CAPÍTULO TREINTA Y TRES

62 12 3
                                        

Jeongin ordenó a todos que se retiren hacia el claro. Solo tomó unos momentos para que el grupo colapsara junto.

Una opresiva onda de calor pasaba por el área y la lluvia comenzó a caer de nuevo. El comandante del infierno había pasado. Hyunjin escaló hasta la cima de un árbol para mirarlo. Incluso desde lejos, era difícil confundirlo. El colosal demonio era fácilmente siete u ocho pisos de alto. Los árboles en su camino caían mientras avanzaba pesadamente hacia ellos y sus cuatro piernas con pezuñas. Su torso se curvaba hacia arriba como un centauro demoniaco y en su mano tenía un gigante mazo con púas.

El demonio tenia largos, irregulares, colmillos y enormes cuernos que se salían de su cabeza. Un camino de fuego recorría su columna hasta el final de su larga cola, ardiendo como lava súper calentada. La lluvia no hacía nada para aminorar las llamas.

Expansivas, raídas, alas se estiraban hacia afuera desde atrás de eso mientras apuntaba hacia delante con su arma, dirigiendo a los demás demonios. Desde el portal, olas de demonios voladores salían. Grandes hijos de puta con armadura y armas enormes. Grupos de ellos volaban juntos en formaciones apretadas.

Bajo el, Hyunjin escuchaba a Jeongin y Woojin hablar.

––No podemos pelear con eso, no con lo que tenemos ––dijo Woojin.

––Tenemos poca elección ––dijo Jeongin.

––Tal vez podríamos dejarlo atrás ––Woojin apuntó en la dirección opuesta a la fuerza demoniaca––. Tal vez pasar el mensaje para que llamen refuerzos. O peleamos, morimos y todo el maldito planeta lo sabrá pronto.

Los demonios voladores estaban casi sobre ellos. Estaban perdiendo tiempo.

Hyunjin bajó del árbol, aterrizando de cuchillas en la tierra llena de barro. A su alrededor, los heridos estaban bebiendo sus ampollas de sangre de vampiro para sanar. Uno estaba tomando sangre directamente de un vampiro, lo que sorprendió muchísimo a Hyunjin. Esperaba que los vampiros se mantuvieran de su lado del área y las fuerzas de íncubos del otro lado, pero parecía que la situación de vida o muerte los había unido. Por ahora, al menos.

Lia estaba en su forma humana, acobijada en el brazo masivo de Chang-kyun. Estaba viva, pero cubierta de heridas. Hyunjin podía escuchar sus huesos rotos rozarse entre ellos cada vez que se movía. Chang-kyun le estaba dando sangre de vampiro también ya que no tenían tiempo para sexo ahora. La sangre no era tan efectiva en los íncubos como en los humanos, pero debería mantenerla estable.

El brazo de Nayeon estaba amputado desde el codo. No estaba sangrando y ella no mostraba señales de sentir dolor. Se veía enojada por su perdida más que nada. Se mantenía cerca de Jae-beom cuya piel estaba tejida de heridas.

Todos los que eran capaces de pelear formaron un perímetro apretado, matando cualquier demonio que se acercaba, pero su lado estaba ralentizándose. Casi todos tenían heridas de algún tipo y se veían exhaustos.

––Entrando ––grito un cazador.

Antes de que Jeongin tuviera tiempo de lanzar cualquier nueva orden la primera horda de demonios voladores irrumpió por el dosel de hojas de un árbol y se hundió hacia el grupo.

Tres de ellos se golpearon contra una pared de luz dorada y se incineraron al impacto. Los demonios que quedaban batieron sus alas furiosamente y se desviaron antes de golpear el escudo.

En el suelo, Felix estaba arrodillado en el centro de su grupo, ojos cerrados y cabeza agachada. Sostenía su mazo contra la tierra y su cuerpo estaba brillando, sus alas de sangre flotando lejos detrás de él, moviéndose en el aire.

Sire (Beautiful Monster)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora