42 |Solucionando el problema (Parte II)|

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KLAUS

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KLAUS

Los gritos y golpes cuando llego a la que habría sido solo mi casa (no un hogar familiar) si Hope no hubiera nacido son los que me hacen derribar la puerta y entrar corriendo a la estancia, donde descubro a Kol noqueado y a Hope con las manos levantadas.

Huele a sangre humana.

—¿Qué pasó? —Lo que menos quiero es que mi hermano se lastime, pero... —¡¿Dónde está Keyla?!

—¡La estaba atacando cuando llegué! —Grita mi hija señalando detrás de la mesa derribada, donde el olor a sangre es más fuerte.

Corro a ese lugar y descubro la terrible pesadilla que es Keyla en el suelo, con el cuello casi desgarrado y los ojos cerrados mientras la sangre no deja de brotar casi a chorros, haciendo obvio que le atinó a una arteria.

Me inclino de inmediato y tratando de ignorar el escalofrío que me recorre por la idea de que sea demasiado tarde, muerdo mi muñeca y se la pongo en la boca, deseando con todo lo que tengo que Kol no la haya matado.

—Por favor... Por favor... —Le suplico que no me haga esto y ella por primera vez en su vida decide hacerme caso, porque escucho su corazón latir cada vez más fuerte y comienza a beber la sangre por sí misma. —Eso, estás bien... —Su corazón late y creo que el mío también lo hace a su ritmo, porque lo detuvo.

Soleil abre los ojos finalmente y suelto el aire que no sabía que contenía, me inclino hacia adelante y apoyo mi frente contra la suya, sintiéndome débil ¡Pero no me importa! Ahora mismo solo quiero sentirla lo más que pueda, sin exagerar porque siento sus mejillas húmedas de lágrimas. Debió asustarse mucho.

—Ya, tranquilo... —Me habla, acariciándome la mejilla sin cambiar nuestra extraña posición: ella recostada y yo inclinado desde atrás de su cabeza para apoyarme en ella. —Estoy bien, tranquilo. —Casi muere ¿Y me está calmando a mí?

Sí, lo necesito, pero eso no impide que ella lo necesite también, así que me aparto, me levanto y trato de ayudarla a incorporarse, pero ella decide tirar de mis manos (no tiene mucha fuerza para hacerlo) y me hace arrodillar en el suelo ante ella para rodearla con mis brazos.

La abrazo, pero lo que ella es aferrarse a mí como un mono se aferra a una rama: con los brazos y las piernas a mi alrededor mientras esconde el rostro en mi cuello.

—Estás bien. —No sé si se lo digo a ella o a mí mismo, solo sé que me niego a soltarla hasta que su corazón se tranquilice. —Estás bien... —La acaricio, la toco. Su cabello está húmedo de una mezcla entre sangre, sudor y lágrimas, pero está abrazándome, respira y es lo que importa. —Tranquila.

Caroline tose para llamar mi atención, pero yo no se la doy porque estoy muy ocupado ahora mismo, consolando a mi novia que no para de susurrar "le dije que parara y no lo quiso hacer" una y otra vez.

—¿Qué pasó aquí? —Le expliqué qué nos trajo de vuelta, pero no puedo explicar qué es lo que pasó porque ni yo lo sé.

—Mi tío Kol y yo estábamos viendo una película arriba, de repente me dijo que tenía hambre y que iba a bajar a comer algo. —Comienza a explicar Hope y la escucho, pero la gran parte de mi atención está en recordarle a Keyla que no fue su culpa, porque sé bien que sus palabras no son por la mordida de mi hermano. —Escuché golpes y gritos, cuando bajé él la estaba atacando, así que le rompí el cuello. Entonces llegaron ustedes.

Keyla {Klaus Mikaelson}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora