Su madre siempre pensó que se enamoraría de un príncipe azul, esos que aparecen en las películas animadas; sin embargo, a la pelirroja no le intereso el príncipe, sino la princesa, sus ojos brillantes, su cabello, su carisma, son realmente hermosas, pensaba la joven de las mujeres. Su padre sospechaba, ya que en los días de festividad invitaban a sus amigos y ellos traían a sus hijos e hijas, las féminas siempre estaban sentadas con un apuesto chico al lado, coqueteando entre sí, mientras tanto Cheryl las admiraba desde la mesa para el cóctel, su padre la observaba desde el banco de la terraza. Su madre también sospechaba de esto, aún con los comentarios de sus tías no lo aceptaba, decía que la colorina estaba bien, pero la verdad es que ella no lo estaba, era realmente triste esconder lo que sientes, anhelas y quieres solo para que tu familia no sienta "pena" o "repulsión" hacia ti. Ella no quería ser rechazada.- Vamos, es hora princesa.
Había hablado con su padre antes de ir a dormir, sobre la decisión que ha tomado, dijo que mañana le diría a su madre, hoy es el día, y la pelirroja está sintiendo miedo por lo que sucederá.
- No sé si podré hacerlo. - Admitió.
- Hija, estaré apoyándote, no te dejaré sola.
Las reconfortantes palabras de su padre la animaron, debía ser valiente, ya no podía seguir ocultando lo que realmente es por el miedo a ser rechazada. Con decisión se levantó del sofá, su padre la siguió hasta llegar a la habitación de huéspedes, con dos golpes a la puerta su madre salió del cuarto observando a los dos pelirrojos con confusión.
- Mamá, tenemos que conversar.
La madre de la colorina siguió a esta hasta la cocina, se sentaron con una distancia prudente, la colorina se tomó unos segundos para ordenar sus palabras.
- ¿Sucedió algo malo?. - Pregunto con preocupación.
- No, nada malo cariño, solamente que Cheryl necesita hablar contigo y yo solo seré un espectador. - Aclaró el pelirrojo.
- Bien, ¿Qué paso?, hija.
Con sus dedos jugaba debajo de la mesa, los nervios estaban volviendo. La mano de su padre posada en la suya le dio a entender que no debía temer, él está con ella.
- Para empezar necesito que me escuches hasta el final. - Su madre asintió. - Esto comenzó a los inicios de mi adolescencia.
Relataba todo lo que vivió y sintió al ver a las chicas de su edad, la cajera de aquel comercial, la chica de la playa, su compañera de clase, todas sus "crush" a la medida que iba creciendo. Continuó con lo que había vívido en la universidad, después el motivo de vivir sola y en Riverdale. Expuso todo, excepto a la morena. Al fin había confesado su sexualidad a su madre.
- Por favor, háblame. - Pidió Cheryl, ya que su madre se quedó en completo silencio.
- No puede ser... Tú no puedes ser lesbiana. - Negó la mujer.
Eso hirió a la pelirroja, haciéndole pensar una vez más que estaba mal.
- Penélope...
- No, Clifford, ¿a caso no escuchaste a Cheryl?. Nuestra hija es una desviada, no puede ser, ¿qué dirán las personas?. - Pensó en voz alta.
La colorina se hundía más, la rabia comenzaba a consumir su interior, la tristeza invadió su corazón y sus palmas duelen de tanto hacer presión en sus manos para que no vaya a explotar.
- ¡Basta! ¿No ves que le estás haciendo daño a nuestra hija? - Inquirió el pelirrojo al observar a su princesa.
- Yo no estoy haciendo ningún daño; ella misma está provocando esto.

ESTÁS LEYENDO
Quiero Ser Parte De Ti
RomanceAntoinette Topaz, 24 años. A tan poca edad sufre de problemas personales, logrando tener que socorrer al psicólogo, cuya última opción le desagrada. Cheryl Blossom, 25 años. Nacida en una familia prestigiosa, pero a ella no le interesa depender de s...