Sonrisa

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Un caballo negro como el azabache irrumpió en el campo de batalla. Sobre él, se erguía imponente la figura de Xenion, quien escrutaba el campo de batalla, con el semblante serio y los labios ligeramente apretados, escoltado por cinco hombres bien pertrechados.

-Lo volveré a preguntar.- Dijo al ver que nadie bajaba las armas ni respondía.- ¿Quiénes sois, y qué asuntos os requieren en el territorio de mi familia?

-Soy el...

-¿El Príncipe Zen?- Interrumpió frunciendo aún más los labios y visiblemente tenso, mientras dirigía una mirada de refilón a Kai.

Kai no pudo evitar encogerse ligeramente, llamando la atención de Mitsuhide, que se había permitido alejar su vista del asesino por un segundo.

-Exacto, lamento haber irrumpido así en los terrenos de su casa, pero había cierto tema que debíamos resolver aquí.- Contestó Zen irguiéndose.

Xenion se revolvió en su montura, incómodo. Era evidente que la presencia del Príncipe Zen lo incomodaba.

-Por supuesto, Majestad... ¿Puedo preguntar qué asuntos son esos?

-Investigamos los asesinatos del norte de Clarines por orden de su Majestad Izana.- Respondió Isamu con voz autoritaria.

Acababa de conocer a aquel hombre, pero su soberbia dirigiéndose al Príncipe Zen había sido suficiente como para considerarlo persona non grata. Sin embargo, y debido a su posición como noble, debía seguir guardando las formas, y eso le repateaba.

-¿Los asesinatos del norte? ¿Y cómo esa investigación les ha llevado tan al este?- Preguntó endureciendo la voz mientras escrutaba con rabia a Kai y el asesino.- ¿Acaso han perseguido a estos rufianes desde allí hasta aquí?

-Algo parecido.- Contestó Zen.

-Parecen mercenarios, ¿han encontrado ya al hombre que los contrató?

-Aún no.

-Comprendo... En ese caso, permítanme ayudarlos. Parece que han pasado una noche bastante movida.- Dijo haciendo un gesto a su guardia personal para que ataran al asesino y a Kai.

El asesino tensó la musculatura y apretó la mandíbula, con una clara mueca de rechazo.

-Yo no haría eso.- Dijo Obi, que no había quitado un ojo de él en ningún momento.- Si echas a correr, me darás la espalda, y no necesito nada más.- Añadió con voz ronca.

El asesino levantó las manos en señal de rendición, mirando a Obi en todo momento, mientras le apresaban. Cuatro hombres escoltaron a Kai y al asesino hacia un lado del claro, y Obi e Isamu los siguieron. Habían sabido ocultar su rastro muy bien, no se podían permitir que escaparan nuevamente.

Kazuya y Josumi, decidieron respaldar a Isamu y Obi, solo por si acaso, mientras los otros dos hombres entablaban conversación con el resto de la guardia de Xenion. Mitsuhide quiso seguirles, pero algo se lo impedía. Sentía que debía quedarse cerca de Zen. Kiki se puso a su lado, mientras Zen iba hacia Xenion.

-¿Ocurre algo?- Preguntó Kiki viendo cómo Mitsuhide repasaba el claro una y otra vez con la mirada.

-No lo sé... Hay algo que no me gusta.

-Estoy igual... Es como si todo hubiera tenido una resolución demasiado rápida, ¿verdad?

-Algo así. Tengo la sensación de que todavía no ha acabado.

La marca- Akagami no ShirayukihimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora