Hyunjin no podía creer lo que veían sus ojos. Jeongin estaba parado en el otro lado del salón de baile con un esmoquin y una máscara con cuernos. El general incubo le mostro a Hyunjin una sonrisa astuta.
¿Cómo era posible que estuviese él aquí? Los vampiros pueden sentir a los íncubos, y más que eso, cada vampiro sabía cómo lucía Jeongin; con máscara o sin ella, él debería ser destrozado en pedazos en este momento.
Hyunjin miró alrededor, nadie más parecía notarlo. Cuando Hyunjin miro de nuevo, Jeongin se había ido pero su olor a noche y tierra permaneció en el aire. Jeongin había estado ahí.
Tirando de poder a su velocidad, corrió hacia donde Jeongin había estado de pie. El aroma se fue detrás de una cortina. Hyunjin lo empujó hacia atrás y encontró un pasillo detrás de él. Él lo siguió por un tramo de escaleras hasta el cuarto piso, luego abajo por un pasillo que lucía exactamente como algo encontrado en Ashwood, hasta las mismas tablas y arte.
Al final del pasillo había unas puertas dobles cerradas. Hyunjin las abrió y entró. Era la habitación de Jeongin.
Todo—cada detalle— era lo mismo. Sus armas decoraban las paredes, un set de cadenas, colgaba en la parte posterior, a la derecha estaba la ducha al aire libre, y una larga cama con sábanas de seda negra. La habitación se encontraba ordenada y limpia. Un escritorio de madera tenía pilas ordenadas de reportes sobre ella.
Y parado frente a él estaba Jeongin.
Sus ojos de zafiro sensual, su cabello rubio platino sin defectos, y sus zapatos pulidos no tenían una sola raspadura. Ya no tenía su máscara puesta.
El pecho de Hyunjin se oprimió y su aliento se contrajo. Aunque él no comió esta noche, sentía su corazón oprimiendo sus costillas.
¿Qué era esto? Se pegunto Hyunjin. ¿Jeongin había usado magia para traerlo aquí? No ha habido un luz verde que normalmente acompaña la teletransportación.
Cuando Jeongin dio un paso adelante, Hyunjin retrocedió, chocando con la puerta, forzándola a cerrar detrás de él.
Jeongin se acercó.
—No voy a lastimarte.
El vampiro dentro Hyunjin surgió mientras presionaba contra la puerta. El debería atacar a Jeongin antes de que los cazadores aparecieren pero no pudo obligarse a moverse. Jeongin disminuyo la distancia que había entre ellos. Él era más bajo que Hyunjin, pero en estos momentos Hyunjin se sintió pequeñito en comparación. Tuvo que resistir el impulso de arrodillarse.
El incubo poso su mano en la cara de Hyunjin, se inclinó y reclamó su boca. Hyunjin no podía creer que esto estuviera pasando. Estaba demasiado conmocionado para responder al beso excepto para separar sus labios. La lengua agresiva de Jeongin empujó dentro de él, más allá de sus colmillos, y tomo posesión.
Cuando Jeongin finalmente se alejó, besó la mejilla de Hyunjin, continuando por su mandíbula, bajando a su cuello. Era más de lo que Hyunjin podía manejar – fuera de sí, dejó escapar gemidos cortos y desesperados.
—Te he extrañado—dijo Jeongin, sus labios cosquilleándole la piel a Hyunjin mientras hablaba.
—Amo...— susurró en respuesta. Esto fue demasiado. Hyunjin se hundió en su cuello, lejos de los labios de Jeongin. Presionó sus palmas sobre el piso de madera y se estremeció.
Él quería que esto fuese real, pero no podría serlo. Nada de esto tenía sentido.
Era un vampiro, y era imposible que un incubo tan poderoso como Jeongin apareciera sin ser detectado. No podía estar en la recamara de Jeongin. Y Jeongin no comenzaría a besarse con él – llamaría a sus cazadores y lo encadenaría, o él sacaría un arma de la pared y atacaría. Una mano suave descansó sobre su hombro.
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Sire (Beautiful Monster)
Science Fiction"Por qué el amor es la forma más fácil de controlar a alguien y necesitaba una forma de controlarte" Todavía reparando un corazón roto, Hyunjin ha pasado un año evitando a los íncubos y su ejército de cazadores. Ahora tiene un nuevo objetivo: levant...
