-El Príncipe Zen ha llegado.- Anunció su llegada el emisario enviado por Izana para buscar a su hermano, mientras retrocedía con una reverencia cerrando la puerta para dejar a los dos hermanos a solas.
-¿De verdad era necesario enviar a alguien a por mí?- Preguntó algo molesto. Su hermano sabía que lo odiaba, razón más que suficiente para hacerlo tantas veces como fuera posible.
-Es un placer verte, hermano.- Sonrió con autosuficiencia.- Veo que ya estabas despierto, da gusto ver cuán eficiente eres... ¿Por qué no te sientas y hablamos como solíamos hacer?- Preguntó señalando sendas sillas, una frente a la otra.- El capitán ha tenido la amabilidad de prestarnos sus aposentos para que hablemos, y ya me ha puesto al corriente de la situación... Es un buen soldado, nuestra madre hizo bien en designarlo Capitán, ¿no crees?
-Sin duda.- Respondió Zen con recelo mientras se sentaba. Que su hermano estuviera tan cortés era raro, pero que lo estuviera después de que atentaran contra su vida era preocupante. Tramaba algo, y no era nada bueno.- ¿A qué habéis venido hermano? En su carta ponía que mandaría una escolta a por mí, no que se personaría.
-Un Rey debe tomar precauciones, Zen, no debe ir anunciado todos sus movimientos... Además la situación es preocupante, y hay ciertos rumores...
-¿Rumores?- Preguntó incorporándose en la silla.
-Habladurías, sin duda, nada de lo que preocuparse, pero no hablemos de esto... ¿Cómo está el guardaespaldas de Shirayuki? Escuché que tuvo una batalla feroz y que no salió muy bien parado.- Zen sintió un escalofrío por su espalda.
-Está bien, Obi es duro, y se recupera rápido.
-Eso es tranquilizador... me siento más tranquilo cuando está cerca.
-¿Desde cuándo?- Preguntó casi escupiendo sin darse cuenta hasta que ya fue tarde.
-Desde que es el único de tu guardia personal que ha sido capaz de protegerte.- Sentenció con gesto serio haciendo que Zen apretara más la mandíbula.- Desgraciadamente está en un puesto que no aprovecha su potencial... ¿Acaso es una enrevesada estratagema para obtener a Shirayuki? ¿O es que te has dado por vencido y se la estás regalando en bandeja de plata?
-Obi está donde debe estar. El resto no es asunto tuyo.- Respondió levantándose de la silla y perdiendo la compostura.
-Eres demasiado fácil de manipular, Zen. Un buen líder no puede mostrar sus cartas tan fácilmente.- Le regañó con un deje de superioridad.- Sin embargo lo entiendo... hay muchos rumores por el país... Entiendo que no estés tranquilo con el tema.
-¿Desde cuándo haces tanto caso a los rumores?- Preguntó enfadado e intentado guardar la poca compostura que le quedaba.
-Los rumores son lo que te dicen cómo funciona un reino. La gente busca las historias, pero no son tan inteligentes como para crearlas de cero... Todas tienen algo de realidad, y no hacerle caso, es un error.
-Puede, pero discernir qué es real y qué es inventado no siempre es tan fácil como aparenta.
-En eso te doy la razón... En fin... Partiréis de vuelta al palacio hoy mismo, tus siervos ya estarán empacando sus cosas... Una escolta elegida personalmente por mí se encargará de vuestra seguridad, pero antes de eso, me gustaría pedirte algo...
-¿De qué se trata?- Frunció el ceño poniéndose a la defensiva.
-Quiero a Obi.
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La marca- Akagami no Shirayukihime
FanfictionTras una serie de asesinatos en el norte de Clarines, Shirayuki se verá obligada a regresar de Lyrias parando su entrenamiento. Será entonces cuando los cinco emprendan un viaje para investigarlos, y lo que parecía una simple misión, se convertirá e...
