Canción del capítulo: Labour - Paris Paloma
Narrador omnisciente
Después de un arduo y agotador entrenamiento, Emily se dirigió hacia las duchas, anhelando el alivio de un baño caliente antes de regresar a casa con su familia. El esfuerzo físico había dejado su cuerpo cubierto de sudor y tierra, y la sensación del agua limpia era lo único que ahora deseaba.
Siendo la última en ir a asearse, se quitó lentamente sus prendas, sintiendo la frescura del aire contra su piel antes de tomar la toalla y entrar en la ducha. Abrió la regadera y dejó que el agua tibia fluyera, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, arrastrando la suciedad y la fatiga acumuladas durante el entrenamiento.
Cerró los ojos, disfrutando del calor que calmaba sus músculos tensos, cuando de repente sus oídos captaron voces cercanas, voces masculinas que resonaban desde la entrada de los baños. Un escalofrío recorrió su espalda, pero intentó ignorarlas, pensando que quizás estaba sola y que no había peligro.
Continuó con su baño, pero ese fue un grave error.
Minutos después, al terminar, tomó la toalla y la ajustó alrededor de su cuerpo. Corrió la cortina y justo cuando se disponía a recoger sus cosas para vestirse, un brazo la atrapó por la cintura con fuerza, haciendo que soltara todo. El susto la paralizó al sentir esa mano invasiva en una parte tan vulnerable, especialmente estando casi desnuda.
El hombre la arrastró hacia la pared y la estampó contra ella. Emily reconoció el rostro de su agresor: Kim, un recluta del mismo grupo al que ella pertenecía. El choque entre la traición y el miedo la dejó sin aliento.
-¿Qué crees que haces? ¡Suéltame, Kim! -forcejeó, intentando liberarse mientras las lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos, sin querer mostrar su miedo.
-He esperado este momento desde que entraste como recluta. No sabes cuánto voy a disfrutar hacerte mía -dijo con una sonrisa cruel, acercándose para besar su cuello sin delicadeza, dejando marcas visibles.
El llanto se desató sin control. Emily no estaba lista para esto, se sentía débil, atrapada, sin posibilidad de escapar. El miedo paralizaba su cuerpo, y la impotencia le rompía el alma.
Pero, de alguna parte, surgió una fuerza inesperada. Con un impulso desesperado, logró apartarlo y golpeó con toda su fuerza la entrepierna de Kim. Él cayó al suelo maldiciendo, y ella, como un rayo, recogió sus cosas y salió corriendo hacia un lugar seguro.
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Dos horas después, ya vestida y con el corazón aún latiendo aceleradamente, Emily caminaba lentamente hacia su casa. El camino no era largo, pero cada paso se sentía pesado, cargado de la angustia reciente.
Con la cabeza baja y las manos ocupadas con sus pertenencias, abrió la puerta y fue recibida por la sonrisa inocente de su hermana pequeña, que jugaba con sus muñecas. La niña corrió a abrazarla, pero Emily solo le besó la cabecita y le dedicó una sonrisa débil antes de alejarse, consciente de la preocupación que había despertado.
Más adelante, se cruzó con Jungkook, quien al verla sonrió, pero esa simple expresión desató en Emily una oleada de lágrimas que la hicieron huir a su habitación.
Asustado, Jungkook intentó seguirla, pero la puerta se cerró con un portazo que incluso alarmó a Amanda, que salió de la cocina.
-¿Qué pasó? ¿Que fue Ese ruido? -preguntó preocupada.
-Fue Emily, acaba de llegar y parecía muy alterada. Cuando me vio, empezó a llorar -respondió Jungkook, con el ceño fruncido.
Ambos subieron las escaleras rápidamente. Al llegar a la puerta de Emily, escucharon objetos romperse junto con sollozos desconsolados.
-¡Emily! ¡Abre la puerta ahora! -gritó Jungkook desesperado.
-¡Lárguense! ¡No quiero hablar con nadie! -se escuchó la voz rota de Emily, junto a más ruidos de cosas cayendo.
Sin respuesta, Jungkook, impulsado por la preocupación, abrió la puerta de una patada, casi desprendiendo la puerta del marco.
La habitación estaba hecha un desastre: sábanas y ropa tiradas, lámparas y cuadros rotos. En una esquina, Emily estaba encogida, abrazándose las rodillas mientras lloraba sin consuelo.
Sus padres se acercaron con cuidado, envolviéndola en un abrazo cálido y protector.
Las lágrimas de Emily comenzaron a calmarse con sus caricias suaves, hasta que solo quedaban pequeños sollozos.
-Lo siento -susurró Emily, levantando la vista.
-¿Por qué te disculpas, cariño? No has hecho nada malo -dijo Amanda con voz tierna.
-Por defraudarlos, por no ser suficiente.
-¿Quién te dijo esa mentira? Estamos orgullosos de ti. Cuéntanos qué pasó, mi princesa -pidió Jungkook, tocando su mentón con delicadeza mientras secaba las lágrimas de su hija.
Emily tomó aire buscando valentía y relató todo, y no pasó desapercibido el dolor en sus ojos ni las lágrimas que sus padres derramaron al escucharla.
-Mañana a primera hora iré con esos bastardos. Les enseñaré que con mi familia no se juega -dijo Jungkook enfurecido.
Emily lo detuvo, temerosa de empeorar las cosas.
-Por favor, no lo hagas. No quiero que todo empeore.
-No me pidas eso, Emily. Se metieron contigo y de la peor manera posible, eso no puedo tolerarlo. Tu madre y yo pensamos igual: quien se mete con nuestra familia, paga caro -respondió firme.
-Pero... -intentó protestar, pero fue interrumpida por los brazos de su padre rodeándola.
-No habrá peros. Tu bienestar es lo primero. No importa lo que hagas para detenernos, esto no quedará así y no debes sentir culpa por lo que pase. Nadie merece pasar por lo que tú estás pasando -le dijo, acariciando sus mejillas.
Amanda se unió, afirmando su apoyo incondicional.
-Somos tus padres y tus superiores, pero antes que nada, somos tu familia. Siempre estaremos para ti y tu hermana, pase lo que pase. ¿Me oíste?
Emily asintió con una leve sonrisa, sintiéndose protegida en el abrazo cálido de sus padres.
-Todo estará bien. Vamos a solucionar esto juntos.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
