Avanzar

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Hola! Sí, he vuelto, perdón por tanto tiempo sin actualizar... Afortunadamente, no vengo de vacío. A partir de ahora, cada domingo publicaré un nuevo capítulo, al menos hasta que la inspiración decida abandonarme de nuevo, así que, si un domingo no publico nada, decídmelo en los comentarios, no vaya a ser que se me haya olvidado. Y ahora, sin más dilación, os dejo un par de capítulos. Disfrutad de la lectura!

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Zen salió de la habitación, dejando el silencio a sus espaldas. Todos estaban emocionalmente agotados, y les costaba medir el paso del tiempo. Parecía que ya se hubiera dicho todo lo que se podía decir, y sus miradas se perdían en sus propios pensamientos.

-Zen lleva mucho rato fuera...- La voz de Kiki rompió sus cavilaciones.- Creo que será mejor que vaya a buscarle... Shirayuki, ¿te importa...?

-Tranquila, me quedaré un rato más.- Shirayuki sonaba cansada, pero tranquila.

Kiki asintió y abandonó la habitación, cerrando la puerta tras ella.

-Lo siento...- Mitsuhide habló, con voz quebrada.- Fui un estúpido, debí pedir refuerzos, no debí ir solo, yo...

Shirayuki se levantó de la silla de un salto, y abrazó a Mitsuhide.

-No ha sido culpa tuya.- Susurró notando cómo las lágrimas resbalaban por su rostro.

-Le llevé directo a una trampa, yo...

-No creo que Obi te culpara de eso...- Esta vez fue Ryuu quien habló con apenas un hilo de voz mientas jugaba con sus dedos, haciendo que ambos se giraran hacia él.

-Ryuu tiene razón.- Shirayuki se separó un poco de Mitsuhide, mirándolo a los ojos con determinación.- Lo importante es que estás bien, si te hubiera pasado algo a ti también...

Shirayuki no pudo acabar la frase. El nudo de su garganta apretaba sus cuerdas bocales, y le era imposible continuar. Mitsuhide, por su parte, sólo pudo apretar sus labios y llorar en silencio, presa de la culpa, consciente de que aunque los demás no le recriminaba lo sucedido, él no sería capaz de perdonarse por aquello.


Pasaron los minutos, y Ryuu abandonó la habitación en busca de las medicinas de Mitsuhide.

-¿Recuerdas cuando fuimos al pueblo para desayunar?- Shirayuki se sorprendió a sí misma hablando. Mitsuhide asintió, en silencio.- Obi te mintió.

Mitsuhide abrió los ojos, mezcla de confuso y sorprendido.

-¿Qué quieres...?

-No estaba criticando tus patadas. Dijo que eras ágil y flexible, y también que aprendías rápido... Dijo que pronto serías un adversario temible.- Shirayuki sonrió con nostalgia, mientras Mitsuhide notaba aún más el vacío de su estómago.- Por eso le dije que no era sincero... Eras muy importante para él y... bueno... él eligió salvarte.

-Shirayuki, yo...- Mitsuhide se tapó la cara con las manos, sintiéndose débil, sin ser capaz de decir algo.

-Me alegro que estés bies.- Dijo Shirayuki abrazando con fuerza a Mitsuhide.

-¿No debería ser yo quien te consolara a ti?- Acertó a decir Mitsuhide sintiéndose miserable.

-Siempre lo haces, por una vez, quiero ser yo quien te cuide.

La marca- Akagami no ShirayukihimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora