Telaraña

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Obi jugueteaba con la piedra brillante que le había regalado Shirayuki. No podía evitar tener una cálida media sonrisa en la cara mientras la miraba.

-¿Me está escuchando Obi-dono?

Con gesto de fastidio guardó la piedra en el bolsillo y se volvió hacia Isamu, que lo miraba con el ceño fruncido.

-Sí, sí, estoy escuchando...

-No lo parece...

-Cualquiera puede escuchar y ver a la vez, pruébelo Isamu-dono, y verá... cómo no puede.- Añadió en voz baja.

-¡¿Cómo has dicho?!

-Uops.- Dejó escapar Obi al darse cuenta de que le había oído.

-Ya están otra vez...- Kazuya tomó la palabra, llevándose la palma de la mano a la frente.

-Es agotador estar con ellos...- Se quejó Josumi mientras masajeaba su sien.

-Isamu-dono...- La voz de Izana les hizo parar en seco.- Sé que tratar con Obi-dono es agotador y frustrante, pero me temo que es necesario...

-Sí, su alteza.

Isamu era el capitán de la escolta personal de Izana. Era un hombre que había ganado renombre en diversas batallas. Pese a ser joven, se había ganado a pulso aquel puesto. Era un hombre recto y con principios. En cierto modo, Obi no podía evitar que le recordara a Mitsuhide, por lo que sacarle de sus casillas era uno de sus pasamientos favoritos. Kazuya y Josumi, por otro lado, eran las personas de confianza de Isamu. Tenían un carácter mucho más afable que él, y no habían tardado en hacer buenas migas con Obi.

-En resumen...- Volvió a tomar la palabra Isamu aclarándose la voz y tras echar una última mirada asesina a Obi.- Con esta última expedición hemos logrado limitar la zona a aquí.- Dijo señalando un área bastante extensa en el mapa.

-Sigue siendo un área muy grande.- Pensó Izana en voz alta.- Esto no es bueno... los asesinatos volvieron a iniciarse hace ya dos semanas. Debemos encontrar la forma de reducir el perímetro.

Obi los observaba, apoyado contra una de las estanterías del despacho de Izana con el ceño fruncido.

-¿Qué tal el este?

Todos giraron la cabeza hacia él.

-¿El este?- Preguntó Isamu desconcertado.

-¿Por qué el este?- Preguntó Izana con interés

-Hay un paso que comunica con Tanbarun. Es poco conocido, pero algunos de los bajos fondos recurren a él para llegar a Clarines.

-Recuerdo ese paso. Fue un auténtico quebradero de cabeza para mí... Al final me vi obligado a cederlo como zona neutral, pero la Casa Xenion lo vigila. Aunque el paso sea libre, vigilan a todas las personas sospechosas que lo cruzan.

-No creerás que ese tipo de gente usa un paseo para entrar y salir de un país, ¿no?- Preguntó Obi arqueando una ceja y con tono divertido.

-Deberías dirigirte al Rey Izana con más respeto.- Le regañó Isamu.

-No te preocupes, Isamu-dono. Obi-dono y yo tenemos una relación...

-¿Tortuosa?- Preguntó Obi hastiado.

-De necesidad.

Ambos volvieron a sonreír con calidez mientras la tensión de la habitación comenzaba a elevarse y el choque entre ambas personalidades se volvía palpable.

La marca- Akagami no ShirayukihimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora