Todos se habían lanzado de nuevo al combate. El ruido era ensordecedor, las órdenes cruzadas volaban por el campo de batalla, y Shirayuki no podía hacer nada para ayudarlos. No podía evitar apretar sus dientes, consciente de que no dejaba de ser un estorbo para los demás. De repente, una idea surcó su cabeza.
-¡Kiki!- Bramó haciéndose escuchar por encima del ruido.
Kiki acabó con su adversario y se giró, mirándola entre confusa y aliviada de que no le hubiese ocurrido nada.
-¿Qué ocurre?- Preguntó corriendo hacia ella.
-Necesito que me ayudes.- Dijo Shirayuki mirándola con determinación.
Kiki no pudo evitar un torrente de emociones cuando la miró. Ahí estaba, por fin. Aquella mirada que brillaba, la mirada de alguien que no podía ser detenido por nada ni por nadie. Había tardado meses, pero había vuelto. Con una gran sonrisa se lanzó a abrazarla.
-¿Ki-Kiki?- Preguntó Shirayuki, confusa.
-¿Qué necesitas?- Se limitó a preguntar Kiki soltándola y recuperando la compostura.
-Necesito que me ayudes a llegar a todos. Tengo que curarles, o no resistirán.
Kiki abrió los ojos. No necesitó que le explicaran nada. Asintió, con gesto decidido, y corrió detrás de Shirayuki.
Uno a uno, Shirayuki logró llegar a todos sus aliados. Afortunadamente, la mayoría no tenía heridas graves o limitantes, por lo que curarles era una tarea relativamente sencilla pese a la situación. Además, Kiki les proporcionaba unos minutos de descanso, lo cual era como un soplo de aire fresco, permitiéndoles volver con más energía. Los siguientes eran Zen, Josumi y Kazuya. Los tres combatían mano a mano, cubriéndose las espaldas. Tras una corta discusión, Zen fue el primero en acudir a Shirayuki, siendo relevado por Kiki.
-¿Cómo van los demás?- Preguntó sin quitar ojo de la lucha mientras Shirayuki le vendaba el brazo y le ponía un apósito en la frente que evitaba que la sangre que salía de un corte encima de su ceja se le metiera en el ojo.
-Creo que bien, están cansados, pero no tienen nada grave. El que más me preocupa ahora mismo es él.- Respondió haciendo un gesto hacia Isamu, que acababa de quedarse solo contra Kai.- No estoy segura, pero creo que le han herido. No puede levantar los brazos por encima del pecho con facilidad.
-¿De verdad?- Zen escrutó en la oscuridad.- No soy capaz de verlo.
-No te preocupes por él, es duro.- Dijo Kazuya sin poder evitar que la preocupación se le notara en la voz, a la vez que chocaba su espada contra la de su adversario.
-¿Qué hay de Obi?- Preguntó Zen con una sensación extraña recorriendo su cuerpo. Por un lado, no era capaz de asumir que Obi estaba vivo, pero por el otro, hablar de él en una batalla le resultaba tan sencillo como respirar.
-No lo sé, no puedo acercarme lo suficiente... Lo último que vi fue que se cortó algo del hombro.
-Debía de ser el vendaje.- Se maldijo Josumi esquivando.
-¿Vendaje?
-Josumi, relevo.- Gritó Zen en cuanto Shirayuki terminó de anudar la venda de su brazo.- Ten cuidado.- Dijo como despedida cambiando su lugar con su aliado.
-¿De qué vendaje hablas?- Preguntó Shirayuki inspeccionando la herida del abdomen de Josumi mientras sacaba vendas.
-Bueno... al parecer se lo hizo en los túneles.
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La marca- Akagami no Shirayukihime
ФанфикшнTras una serie de asesinatos en el norte de Clarines, Shirayuki se verá obligada a regresar de Lyrias parando su entrenamiento. Será entonces cuando los cinco emprendan un viaje para investigarlos, y lo que parecía una simple misión, se convertirá e...
