Capítulo VII

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Alexander

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Sentí el aire frío remover mi cabello. Tenía tiempo que no me permitía sentarme a disfrutar de la tranquilidad del bosque.

Milagrosamente, había logrado escaparme de la fogata sin que nadie lo notara. Había dado aviso únicamente a Henry, para que estuviera al pendiente de la manada.

Necesitaba tomarme un respiro. Todo el aroma a dominancia, las hormonas de los lobos en celo, las constantes miradas retadoras. Coloqué mis codos en mis muslos y las manos en mi cara, frotando levemente.

Sentí el estrés acumulado en mis hombros. Necesitaba unas vacaciones, de preferencia unas vacaciones de todo este asunto de ser un alfa.

Me permití imaginar un mundo diferente, en el que yo no era el hijo del alfa, donde la responsabilidad del futuro de la manada no dependía de mí. Casi pude sentir la presión de mis hombros elevarse, pero la realidad volvió a hundirme, arrastrándome a las profundidades de un pozo, sin posibilidad alguna de salir a la superficie para tomar algo de aire.

No sé cuánto tiempo estuve en esa posición. Si me lo hubieran preguntado, hubiera dicho que una eternidad, pero no pudo haber pasado más de una hora.

-¿Está todo bien?- Su aroma me sorprendió más de lo que su voz lo hizo.

Tenía ese efecto en mí, cada vez que estaba cerca podía sentir cómo me afectaba. Despertaba cada fibra en mí, mis pulmones se inflaban el doble para poder absorber todo lo que pudiera de su aroma.

-Estoy bien- Respondí sin mirarla. No estaba listo para toparme con esos profundos ojos. Era como mirar las profundidades del abismo, absorbente y desconcertante.

-De acuerdo- La escuché alejarse, pero su aroma seguía rondando cerca. ¿Acaso su esencia penetraba tanto en mi sistema que ya no era capaz de olvidarla aunque estuviera a kilómetros de distancia?

Después de unos minutos, retiré mis manos de mi rostro y abrí los ojos. Para mi sorpresa, la encontré sentada en el piso a unos metros frente a mí.

-Te miras hecho mierda- Su sagaz comentario hizo que riera, aunque sin muchas ganas.

-¿Qué haces aquí?- Pregunté, esperando no sonar muy a la defensiva.

-Necesitaba un respiro- Se encogió de hombros y me tomó desprevenido que se sintiera como yo.

-Creo que puedo entenderlo- Nos sumimos en otro silencio.

Ninguno de los dos nos miramos. Ella parecía estar entretenida mirando los árboles a nuestro alrededor, la inmensidad de su tamaño y su verde follaje. Yo me limité a observar las manos en mi regazo.

-Lamento el incidente del otro día, Henry puede ser un total idiota a veces- No sé por qué me disculpe nuevamente.

-Sí, lo es- Cuando nuestras miradas se encontraron, pude ver cierto deje de burla en sus ojos.

-No puedo creer que casi te transformaras a mitad de la clase- Me había sorprendido bastante su osadía. Había dejado que sus instintos la dominaran completamente, jamás había visto algo así.

-No es algo nuevo- Rio débilmente -Suelo perder el control constantemente- No había vergüenza en su confesión, al contrario, se escuchaba bastante orgullosa.

-¿Por qué?- Antes de que me diera cuenta, la pregunta había escapado de mis labios.

Conociéndola, me diría algún comentario mordaz, probablemente me diría que no debía meterme en asuntos ajenos. Me miró por unos segundos antes de soltar un suspiro.

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