Pov: Amanda Park
Pasó una semana desde que nos avisaron que recibiríamos una condecoración por nuestra participación en la desmantelación de la organización de Paolo Wang, y también por ser testigos del desenlace fatal de su vida a manos de Jungkook.
Ahora, estábamos reunidos en el patio trasero de la agencia, un lugar que solía llenarse de risas y camaradería, pero hoy estaba impregnado de un aire solemne y expectante. Esperábamos, por un lado, la llegada del general y otros altos mandos; y, por otro, que Jungkook decidiera aparecer.
Me acomodé en las primeras filas de la tarima, mis ojos recorriendo a los invitados que asistirían al evento. En la primera fila, vi a mi madre y a mi hija, quienes me saludaron con sonrisas radiantes. Al lado de ellas, se encontraba la familia de Jungkook: su madre, su padre y su hermano, todos allí para apoyarlo en este momento tan significativo. No era común recibir un reconocimiento en nuestro trabajo; era un honor que solo se otorgaba a aquellos que habían realizado un golpe decisivo contra organizaciones criminales peligrosas.
Mientras esperaba, sentí una mezcla de nervios y emoción. El sonido de los murmullos del público se entrelazaba con el canto de los pájaros, creando una atmósfera casi mágica. De repente, vi a Jungkook correr hacia mí, con una expresión de apuro en su rostro. Afortunadamente, lucía impecable en su uniforme; todos llevábamos los distintivos que nos identificaban por rango. Como capitana, mis insignias brillaban de manera diferente a las de Jungkook, que, como teniente, también mostraba con orgullo sus distinciones.
Se acercó al asiento que le había guardado, y no pude evitar alzar una ceja, buscando una explicación por su impuntualidad.
-Lo siento, cariño, pero accidentalmente olvidé dónde había puesto mis insignias -se excusó, con una sonrisa que intentaba ser encantadora.
-¿Es en serio, Jeon? La próxima vez ten más cuidado; casi no llegas -le reproché en voz baja, sintiendo cómo la frustración se mezclaba con el cariño.
Él asintió, un poco avergonzado, y antes de que pudiera decir algo más, el general y los demás superiores hicieron su entrada. Nos pusimos de pie para saludarlos, y tras los saludos formales, la ceremonia comenzó.
-Buenas tardes a todos los presentes. Hoy estamos aquí para conmemorar el esfuerzo y sacrificio de estos valientes agentes, quienes, a pesar del peligro que enfrentaban, lucharon con todo para llevar a cabo uno de los mayores golpes contra las organizaciones criminales más poderosas de Asia.
Su voz resonaba con fuerza, llenando el espacio con una energía palpable. El público aplaudió con fervor, y sentí que la emoción me invadía. Era un momento de orgullo, no solo para nosotros, sino para nuestras familias, que habían soportado nuestras ausencias y temores.
-Ahora procederemos con la entrega de las medallas -anunció, bajándose del podio.
Una hora después...
La ceremonia avanzó rápidamente y, tras una hora, el general había entregado reconocimientos a otros agentes de rango inferior. Finalmente, quedábamos Jungkook y yo.
-Llamo al frente al teniente Jeon Jungkook -anunció el general, y Jungkook se levantó, saludándolo con una reverencia y el característico saludo militar.
Recibió su medalla entre aplausos que resonaban como un eco de orgullo familiar. Después de despedirse del general, volvió a su asiento, donde lo aplaudió su familia y, por supuesto, Emily.
-Y por último, quiero hacer entrega de este reconocimiento a la capitana Amanda Park, responsable de llevar esta misión sobre sus hombros y lograr un éxito rotundo. Gracias a su inteligencia, disciplina y amor por su profesión -dijo el general, y mi corazón latió con fuerza mientras me levantaba para dirigirme hacia él.
Recibí mi medalla, sintiendo el metal frío en mis manos, y estreché la mano del general, oyendo los aplausos que llenaban el aire. Regresé a mi asiento, sintiendo que el peso de la ceremonia se desvanecía con cada aplauso.
[...]
La ceremonia concluyó unos treinta minutos después de que me entregaran mi reconocimiento. Los oficiales se reunieron con sus familias, y en ese grupo estábamos Jungkook y yo, rodeados de abrazos y sonrisas.
-Quiero ser algún día como mi mami y papi -exclamó Emily, feliz, mientras nos tomaba de las manos.
-¿Quieres ser policía, cariño? -preguntó la señora Jeon, con una dulce sonrisa que iluminaba su rostro.
-Sí, quiero ser como ellos para enfrentar a los malos -dijo, mientras imitaba con sus manitas pequeñas el gesto de apuntar, provocando risas entre nuestros familiares.
-Si eso quieres ser, nosotros te apoyaremos en todo, ¿ok, princesa? -dijo Jungkook, agachándose para tomarla de los hombros, sonriéndole con ternura. Ella asintió, radiante.
-Concuerdo con él, estaremos para ti siempre, mi niña -agregué, sintiendo cómo su alegría iluminaba el ambiente. Con sus pequeños brazos, nos abrazó a ambos, y en ese instante, todo parecía perfecto.
-Gracias, papis -nos agradeció, con una sinceridad que me hizo sonreír.
-No es nada, linda -respondió Jungkook, riendo.
-Muy bien, es hora de ir a celebrar -anunció mi madre, y las risas llenaron el aire, disipando cualquier rastro de tensión.
Cargué a Emily en mis brazos, mientras Jungkook me miraba con complicidad. Juntos, nos dirigimos a celebrar este reconocimiento, un hito que marcaba no solo nuestras carreras, sino también la fortaleza de nuestra familia.
CONTINUARÁ
ESTÁS LEYENDO
OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
