CAPÍTULO CINCO

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La noche siguiente, Hyunjin se despertó con Yuna en sus brazos. Estaban en un motel a las afueras de la Interestatal 80.

Ella había estado mal cuando se fue a dormir, pero él no podía hacer nada por ella salvo darle más sangre y dejarla descansar. La sostuvo mientras el sol salía y su cuerpo se apagaba por el día.

No estuvo mucho mejor al caer la noche. Su piel estaba fría y gris y él era incapaz de estimularla. Hyunjin no estaba seguro de lo que podía hacer por ella. Él había sido un bombero cuando era humano, por lo que sabía los primeros auxilios básicos, pero esto estaba más allá.

Desesperado, la llevó al hospital. La sala de urgencias la admitió inmediatamente. Poco después, se encontraba esperando afuera de una habitación mientras los doctores trabajaban en ella.

Cada vez que alguien intentaba moverlo a una sala de espera o comentaba acerca de la sangre seca que corría por su camisa y pantalones, él los obligaba a irse. Estaba hambriento e irritable. En un momento, consideró irse a alimentar, o incluso robar algunas bolsas de sangre, pero no quería marcharse en caso de que hubiera alguna novedad acerca de Yuna.

Accedió a salvarla y estaba fallando miserablemente en eso. Un doctor salió de la habitación para hablar con él.

—A su hermana... —comenzó a decir el doctor.

Yuna era muy grande como para pasar por su hija, dado que se veía cerca de los veinte y él apenas pasando los treinta. Podía haber dicho esposa, pero eso se sentía mal. Por lo que decidió hacerla pasar por su hermana. No eran parecidos en nada, salvo el cabello marrón que tenían en común. Si alguien lo cuestionaba, él se limitaría a obligarlos a creer lo que sea que les dijera.

—...tuvimos que ponerle un respirador. Sus órganos principales están dejando de funcionar y aún no encontramos la causa. Estamos esperando los resultados de algunas pruebas. Deberían estar listas pronto.

—Gracias, doctor —dijo Hyunjin cuando el doctor volvió a la habitación, dejando a Hyunjin solo.

Ella moriría y sería culpa de Hyunjin. Normalmente, la muerte de un humano no le importaba demasiado. No disfrutaba matándolos, y evitaba hacerlo la mayoría del tiempo, pero si uno moría, él se encogía de hombros y continuaba. Pero Yuna era diferente. Él se sentía... conectado a ella. Y cuanto más tiempo pasaban cerca, más crecía su preocupación por ella.

Necesitaba ayuda.

Molesto por el puñado de humanos que pululaba a su alrededor, obligó a todos a que vaciaran el área, pero no antes de tomar un teléfono de uno de ellos. Se sentó en un banco y marcó el número de un centro de atención de llamadas de vampiros.

Parecía que los íncubos tenían gente en todos lados, incluyendo las compañías telefónicas. Demonios, probablemente eran dueños de las compañías. Podían usar el GPS de un teléfono para rastrear vampiros y enviar cazadores para matarlos durante el día.

Era inteligente.

En consecuencia, los vampiros tenían que cambiar sus teléfonos y números seguido, pero eso les hacía difícil mantener el contacto con cualquiera. Por lo que el vampiro general había armado un centro de atención de llamadas que tenía una manera de mantener a sus especies conectadas. Todo lo que tenían que hacer los vampiros era llamar con su número actual y éste se actualizaba en su sistema.

—6843 Delta —dijo Hyunjin a la mujer que respondió la llamada—. Conécteme con Nayeon. La llamada se conectó.

—¿Sí? —respondió una voz masculina. Sonaba tan irritable como Hyunjin.

—Jae-beom, necesito hablar con tu madre.

—Hyunjin, ¿qué quieres? Hyunjin no respondió.

Cuando Jae-beom finalmente se dio cuenta que Hyunjin no le iba a responder, dijo—: La traeré.

Sire (Beautiful Monster)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora