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Canción del capítulo: chk chk boom - Stray Kids

Pov: Jeon Jungkook

Dicho y hecho, cada uno estaba cubriendo sus puestos en el hospital donde tenían internado a Antonio Guerrero. Todos contábamos con un pequeño micrófono oculto que nos permitía comunicarnos y saber cuándo nuestro objetivo llegaba.

Caminaba por los pasillos, dirigiéndome a la habitación de Antonio, cuando Suga habló por el micrófono.

-Estén pendientes. Las cámaras acaban de capturar a nuestro objetivo. Está vestido con jeans de mezclilla negros y una sudadera del mismo color, con capucha y tapabocas.

-Se dirige hacia ti, Jeon. Entra rápido a la habitación -me ordenó.

Hice caso y, al entrar, vi a Antonio sentado en la camilla, visiblemente nervioso. Él ya estaba al tanto de la situación, así que le tocaba colaborar.

Me dirigí a la máquina que monitorizaba su ritmo cardiaco y el oxígeno en su sangre. Tomé mi tableta, que escondía un arma por si debía defenderme, y apunté todo lo que veía en el monitor. De repente, sentí cómo la manija de la puerta se movía, y tratando de aparentar tranquilidad, dije:

-Joven, ¿qué hace aquí? Todavía no es hora de visitas. Necesito que se retire.

Me callé al ver que él sacaba un arma de su cintura, equipada con un silenciador.

-Mejor cállese si no quiere tener una bala en el cráneo -dijo, su voz distorsionada por el tapabocas.

Apuntó hacia Antonio y, sin que él lo notara, saqué mi arma y le apunté también, ganando su atención.

-Baja el arma ahora -ordené, con voz profunda.

-¿Y si no lo hago? -respondió, colocándose frente a mí y dándole la espalda a la puerta del baño, donde se encontraba Amanda.

Ella, con su característico sigilo, se acercó al joven, posicionando su arma en su nuca.

-Si no lo haces, el que tendrá una bala en el cráneo serás tú -dijo, y alzando las manos, dejó caer el arma. En un movimiento rápido, Amanda tomó las esposas y me pateó el arma.

Lo apresó, y con una mirada de complicidad, me dijo que todo había terminado.

Tres horas después...

Ya nos encontrábamos en la agencia, más específicamente en los cuartos de interrogatorios. Esta vez, no éramos Amanda y yo quienes interrogábamos al tipo, sino Yoongi y Namjoon.

Observábamos todo a través del vidrio que nos separaba de la habitación y la sala de espera.

-Este tipo no va a hablar por ahora -suspiró Amanda, masajeándose la cabeza con cansancio.

Era evidente que estaba agotada. Desde el día que la llamé, no había descansado, perfeccionando el plan para capturar a este hombre.

Salimos de los cuartos y caminamos por los pasillos hasta que la detuve, tomándola del hombro.

Ella me miró confundida y, tras un breve silencio, hablé.

-¿Por qué no vas a descansar? Desde el día que te llamé no has pegado un ojo, y eso no es bueno.

-No puedo, debo estar pendiente de cualquier cosa que ocurra -comenzó a negar, pero la preocupación en su rostro era evidente.

-No, lo primero es que descanses. Yo me puedo ocupar de esto -insistí.

-¿Estás seguro? -me miró a los ojos, y pude ver la fatiga acumulada en su mirada.

-Sí, si quieres, te puedo informar de todo lo que pasa, no hay problema -le sonreí, intentando transmitirle confianza.

-Está bien -suspiró, derrotada.

-Pero necesito que me hagas un favor -me pidió, y le presté atención.

-Necesito que me lleves a casa. Como ves, tú fuiste el que me trajo ese día.

Reí y asentí, aliviado de que aceptara descansar.

-Bien, entonces vámonos -dije, y asintió. Caminamos hacia afuera, dirigiéndonos a mi auto.


CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora