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Pov: Amanda Park

Han pasado 24 malditas horas desde que raptaron a mi hija. He revisado cada cámara de seguridad en la calle donde vivía mi mamá, quien ahora se quedó en mi casa hasta que encuentre un lugar adecuado para ella. Las imágenes de las cámaras de tránsito mostraban la camioneta llevándose a Emily, atravesando autopistas, hasta que finalmente desapareció del radar.

La rabia, la frustración y la impotencia me consumen. Quiero hacerle daño al hijo de perra que hizo esto. Juro que si lo encuentro, no me importaría enfrentar las consecuencias. Movería cielo, tierra e infierno para recuperar a mi niña.

En la sala de planificación, rodeada de los amigos de Jungkook y algunos de mis agentes, estudiamos las placas y el modelo de la camioneta. Miré a uno de mis agentes.

-¿Hay novedades de la policía de tránsito? -pregunté. Asintió, pero su expresión era sombría.

-La placa es falsa y la camioneta fue robada -respondió. Exploté de ira, golpeando la mesa con mis palmas.

-¡Demonios! -maldije, sintiendo que el mundo se me venía encima.

De repente, mi celular vibró con una video llamada de un número desconocido. Al ver la pantalla, mi corazón se detuvo. Transmití la llamada y no pude contener mi enojo al reconocer al que estaba llamando.

-Amanda, querida, ¿cómo estás? -dijo Dominic, con esa sonrisa arrogante que siempre me había repugnado.

-Dominic -siseé su nombre, la rabia burbujeando en mi interior.

-Parece que aún te acuerdas de mí, no me has olvidado -se burló.

-Estás muerto para mí -gruñí.

-Es una pena, pero no te llamaba por eso. Quiero hacer un trato contigo.

-¿Y qué te hace pensar que aceptaré algo de ti? -Su sonrisa se ensanchó y, de repente, apagó la cámara.

-Espera, tengo algo que creo que cambiará tu opinión -dijo, y al encender la cámara, mis puños se apretaron al ver a mi hija.

-Maldito hijo de puta -murmuré.

-¡Ey! No uses malas palabras. ¿No ves que hay una menor en la sala? -dijo, mientras Emily alzaba la cabeza, sus ojos llenos de lágrimas.

-Mami -susurró, y mi corazón se rompió en mil pedazos.

-Cariño, ¿estás bien? -pregunté, pero ella negó con la cabeza.

-Mami, sácame de aquí, por favor -suplicó, y sentí que el alma se me desgarraba.

-Ahora sí vas a hacer el trato -dijo Dominic.

-¿Cómo te atreves a tener así a mi hija? -grité, mi voz llena de furia.

-Ey, ella también es mi hija -se rió, disfrutando de mi sufrimiento.

-No, no lo es. No Después de que la abandonaste hace cinco años, ¿qué quieres? -exigí, intentando mantener la calma.

-Entendámonos, Amanda. La última vez que supe, ustedes organizaron una redada contra un laboratorio que fabricaba droga para Japón, y ella está en su custodia. Así que esto es lo que haremos: quiero tres maletines llenos de esa droga en un lugar y hora que yo decida. A cambio, te entregaré a tu hija en buenas condiciones. Irás sola, o no volverás a ver a Emily, o peor, la perderás para siempre.

-Te enviaré la ubicación en dos horas. Hasta luego, cariño -y la llamada se cortó.

¡Mierda! Necesito recuperar a mi hija, y la única forma es entregándole esa droga.

-¿Qué haremos ahora, capitán? -preguntaron mis agentes.

-Quiero que preparen la droga en los tres maletines que pidió. En dos horas recibiré la ubicación. Si este idiota quiere jugar, jugaremos, pero con mis reglas.

-El equipo táctico debe estar listo. Crearemos una emboscada mientras yo entrego la droga. Cuando diga la palabra clave, todos saldrán de sus posiciones y apuntarán.

-Ah, y se me olvidó mencionar: tienen permiso para disparar. No esperen a que pase algo... disparen sin dudar -todos asintieron, la determinación brillando en sus ojos.

-Bien, hora de prepararnos, ¡vamos! -grité, sabiendo que este sería el momento decisivo.

Te haré pagar por todo, Dominic. Aunque mi hija me vea matándote, aprenderás que con mi familia no se juega.




CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora