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Canción del capítulo: Ordinary - Alex Warren

Pov: Amanda Park

Dos meses después...

Creo que ya he perdido la cuenta de cuántas veces he pensado y dicho que amo tanto a este hombre. Es simplemente perfecto, y no hay duda de que ha sido la mejor decisión de mi vida. Sentir su amor y protección cada día es lo mejor que me ha pasado.

Respecto a mi hija, no hay muchos detalles que añadir; simplemente lo ama como si fuera su padre biológico. A veces, mi mente divaga, preguntándose por qué no lo conocí antes. Él habría sido un mejor padre que Dominic, pero no puedo cambiar el pasado. Si nos hubiéramos encontrado antes, quizás nunca habríamos tenido la vida que llevamos ahora.

Sacudo esos pensamientos al recordar que, en el fondo, estoy bien. Si hubiera conocido a Jungkook antes, tal vez no habría tenido la dicha de tener a Emily, ni de conocerlo en este momento.

Hoy, gracias a aquel pelinegro, me estoy arreglando para una sorpresa que me tiene preparada. Mi hija es su cómplice, y he notado que se comportan de manera misteriosa. Pero no son los únicos con una sorpresa; yo también tengo algo que anunciarles.

Exactamente un día después de la entrega de medallas en el patio de la agencia, Jungkook y yo celebramos juntos en su casa, entregándonos a la pasión sin protección. Semanas después, empecé a sentir unas ganas inmensas de vomitar y algunas náuseas que venían y se iban. Sin dudar, fui a hacerme un examen, esperando que el resultado confirmara lo que mi corazón y cuerpo anhelaban.

Y no estaba equivocada. Dos días después, recogí el resultado y la felicidad que me invadió al saber que estaba embarazada fue indescriptible. Sería madre de nuevo.

Así que, tratando de ocultar mis síntomas de embarazo de un mes y medio, preparé una sorpresa para Jungkook y para Emily, quien seguramente estaría encantada de tener un hermanito o hermanita. Con un poco de labial y una sonrisa en el espejo de mi habitación, bajé a la planta principal donde me esperaban mi madre y mi hija. Emily se acercó y me abrazó de las piernas.

-Estás muy hermosa, mami -dijo, sonriendo con esos ojos brillantes que tanto amo.

-Gracias, mi cielo. Tú también estás bellísima -respondí, soltando una pequeña carcajada que hizo que su risa resonara en la habitación.

Escuché el claxon que anunciaba la llegada de Jungkook. Tomé la mano de mi hija y nos despedimos de mi madre antes de salir de casa. Al llegar, vi a Jungkook vestido con un elegante traje gris. La camisa blanca contrastaba con el chaleco y los pantalones, mientras que la corbata rosa pálido añadía un toque de frescura.

Emily corrió hacia él, abrazándolo de las piernas antes de alzar los brazos para que la cargara. Jungkook la levantó con facilidad, como si fuera una pluma, y le dio un beso en la mejilla. Luego, la bajó para darme espacio a mí.

-Hola... Estás hermosa -me saludó, tomando delicadamente mi cintura.

-Hola, y gracias. Tú también estás muy guapo -respondí, sonriendo mientras él me robaba un beso corto.

Se separó y abrió la puerta del copiloto, invitándome a entrar. Me acomodé en el asiento mientras Jungkook ayudaba a Emily a ponerse su cinturón de seguridad antes de subirse él. Arrancó el auto, y la emoción me llenó el pecho.

Una hora después...

Jungkook estacionó frente a un nuevo restaurante. Salió del auto y me abrió la puerta, extendiendo su mano. La tomé y, tras ayudar a Emily a salir, entramos al lobby. Jungkook le dijo al camarero su nombre y nos llevaron a una mesa en el segundo piso, al aire libre. Nos sentamos y tomamos las cartas.

No quería apresurarme, pero mi bebé tenía hambre, y eso significaba que yo también. Un camarero se acercó y tomó nuestra orden, asegurando que la comida estaría lista en media hora. Cuando se retiró, el silencio que nos rodeaba se volvía abrumador.

-¿Y bien? ¿Van a desembuchar lo que tienen para decir o tendré que obligarlos? -dije, tratando de contener mis emociones.

-Espera un momento, mami. No seas tan desesperada -respondió Emily.

-La niña tiene razón, cálmate, cariño -dijo Jungkook, acariciando suavemente el dorso de mi mano y dejando un beso en ella.

Respiré hondo, agradecida por su gesto que calmó mis ansias.

Media hora después, el camarero regresó con nuestra comida. Disfrutamos de nuestra cena, y cuando llegó el momento del postre, Emily eligió una tarta de tres leches, Jungkook se decidió por crème brûlée y yo opté por un flan de arequipe y vainilla.

Cuando creí que ya había terminado mi postre, descubrí que había una pequeña esfera transparente protegiendo una cajita de terciopelo negro. Con manos temblorosas, quité la cúpula y abrí la caja.

Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver el anillo. Miré a Jungkook, quien me sonreía con dulzura.

-¿Q-qué es esto? -pregunté, sintiéndome estúpida por la sorpresa.

Jungkook se arrodilló frente a mí, tomando la cajita.

-Quizás pienses que es muy rápido, pero no hay nada que desee más que estar a tu lado y al de Emily. Ambas se han convertido en lo más importante de mi vida. Jamás imaginé que esto me sucedería. Solo pensaba en atrapar a quien nos atormentaba y regresar a mi ciudad. Pero no me arrepiento de haberme desviado de mi propósito, porque te conocí a ti y a este pequeño ángel que tienes como hija. Así que, Amanda Park, ¿me harías el honor de casarte conmigo y permitirme vivir a tu lado hasta mis últimos días?

Asentí, sonriendo con lágrimas en los ojos.

-¡Sí! ¡Sí quiero casarme contigo! -exclamé.

Emily celebró con alegría, y los aplausos de quienes nos rodeaban llenaron el ambiente.

-Yo también tengo una sorpresa -anuncié, tratando de contener mis lágrimas de felicidad.

-¿De qué se trata? -preguntaron ambos, y reí al notar su sincronización.

Saqué una pequeña caja rectangular de mi cartera y se la extendí. Jungkook la tomó y, al abrirla, su expresión cambió.

-V-vamos a... -tartamudeó, alternando su mirada entre mí y la caja.

-¡Sí! ¡Estoy embarazada! Vamos a ser padres -dije con alegría-. Y tú, mi niña, vas a tener un hermanito o hermanita.

Emily gritó emocionada y corrió a abrazarme.

-¡Voy a tener un hermanito/a! -chilló, y Jungkook se acercó para besarme lentamente.

-Te amo, y no sabes lo feliz que me haces con esta noticia -dijo, acariciando mis mejillas y dejando un beso en mi frente.

-Yo también te amo -le respondí, mirándolo a los ojos, llena de brillo e ilusión.

Como dije al principio, jamás me arrepentiré de la decisión que tomé meses atrás. En este momento, me siento la mujer más dichosa del mundo.



CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora