Marcas

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-No me puedo creer que haya vuelto a ceder en esto...- Isamu se llevó los dedos a los ojos, frotándoselos con fuerza.- A la menor señal de peligro, sal de ahí.- Dijo mirando fijamente a Obi.

-Sí, capitán.- Dijo poniéndose firme y llevándose la mano a la frente en saludo militar.

-No estoy bromeando.- Dijo con rabia.- Por lo que pudimos averiguar, hay un pasadizo que pasa bajo la ermita, pero no sabemos a dónde lleva. Estarás solo ahí abajo.

-No es mi primera vez por los bajos fondos.- Sonrió tratando de quitarle hierro al asunto. - Tranquilo, no correré riesgos innecesarios.

-Estaremos aquí fuera esperándote.- Tomó la palabra Kazuya.- Memoriza el camino, y si ocurre cualquier cosa, vuelve con nosotros.

Obi asintió.

-Buena suerte ahí abajo.- Dijo Josumi dando un paso hacia él y estrechándole la mano.

Obi se dio la vuelta, listo para partir.

-Ah, y Obi...- Obi paró, mirando con curiosidad a Josumi.- Si no vuelves, hablaré personalmente con Izana para ocupar tu puesto como guardaespaldas de Shirayuki.- Dijo con una gran sonrisa.- Quién sabe, puede que consiga seducirla...

Un kunai pasó volando al lado de su oreja, impactando en el árbol que tenía detrás, y haciendo que Josumi se quedara blanco.

-El único que estará con ella... será mi Maestro.- Dijo serio, poniendo rumbo a la ermita.

-¿Eso era necesario?- Preguntó Isamu cuando Obi se perdió de vista.

-Estoy seguro de que es la mejor motivación que tiene para volver.

-¿Por qué lo dices?

-Es evidente que está enamorado de ella.

-Si tú lo dices...- Dijo Kazuya poniéndole una mano en el hombro mientras pasaba por su lado.

-Es cierto, sólo hay que ver cómo la mira cada vez que volvemos de una misión.- Dijo Josumi alcanzándole.

-Creo que te gustan demasiado los romances.- Se escuchó decir a Kazuya, mientras su voz se iba alejando.

Isamu miró una última vez el lugar por el que había desaparecido Obi antes de ir con los demás.

-¿Tú que piensas capitán?

-Creo que Josumi ve lo que quiere ver.

-¡Capitán!

-¡Te lo dije!


Obi llegó antes de que saliera el sol. Notaba cómo su corazón latía en su pecho, y un nudo se había colocado en su estómago. Un solo error y no podría salir de allí. Pasaron diez minutos, cuando comenzó a escuchar voces que se acercaban hacia allí. Obi cambió el peso de una pierna a la otra, nervioso, y esperó. Kai no tardó en aparecer, junto con Yasu y Umi.

-Qué puntual.- Dijo Kai parándose a su lado.

-Siempre me dijeron que daba mala impresión llegar tarde el primer día de trabajo.- Rio. Había estado mucho tiempo lejos de todo aquello, pero todavía recordaba cómo comportarse con la más baja calaña.

Kai rio de forma sonora, dándole una fuerte palmada en la espalda, mientras Yasu y Umi sonreían con gesto de aprobación.

-Veo que te recuperas rápido de las heridas.- Dijo mirándole de arriba abajo.- En fin, será mejor que vayamos. No es bueno llamar la atención aquí.

La marca- Akagami no ShirayukihimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora