Pov: Jeon Jungkook
2 días después...
Como lo había anticipado el doctor y Amanda, al despertar, el médico llegó a revisar mi estado. Con una expresión de satisfacción, notó que mis heridas sanaban bien y que la cirugía no había dejado secuelas preocupantes. Me dio de alta, y así, a las 9 de la mañana, salí del hospital. Ahora, en el hotel, nos preparábamos para partir hacia el aeropuerto y regresar a nuestro país.
Minutos después, Amanda apareció frente a mí, vestida con unos jeans ajustados y una blusa de manga corta blanca, complementada con un par de botas negras que acentuaban su figura. Le sonreí, sintiendo una oleada de felicidad al verla, y ella, tomando mi mano, me ayudó a levantarme. Caminamos hacia las maletas, y tras un breve momento de organización, abandonamos la habitación.
Entramos al ascensor, la música suave del fondo contrastaba con la emoción palpable en el aire. Al llegar al lobby, nos acercamos a los chicos, entregando las tarjetas a la recepcionista. La anticipación de volver a casa llenaba el ambiente; solo faltaba llegar al aeropuerto.
[...]
Finalmente, aterrizamos en Corea alrededor de las 6 de la tarde. Al bajar del avión, tomamos nuestras maletas y nos dividimos para ir a nuestras casas. Según las órdenes del general, todos debían regresar a sus labores en una semana. Sin embargo, para mí, el doctor había ordenado un reposo de un mes.
Amanda y yo tomamos un taxi hacia su casa. El trayecto fue tranquilo, con la ciudad deslizándose por la ventana.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, el conductor se detuvo frente a la casa de Amanda. Yo le pagué mientras ella bajaba las maletas y, con cautela, me ayudó a salir del vehículo. Caminamos juntos hasta el umbral, donde Amanda sacó su llave y entramos a la casa. Al cerrar la puerta, miramos a nuestro alrededor, pero la casa estaba en un silencio casi inquietante.
De repente, una explosión de risas rompió el silencio. Emily salió de su escondite, gritando junto a su abuela.
Sosteniendo un cartel que decía: "¡BIENVENIDOS!". Nos miramos sorprendidos y soltamos carcajadas. La pequeña corrió hacia su madre, quien se arrodilló para recibirla en un abrazo apretado.
-¡Ah, mi niña! ¡Qué bueno es verte!- chilló Amanda, apretando a su hija contra su pecho.
-Igual, mami- respondió Emily, riendo. Luego se acercó a mí, capturando mis piernas con sus bracitos.
-Hola, papi- saludó con esos ojos de cordero que siempre me derriten.
-Hola, princesa- respondí, poniéndome de cuclillas con cuidado para abrazarla con fuerza.
-¿Cómo les fue? ¿Atraparon al malo?- preguntó, curiosa.
-Sí, cariño, lo atrapamos- le dije, notando la mirada inquisitiva que me dedicó, como si supiera más de lo que decía.
-¡Qué bien! Ahora podemos celebrar comiendo el pastel que hice con mi abuela- exclamó, dirigiéndose a la cocina con entusiasmo.
-Es bueno que estén bien, chicos. Espero que después de esto tengan algunas vacaciones- dijo la señora Vivian, sonriendo.
-El general nos dio una semana, pero Jungkook necesita descansar al menos un mes - susurró Amanda, explicándole a su madre que Emily no debía enterarse de lo ocurrido en Tailandia.
-Está bien, pero después me cuentan. Necesito supervisar a mi nieta. Mientras tanto, vayan a cambiarse y pónganse cómodos- ordenó la abuela con una sonrisa. Asentimos y subimos las escaleras hacia la habitación de Amanda.
Me senté en la cama, observando cómo ella iba desempacando las maletas, organizando las prendas con dedicación.
-¿Te vas a cambiar?- me preguntó, mirando las ropas que sacaba.
-Sí, el clima aquí es muy diferente al de Tailandia- respondí y, tras un momento, ella salió de la habitación. Regresó rápidamente con una muda de ropa.
-Muy bien, entonces déjame ayudarte- dijo, acercándose para levantar la parte inferior de mi camiseta.
Al quitarme la camisa, noté que su mirada se centraba en el vendaje que rodeaba mi abdomen. Podía imaginar lo que pasaba por su cabeza, así que, tomando su cintura, la hice sentar sobre mis piernas.
Ajusté mi agarre y ella, por inercia, colocó sus manos en mis hombros.
-Deja de mortificarte, nada de esto es tu culpa- le dije, levantando su barbilla para que me mirara a los ojos.
-No puedo evitarlo. Saber que podría haber evitado todo lo que padeciste si solo no hubiera salido aquel día... ¿qué hubiera pasado si...?- su voz se entrecortaba y sus ojos se llenaban de lágrimas.
Tomé sus mejillas con ternura, buscando que me mirara.
-Shh... No te culpes, cariño. No hiciste nada malo. Fueron situaciones que se presentaron de manera repentina y que se nos salieron de las manos. Esto fue planeado por Wang, y gracias a Dios, está muerto. Así que, por favor, no te sientas así- acaricié suavemente sus pómulos.
-Está bien- dijo, sorbiendo su nariz y soltando un suspiro. Sus brazos me rodearon en un abrazo cálido, y yo acaricié su espalda, sintiendo su alivio.
Coloqué mis labios en su cabeza, dándole un beso de cariño antes de separarnos.
-Vamos, terminemos de cambiarnos que Emily nos espera abajo- le sonreí, y ella me devolvió el gesto, aunque con una sonrisa más pequeña.
-Ok- respondió, y tras ayudarme a cambiarme, ella también se puso cómoda.
Bajamos las escaleras hasta la sala, donde Emily y la señora Vivian nos esperaban con cuatro platos de pastel de chocolate.
-¡Rápido, mami y papi! Quiero que me cuenten todooooo lo que hicieron en Tailandia- dijo la niña emocionada, levantándose y tomando nuestras manos para arrastrarnos hacia el sofá.
-Cálmate, cariño, te lo contaremos todo- reí, acomodándonos para disfrutar de esta tarde en familia.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
