Ángela
— Hazme caso y vamos al doctor – insiste Ayelen cuando le confieso que no me llegó el periodo hace dos semanas.
— Te dije que no, estoy bien y es imposible lo que tú piensas.
— Júrame que si el próximo mes tampoco te viene me lo dirás.
— No exageres y ni se te ocurra insinuarlo frente a los chicos.
Llegamos a la discoteca donde quedamos y se me hace raro no ver a Izan, no pudo venir a buscarme, pero me prometió venir. Saludo a todos y por órdenes de Aylen ni fumo ni bebo, me siento mal y no creo que sea bueno hacerlo, por eso le hago caso.
— ¡Hermanita! – me abraza Alex que va pedo como de costumbre – Pronto me tendrás en la casa, mi mamá y mi abuela joden demasiado.
— ¿Cómo está Lucia?
— Ella está perfecta, y Andrea pasa más en esa casa que nadie, ahora son hermanitas esas dos – rueda los ojos el viejo chismoso, y eso me pone de pésimo humor.
Con ella si, pero conmigo ni un "cómo estás". De repente me dan ganas de llorar por rabia o tristeza no lo sé muy bien.
— ¿Y Diego y Emily?
— Perfectos, bebe que estás muy apagada.
Finjo darle un trago y saboreo mis labios probando al menos algo de alcohol.
Al rato llega Izan, y no dudo en abrazarlo fuerte. Últimamente estamos algo alejados, no es que estemos tan unidos como antes.
— ¿Qué te pasó?– pregunto sobándole los nudillos que están heridos.
— Me pasé con el saco – le resta importancia haciéndome sentar en su regazo –, ya te sientes mejor.
— Me tomé una pastilla y se me fue todo.
Me da un cálido beso en la frente y yo solo cierro los ojos disfrutándolo. Bailamos un rato y casi a media noche decidimos irnos, queremos pasar tiempo a solas y aquí no dejan de joderme con que beba.
Para que luego digan que yo soy la mala influencia.
— Tengo hambre – lo llevo de la mano a la cocina.
— Es más de media noche Ángela... ya comes mañana.
— ¿Qué no entiendes de la frase tengo hambre? – comienzo a prepararme un sándwich de mala gana, me estresa que no me haga caso.
— Okay...no te pongas así.
— ¿Cómo me pongo? – me giro a encararlo.
— Así, bipolar o no sé, pero no puedes enfadarte conmigo solo por la comida – me acerca a él.
Le rodeo el cuello y me da igual que me diga bipolar que piense lo que quiera. Lo beso con ganas, las mismas que tengo simpre, y él me sube a la encimera metiéndose entre mis piernas intensificando el beso.
— ¿Sabes que te amo verdad?– dice agitado.
Asiento dándole la razón, no me cabe duda de que lo hace.
Y sin tantos preámbulos me quita mis shorts y panties dejándome de cintura para abajo desnuda, él hace lo mismo, saca un condón de su bolsillo y entra en mi de un solo empellón. Intento ser lo más silenciosa que puedo, pero me lo pone difícil. Gimo contra su boca que los calla y dejo que me folle en su cocina con la adrenalina de que alguien nos pille.
— No pares...– le exijo cuando estoy apunto de acabar.
No lo hace, me da más fuerte apretando mi culo y el orgasmo llega arrasándome por completo.
Nos quedamos un buen rato en la misma posición recuperando el aire y después el sale de mí para que pueda seguir con mi segunda cena.
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Por primera vez
RomanceSoy Ángela Collins, una chica normal que le gusta salir mucho de fiesta con sus amigos. No voy mentir, para muchos soy una inmadura que no aprende, pero la vedad es que me da igual lo que digan de mi. Nunca he creído en el amor, menos me he enamora...
