Capítulo 29

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Izan

Ya pasarón dos semanas de la noche en el bosque, y aunque creí que después de escuchar a Ángela repetir lo mismo mil veces que fue un malentendido iba a olvidarlo,  no pasó.

La rabia me carcome cada vez que veo los ojos de Isaac sobre ella cuando la ve pasar por cualquier lado, y ella ni se molesta en cortarle las alas. Es como si le gustara tenerlo tras de ella.

— Hoy es la fiesta en mi casa y como ya sabes, estás más que invitado Izan.

— Gracias Andrea, pero no creo que Ángela lo esté entonces no creo que vaya.

— Sigues estando invitado por si cambias de opinión– me soba el hombro y acto seguido se va.

Lleva siendo muy amable conmigo estas semanas, ya no insulta a Ángela enfrente mío, tampoco busca problemas con ella. Está cambiando a bien y parece que podremos llegar a tener incluso una buena amistad si sigue por ese camino.

— ¿Qué hacías hablando con la oxigenada?– me interroga Aylen cuando me pilla por los pasillos del instituto– Si Ángela se entera...

— No me habla desde hace días, y ella acepta las miraditas del otro rubio así que, que no se queje de mi amistad con Andrea.

— ¿Te haces el estupido o lo eres? Habla con ella, y escúchala, te lo ruego. No está pasando por un buen momento y créeme cuando te digo que te necesita.

Se va dejándome con la intriga y preocupación. Hace una semana discutimos por sus celos hacia Andrea, últimamente está rara, cambia de humor a cada rato y todo le irrita. No solo es Andrea, le molesta todo.

No la vi en clase en las primeras horas, y a penúltima cuando entro la veo, pero dormida en la mesa.

La profesora de lengua intenta omitir a su alumna, pero cuando nos deja haciendo unas tareas se acerca a ella intentando despertarla.

— En mis clases no va a faltarme el respeto, si quiere váyase pero ya sabe las consecuencias.

No necesita más para agarrar su teléfono e irse no se a donde con una cara de pocos amigos.

En la salida la encuentro en un banco junto a sus amigos, intento acercarme pero Andrea me corta el paso intentando tener una conversación que corto sin ser brusco.

Me llevo a Ángela a mi casa y ni siquiera me habla.

— ¡Mi caribeña favorita!– se acerca Carmen a abrazarla – ¿Qué quieren de comer?

— Pasta – responde inmediatamente –, la receta que haces para Izan.

Asiente y se va a preparar la comida, no tiene por qué hacerlo pues para eso tenemos a una cocinera, pero a ella le encanta consentirnos.

— Ven – recuesto su cabeza en mi pecho cuando nos acostamos en mi cama – ¿Sabes que te quiero como nunca he querido a nadie verdad?

Creo que Aylen tiene razón y no está muy bien que digamos. Ella cuando está enfada lo hace saber, responde mal y se desquita. Pero últimamente no, simplemente ignora casi todo, incluido a mi que si no la busco no viene.

— Te amo.

Suelta rápido. Una mezcla de emociones me inundan, se sus sentimientos hacia mi, pero que me lo diga se siente tan jodidamente bien.

Se acerca y me da un tierno beso.

— ¡AL FIN LO DIJO DIOS! – saltó de mi cama como loco, ella solo niega con la cabeza mientras ríe.

Me tiro sobre ella dándole besos por toda la cara y la abrazo sin querer estar un solo segundo separados.
Carmen interrumpe para que bajemos a comer y incluso mi segunda madre se sorprende al ver a Ángela repetir dos veces, le gusta comer pero esta vez de verdad estaba hambrienta.

Por primera vezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora