CAPÍTULO TRES

92 16 6
                                        

Hyunjin, no contento de que ahora tenía que perseguir a una chica, se buscó su ropa.

— ¿Nos dejas? — uno de los hombres preguntó, decepcionado. Hyunjin terminó de abotonarse los jeans.

—Sí. Tengo la habitación toda la noche, yo pago. Disfruten.

Los dejó. Encontró al gerente del club y lo obligó a cuidar de los dos hombres en el cuarto VIP y darles cualquier cosa que ellos desearan sin costo.

Luego rastreó el olor de la joven fuera del club. Ella tenía cinco minutos de ventaja, pero iba a pie. No le tomo mucho tiempo a Hyunjin encontrarla. Él la acechó desapercibido, mirando desde los tejados de los edificios de ladrillo.

Estaba agitada, caminando a paso rápido y hablando consigo misma. Hacía frío, era de noche y ella no tenía puesta ninguna chaqueta. Ella mantuvo sus brazos alrededor de su tembloroso cuerpo.

—No debí haber... qué estúpida... El pudo haberme matado y entonces, ¿qué habría sucedido? Esto debe desenvolverse correctamente... pero el podría ayudar... ¿en qué estaba pensando? —

Bien, ella sonaba como si el queso se hubiese resbalado de su galleta hace un rato.

Hyunjin la vio llamar a un taxi. Tomó nota de su dirección que dio al taxista y siguió al auto, saltando de tejado a tejado. El taxi se detuvo frente a una plaza, en un edificio de apartamentos de diez pisos en una zona sórdida de la ciudad. La vio entrar.

Antes de que la puerta se cerrara detrás de ella, saltó del techo e irrumpió en el edificio. Se escondió detrás de una columna mientras ella esperaba el ascensor. El vestíbulo era de pacotilla, con sillas rotas y paredes con grafitis.

Las luces de neón parpadeaban sobre él, amenazando con apagarse completamente en cualquier momento.

El desvencijado elevador llegó y la chica entró.

Hyunjin esperó hasta que las puertas estuvieran cerca a cerrarse, entonces se deslizó dentro, moviéndose tan rápido que ella no lo vio entrar. Fue hasta que el elevador estaba por el tercer piso que ella notó que él estaba parado detrás de ella.

Sus ojos se ensancharon y se presionó en una esquina del ascensor. No dijo nada. Él sonrío abajo hacia ella.

— ¿Te importaría decirme qué estabas haciendo en el club? — Ella sacudió su cabeza y tembló.

Hyunjin alcanzó su brazo y lo tocó. Estaba más frío que el de él. Él intentó que el cuerpo de ella produjera químicos para que se tranquilizara, pero parecía no tener efecto. Raro.

La miró a los ojos para obligarla.

—No hay necesidad de temerme, Dime qué estabas haciendo en el club—. Ella parpadeó hacia él.

Nada.

No tenía control sobre ella. Era como si ella se estuviese resistiendo a la voluntad de él – o incluso peleando – pero, más bien, era como si ella no existiera. Él bien podría haber estado compeliendo al aire.

—¿Qué eres? — el preguntó.

Ella lo estudió por un rato y entonces, finalmente, habló.

—¿Vas a matarme?

—No estaba planeándolo.

—Lo sé.

Hyunjin inclinó su cabeza, confundido.

—Uh, si lo sabías, ¿por qué preguntaste? —

—No lo supe hasta que lo dijiste.

...Correeecto...

Sire (Beautiful Monster)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora