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Canción del capítulo: Bite Me - Enhypen

Pov: Jeon Jungkook

Como había mencionado la señora Vivian, todos nos encontrábamos celebrando en un acogedor restaurante. El ambiente estaba impregnado de anécdotas, risas y esos momentos vergonzosos que solo una madre puede provocar.

Lidié con las burlas de Amanda mientras mi mamá contaba historias de mi infancia, esas travesuras que había compartido con mi hermano. ¿Qué sería de una cena familiar sin esos momentos que nos hacen sonrojar, verdad?

La celebración llegó a su fin y todos salimos del restaurante bajo un cielo estrellado. Emily, con su típica dulzura, le pidió a su madre que la dejara quedarse con mis padres para conocer a sus nuevos abuelos. Con esos ojitos de venado, logró convencer a Amanda en cuestión de minutos.

La niña saltó de felicidad, abrazando a su madre con fuerza antes de despedirse de su abuela y de mí. Se colocó entre mis padres, quienes sonrieron a Amanda con complicidad, asegurándole que estaría bien en sus manos. Después de que se marcharon, la señora Park también se despidió, diciendo que iba a descansar. Así que, al final, quedamos solos.

Una hora después...

En la sala de mi casa, el aire estaba cargado de tensión y deseo. Amanda comenzó a desabrochar los botones de mi camisa mientras nuestros labios se encontraban en un beso ardiente. Cuando finalmente liberó mi camisa, la lanzó a un lado, y mis manos, ansiosas, subieron a su cintura. Intenté retirar su blusa, pero me contuve; quería disfrutar de cada momento.

Mis manos viajaron por sus caderas hasta sus muslos, ayudándole a que sus piernas se engancharan en mi cintura. Con ella a horcajadas sobre mí, subí las escaleras hacia mi habitación, sin separarnos del beso. Desvié mis labios hacia su cuello, mordisqueando suavemente, escuchando los jadeos que escapaban de sus labios, lo cual encendía aún más mi deseo.

Al llegar al segundo piso, busqué mi habitación y, sin pensar en cerrar la puerta, la abrí. Llevé a Amanda a la cama, recostándola lentamente, besándonos con una intensidad que parecía que este podría ser el último beso de nuestras vidas. Sus delicadas manos encontraron mi cinturón y lo desabrocharon con destreza.

Yo, por mi parte, hice lo mismo con la falda de su uniforme, sintiendo cómo la tensión entre nosotros aumentaba. Mis dedos se deslizaron hacia su espalda, retirando su sostén negro con cuidado. Mis labios descendieron desde su cuello hasta el valle de sus senos, disfrutando del sabor de su piel. Sus manos se enredaban en mi cabello, tirando con fuerza, lo que me incitaba a ir más lejos.

Mis manos se dirigieron a la última prenda que cubría su cuerpo. Sin perder tiempo, mi boca atacó su zona íntima, provocando que su espalda se arquease y que un glorioso gemido escapara de sus labios.

- "Ah~ sí, ahí Jungkook~"

Sonreí mientras continuaba mi labor, sintiendo que cada segundo se alargaba deliciosamente. No quería que la diversión terminara pronto, así que busqué sus labios nuevamente, besándola con fervor. Aprovechando ese momento, ella bajó la última prenda que nos separaba, permitiéndonos sentirnos completamente.

El sabor de sus labios era exquisito, y jamás me cansaría de probarlos. Sus manos se aferraban a mi espalda, acercándome aún más, mientras sus senos se comprimían contra mi pecho. Estaba tan concentrado en besarla que no me di cuenta de que ahora estaba recostado contra la cabecera de la cama, con Amanda moviendo sus caderas en un vaivén que me volvía loco.

Sus labios se despegaron de los míos para imitar lo que yo hacía. La poca cordura que me quedaba se desvanecía mientras sus labios mordisqueaban mi cuello. La tomé de las caderas y la coloqué debajo de mí, sin esperar más, me adentré en ella lentamente, mientras un jadeo escapaba de sus labios y un gruñido de los míos.

Entraba y salía despacio, pero profundo. Mis manos tomaron las suyas, entrelazando nuestros dedos mientras la besaba, dejando que mi cabeza se hundiera en su cuello, haciendo pequeñas mordidas que la impulsaron a enredar sus piernas en mi cintura, provocando un largo gruñido que resonaba contra su piel.

Mis embestidas aumentaron de intensidad, y en menos de cinco minutos, sentí cómo Amanda se corría, soltando un suspiro que me llenó de satisfacción. Continué moviéndome dentro de ella hasta que finalmente me vine, echando la cabeza hacia atrás, jadeando. Al salir de ella, un pequeño jadeo escapó de sus labios.

Me desplomé a su lado, ambos respirando con dificultad. Cerré los ojos por un momento, tratando de calmar mi corazón acelerado. Sentí un peso en mi pecho y, al mirar hacia abajo, vi la cabeza de Amanda reposar sobre él. Mis brazos la rodearon, acercándola a mí mientras ella tomaba la sábana y nos cubría.

Repartí caricias a lo largo de su espalda mientras ella dibujaba pequeñas figuras con sus dedos en mi pecho. Permanecimos en silencio, disfrutando de la calidez que nos otorgábamos.

Mis labios se posaron en su cabeza, dejando un suave beso en su cabello. Sentí su respiración tranquila, golpeando suavemente entre mi pecho y mi cuello.

La abracé más fuerte y me acomodé de lado, con su cabeza recostada en mi brazo. Mis brazos la acogieron delicadamente, y solté un último suspiro acompañado de una sonrisa, mientras mi cuerpo caía en los brazos de Morfeo, disfrutando del calor que el cuerpo de Amanda me brindaba contra el mío.



CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora