CAPITULO VEINTIUNO

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Pesadillas plagaron a Hyunjin mientras dormía. En ellos, él manó destrucción, destrozando a cada criatura viviente que se cruzaba en su camino. Vislumbró a cazadores aterrorizados tratando de escapar de él y fallando, a medida que él les clavaba sus garras en sus corpulentos cuerpos y los destrozaba. Sus gritos le alcanzaron. Pero la parte más horrorosa de su pesadilla fue que en alguna medida disfrutó escuchando su dolor.

El olor de la sangre llenó sus fosas nasales. La sangre de Yuna. La sangre de Felix. Sus ojos se abrieron con brusquedad.

Felix estaba a horcadas suya, sus manos en su pecho, inmovilizándolo.

Los brazos y torso de Felix estaban destrozados por largas marcas de garras. Yuna estaba en la esquina de la habitación, sujetando su brazo sangrante.

Hyunjin se alzó y miró alrededor para localizar lo que les había lastimado.

—Estás a salvo, mi príncipe—Dijo Felix, sus manos aún en el pecho de Hyunjin.

Hyunjin arqueó sus cejas, confundido. Levantó sus manos solo para encontrarlas arañadas y cubiertas de sangre. Él los había lastimado.

—Yo hice esto.

—Las heridas no están mal, son pequeños rasguños—Dijo Felix, ya curado. Sin embargo, Yuna no lo estaba; marcas de garras recorrían su brazo. Hyunjin forzó su lado vampiro lejos.

—¿Qué pasó, padre? — Ella preguntó, temblando.

Los pensamientos de Hyunjin estaban borrosos. Le tomó un momento ordenarlos; el sol acababa de ponerse. Recordó que se había quedado dormido con los dos en sus brazos. Él sintió a Kkami yéndose en algún punto a vigilar el techo. El anillo.

—Tuve una pesadilla sobre la batalla. No sueño a menudo cuando el sol está arriba, mucho menos tengo pesadillas. ¿Estás bien?

Sus heridas finalmente se estaban cerrando. Ella asintió.

—Debe ser un efecto colateral del anillo—Dijo Felix, recostándose pero todavía a horacadas sobre él.

Hyunjin se quitó el anillo de su meñique y lo dejó en un lado de la mesa.

—Espero que sea todo. ¿Alejaste a Yuna de mí?

—Sí, mi príncipe. Debí haber sido más rápido, pero sigo estando débil — Desde su esquina, los ojos de Yuna le dispararon dagas.

—¿Por qué él estaba medio desnudo en la cama de todas formas?

—Porque le pedí que estuviera aquí— Dijo Hyunjin. Felix se bajó de Hyunjin y se deslizó hacia el lado más alejado de la cama, distanciándose a sí mismo de Yuna. Un vampiro guardián de cuatrocientos cincuenta años de edad alejándose de un novato de un mes... Hyunjin no lo podía culpar.

La cara de Yuna se contrajo de enojo y sus ojos se estrecharon. Se precipitó hacia la puerta.

—No. Yuna ven aquí. Estoy cansado de ti siempre huyendo cuando necesitamos hablar de esto—Hyunjin se levantó.

Ella no paró. Es una orden.

Ella giró sobre sus talones. Sus hombros se movieron y sus ojos se oscurecieron mientras pisoteaba hasta Hyunjin, luego se sentó en la cama, cruzando sus brazos.

—Les daré privacidad—Felix se inclinó y dejó la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Los labios de Yuna se enroscaron y sus ojos se volvieron rojos. Cuando él trató de tocarla, ella se alejó y le siseó, mostrando sus pequeños colmillos. Era casi entrañable como ella trató de ser amenazante. Hyunjin suprimió una sonrisa. Él arrastró una silla y se sentó enfrentándola.

Sire (Beautiful Monster)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora