Pov: Amanda Park
Como había dicho, ahora me encontraba en la sala de entrenamientos de la base, esperando a Jeon y su grupo. Me encontraba en el ring de pelea, estirando mis músculos, sintiendo la adrenalina burbujear en mi interior. El ambiente era denso, cargado de anticipación. Un agente se acercó, su rostro reflejaba preocupación.
-Señora, ¿está bien que usted haga esto? El agente Min le faltó el respeto siendo usted su superior.
Coloqué una mano en su hombro, sonriendo de lado, intentando disipar su inquietud.
-No te preocupes, he estado en estas situaciones antes. Ya poco me importa lo que piensen de mí. Solo le voy a dar una pequeña lección de que no debe subestimar a las mujeres, ¿ok?
Asintió y se retiró a donde estaban los demás. En solo dos minutos, Jeon apareció con su equipo. Su mirada mostraba una mezcla de preocupación y respeto.
-Capitán, perdone la actitud de Min. Él es un tanto incrédulo e ignorante.
-Teniente, quítese esa preocupación de encima. Sé que piensa que sacaré a Min de la misión, y no es así. Solo le voy a dar una pequeña lección, entendido.
-Sí, capitán -reverenció y se retiró a su lugar.
Min se acercó al ring, cruzando las cuerdas con un aire desafiante. La tensión en el aire era palpable; podía sentirla en la piel.
-Vamos a ver qué eres capaz -se burló, su voz resonando como un eco en la sala.
No respondí, mantuve la calma. De repente, lanzó el primer golpe. Lo esquivé con agilidad, y contraataqué con una patada. Él la retuvo con sus manos, pero la burla en su rostro se desvaneció un instante al sentir la fuerza de mi ataque.
-Eso es todo lo que tienes... -comenzó a decir, pero no lo dejé terminar. Me agaché, tropecé su pie con el mío y lo tumbé al suelo. La caída resonó, y el silencio se hizo en la sala por un momento.
Me separé, colocándome en guardia, y él se levantó rápidamente, decidido a no darme tregua. Avanzó para darme otro golpe, pero lo retuve, llevando su mano hacia su espalda. La lucha era feroz; sentía cada músculo tenso, cada respiración entrecortada. Con un movimiento ágil, enredé sus piernas con las mías, logrando que quedara boca abajo, yo encima de su espalda. El sudor perlaba su frente mientras yo aplicaba un poco más de fuerza en el agarre.
-¡Bien, me rindo! -susurró, su voz tensa y llena de frustración.
Lo solté con un ligero empujón y me levanté, colocándome frente a él. Le tendí la mano, y él, aún respirando con dificultad, tomó mi mano con una mezcla de respeto y resignación. Lo ayudé a levantarse.
-Buena pelea, agente Min, pero a la próxima no vuelvas a subestimar a las mujeres. Porque nosotras somos capaces de todo -sonreí de lado, y él imitó mi gesto.
-Lo tendré en cuenta la próxima vez, capitán -asintió, con un nuevo brillo de respeto en sus ojos.
Me retiré del ring, sintiendo la energía aún vibrando en el aire. Al llegar a la puerta, miré hacia atrás y le hice una señal a Jeon para que me siguiera con su equipo. Él entendió, y detrás de mí, a una distancia prudente, comenzaron a caminar.
Caminamos hasta la sala de planificación, donde me coloqué frente a todos. Cada uno de ellos se fue reuniendo alrededor, y comencé mi informe.
-Muy bien, señores, como verán, el general nos hizo el encargo más grande que ha pasado en la historia. Algo que otras unidades no han podido resolver, pero que nosotros, colocando nuestro mejor esfuerzo, lograremos.
Me hice a un lado y les mostré la foto del objetivo.
-Él es Paolo Wang, jefe de una mafia muy grande en todo el continente asiático. Este tipo tiene conexiones con las ciudades más importantes del continente, y nuestra misión es desmantelar toda esa red. Para eso, debemos ir primero por los socios más cercanos, los encargados de su mercancía.
Todos observaban la pizarra con toda la información, concentrados.
-Y esta misión la llamaremos: "Operación Oriente" -tomé el marcador y, con firmeza, escribí el nombre sobre la imagen del criminal más buscado de Asia.
-Bien, ahora, volviendo a los encargados, debemos ir primero por este tipo -señalé la foto de un hombre en cuestión.
-Este es Antonio Guerrero, traficante de armas ilegales. Según un informante, Antonio se encuentra aquí en Seúl y asistirá a la inauguración de un nuevo bar en el centro. Según tengo entendido, este bar tiene una oficina donde él está guardando la mercancía nueva.
-Lo que haremos será que yo me infiltraré y llamaré la atención del tipo. Le mencionaré que uno de ustedes está interesado en comprar unas armas, y cuando llegue el momento de hacer el trato, entrarán las unidades Bravo y Alfa. Alfa será su grupo, teniente -lo miré y él asintió, listo para la acción.
-Pero a usted lo quiero conmigo de infiltrado. Se hará pasar por un comprador que urgentemente necesita armas para cobrarle a un tipo que le debe dinero, mientras los otros monitorean todo lo que pase, ¿entendido?
-Sí, mi capitán -todos dijeron al unísono.
-Muy bien, manos a la obra, señores.
Este solo será el comienzo de lo que le espera a Paolo Wang.
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CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Hayran Kurguun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
