Izan
Ya pasarón dos semanas de la noche en el bosque, y aunque creí que después de escuchar a Ángela repetir lo mismo mil veces que fue un malentendido iba a olvidarlo, no pasó.
La rabia me carcome cada vez que veo los ojos de Isaac sobre ella cuando la ve pasar por cualquier lado, y ella ni se molesta en cortarle las alas. Es como si le gustara tenerlo tras de ella.
— Hoy es la fiesta en mi casa y como ya sabes, estás más que invitado Izan.
— Gracias Andrea, pero no creo que Ángela lo esté entonces no creo que vaya.
— Sigues estando invitado por si cambias de opinión– me soba el hombro y acto seguido se va.
Lleva siendo muy amable conmigo estas semanas, ya no insulta a Ángela enfrente mío, tampoco busca problemas con ella. Está cambiando a bien y parece que podremos llegar a tener incluso una buena amistad si sigue por ese camino.
— ¿Qué hacías hablando con la oxigenada?– me interroga Aylen cuando me pilla por los pasillos del instituto– Si Ángela se entera...
— No me habla desde hace días, y ella acepta las miraditas del otro rubio así que, que no se queje de mi amistad con Andrea.
— ¿Te haces el estupido o lo eres? Habla con ella, y escúchala, te lo ruego. No está pasando por un buen momento y créeme cuando te digo que te necesita.
Se va dejándome con la intriga y preocupación. Hace una semana discutimos por sus celos hacia Andrea, últimamente está rara, cambia de humor a cada rato y todo le irrita. No solo es Andrea, le molesta todo.
No la vi en clase en las primeras horas, y a penúltima cuando entro la veo, pero dormida en la mesa.
La profesora de lengua intenta omitir a su alumna, pero cuando nos deja haciendo unas tareas se acerca a ella intentando despertarla.
— En mis clases no va a faltarme el respeto, si quiere váyase pero ya sabe las consecuencias.
No necesita más para agarrar su teléfono e irse no se a donde con una cara de pocos amigos.
En la salida la encuentro en un banco junto a sus amigos, intento acercarme pero Andrea me corta el paso intentando tener una conversación que corto sin ser brusco.
Me llevo a Ángela a mi casa y ni siquiera me habla.
— ¡Mi caribeña favorita!– se acerca Carmen a abrazarla – ¿Qué quieren de comer?
— Pasta – responde inmediatamente –, la receta que haces para Izan.
Asiente y se va a preparar la comida, no tiene por qué hacerlo pues para eso tenemos a una cocinera, pero a ella le encanta consentirnos.
— Ven – recuesto su cabeza en mi pecho cuando nos acostamos en mi cama – ¿Sabes que te quiero como nunca he querido a nadie verdad?
Creo que Aylen tiene razón y no está muy bien que digamos. Ella cuando está enfada lo hace saber, responde mal y se desquita. Pero últimamente no, simplemente ignora casi todo, incluido a mi que si no la busco no viene.
— Te amo.
Suelta rápido. Una mezcla de emociones me inundan, se sus sentimientos hacia mi, pero que me lo diga se siente tan jodidamente bien.
Se acerca y me da un tierno beso.
— ¡AL FIN LO DIJO DIOS! – saltó de mi cama como loco, ella solo niega con la cabeza mientras ríe.
Me tiro sobre ella dándole besos por toda la cara y la abrazo sin querer estar un solo segundo separados.
Carmen interrumpe para que bajemos a comer y incluso mi segunda madre se sorprende al ver a Ángela repetir dos veces, le gusta comer pero esta vez de verdad estaba hambrienta.
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Por primera vez
RomanceSoy Ángela Collins, una chica normal que le gusta salir mucho de fiesta con sus amigos. No voy mentir, para muchos soy una inmadura que no aprende, pero la vedad es que me da igual lo que digan de mi. Nunca he creído en el amor, menos me he enamora...
