Jaiden pasó casi toda la noche pensando sobre lo que le diría a Kael y es que ésta vez no sea un desastre.
Pensó en escribir todo lo que diría pero lo descartó quizás sería contraproducente pero más que todo, sería raro.
Así que repasando en su mente todo lo que había investigado llego a la conclusión de que era un idiota, y entendía completamente el porque Kael lo echó de su casa.
Y ahora aquí estaba de nuevo, frente a la casa de su... Novio. Sí, novio, porque a pesar de lo que pasó, Jaiden aún consideraba a Kael su novio.
Con las manos en el volante vió la hora en el reloj que tenía en la muñeca.
09:23.
Bueno, ahora que era un desempleado no tenía que preocuparse por los horario. Aunque no pudo evitar recordar que a ésta misma hora tendría que estar en alguna reunión presentándose en su nuevo puesto, que por cierto, no duró ni un día y, ahora que lo pensaba, desde el día de la fiesta no supo nada de su "ex prometida" ya que esa noche, por insistencia de su padre, la tuvo que llevar a su casa, la de ella, obviamente. Y no es como que hayan tenido una amena conversación. Además que desde que aclaró las cosas con Kael bloqueo el número de Clarisa.
Saliendo de sus pensamientos vió que la puerta de los Payne se abría, Jaiden sentía su corazón latir más esperando ver una cabellera castaña pero en cambio lo que vió fue una rubia.
Jaiden, velozmente se agachó rogando a todos los dioses que Karen no lo haya visto.
Cuando creyó que algún dios lo oyó, escuchó unos golpecitos en su ventanilla.
«Maldicion, creo que no tengo a ningún dios de mí lado»
De acuerdo ésto era mil veces peor, porque ahora aún más difícil tratar de formular una explicación lo suficientemente coherente como para que Karen le creyera.
Sentándose correctamente, vió a Karen a través del vidrio y Jaiden no tuvo más remedio que sonreír mientras bajaba la ventanilla.
—Buenos días señora Payne —dijo Jaiden tratando de ocultar su nerviosismo.
—Buenos días, Jaiden —respondió Karen con una ligera sonrisa como si hubiera pillado a un niño pequeño haciendo alguna travesura— Que sorpresa verte por aquí. ¿Buscas a alguien?
—Uh... Yo... Pasaba por aquí y quería aprovechar... Para... Saludarla a usted —mintió Jaiden tratando de sonar convincente— ¿Cómo está, señora Payne?
—¡Oh cariño! Eres tan considerado. En ese caso, ¿Por qué no entramos y te invito una taza de café?
(...)
Con Say Amen de Panic! at the disco sonando a todo volumen en sus oídos, Liam se sentó en una de las bancas que estaba en el pasillo, a un lado de la puerta del aula de Zayn.
Su clase había terminado temprano y a decir verdad quería ver a Zayn ya que desde el desayuno había estando actuando raro.
Liam no era de las personas que se hacían historias en la cabeza debido a cualquier cosa, con teorías sobre una tercera persona involucrandose en su relación, y esa tercera persona no tenía que ser precisamente un amante.
Y Liam sabía perfectamente que ésta no era la primera vez que de un momento a otro Zayn se comportaba extraño, callado y distante pero ésta vez era diferente. Al menos para Liam era así.
—...si quieres podemos hacer el trabajo juntos.
—Uh... Claro.
Escuchando la voz de Zayn, Liam bajó el volumen de su música.
—Entonces dame tu número o-
—¿Li? ¿Que haces aquí?
Al escuchar a Zayn diciendo si nombre, el castaño se puso de pie quitandose los audífonos.
ESTÁS LEYENDO
NO ES MI SUGAR DADDY ||Ziam||
Ficção AdolescenteZayn es confundido con un hombre mayor a pesar de tener 24 años, mientras que Liam parece un estudiante de secundaria a pesar de ser un universitario. ¡Una historia de amor entre dos polos opuestos! -¡Zayn no es mi sugar daddy!
