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Pov: Amanda Park

Al día siguiente, me encontré en la agencia desde muy temprano, pero, adivinen dónde.

Sí, aquí estoy, escondiéndome en los pasillos que dan hacia los casilleros y baños, esperando a alguien especial.

Quería darle una sorpresa, así que, haciendo silencio y siendo muy astuta, me quedé ahí, con el corazón acelerado y una sonrisa anticipada. Miré mi reloj de muñeca y me di cuenta de que no faltaba mucho para que llegara.

Los minutos pasaban, y mi mente comenzó a divagar. Suspirándo resignada, decidí salir hacia los pasillos, pero me detuve al escuchar voces. Volviendo a esconderme, me asomé para ver de quién se trataba.

No pude evitar sonreír al verlo.

Jungkook llegó a su casillero, guardando sus cosas con esa sonrisa que me encantaba. Cuando cerró su casillero y se preparaba para irse, me acerqué sigilosamente y lo tomé de la muñeca, asustándolo en el proceso.

Lo llevé hacia mi escondite, y al estar bien ocultos, ambos sonreímos, llenos de complicidad.

Él me empujó suavemente contra la pared más cercana. Sin esperar, juntamos nuestros labios en un beso que encendió una chispa entre nosotros. Llevé mis manos hacia su nuca, acariciando sus cabellos, mientras él posaba las suyas sobre mi cadera, atrayéndome más hacia él.

El tiempo pareció detenerse mientras compartíamos ese momento. Jungkook, sintiendo que la posición se volvía incómoda, me tomó de los muslos, alzándome para enroscar mis piernas en su cintura. Profundicé el beso, y nuestras lenguas comenzaron a jugar entre sí, llevándonos a un éxtasis que me dejaba sin aliento.

Finalmente, nos separamos, buscando aire, nuestras respiraciones erráticas llenando el espacio. Observé sus labios hinchados y el brillo en sus ojos, una imagen que deseaba grabar en mi memoria.

-Esta es una buena manera de empezar el día -dijo con voz ronca, provocando una risa en mí.

-Pienso lo mismo -respondí, y juntamos nuestros labios una vez más en un beso lento y tierno.

Deshicimos el contacto, acomodando nuestras ropas y cabellos antes de salir de nuestro escondite. Miramos a nuestro alrededor, asegurándonos de que nadie nos hubiera visto, y nos dirigimos hacia los pasillos que llevaban a la sala de planificación.

Al llegar, fruncí el ceño al sentir una tensión rara en el ambiente. Me acerqué a la mesa y todos cambiaron a un semblante perturbado y silencioso.

-¿Qué sucede? ¿Por qué esas caras? -pregunté, observando a todos con el ceño fruncido.

-Hay algo que debe ver, capitana -mencionó Taehyung, con seriedad.

-¿Qué cosa? -pregunté, y él giró la pantalla de la computadora, reproduciendo un video.

Al verlo, no pude evitar apretar la mandíbula. Era el tipo al que tenía en la mira.

-Capitana Amanda, hola. No creo que necesite presentarme, ya que supongo sabe quién soy. Le mando este video con un solo propósito -comenzó el hombre, con una sonrisa que no me gustaba.

-Y se preguntará cuál es. Me enteré por bocas de mis hombres que usted es la causante de que tuviera algunos percances con mis mercancías y negocios. Por ello, decidí hacerle una propuesta, o más bien, una orden:

-Le pido que desista de seguir con esto. Lo que usted está buscando no llegará a ningún lado. Si se opone, me veré en la penosa obligación de tomar cartas en el asunto, y créame, no le agradará la forma en la que lo haré.

-Que tenga un feliz resto del día, capitana Park -concluyó, y la pantalla se apagó.

Apreté las manos, sintiendo la ira y la determinación crecer dentro de mí. Miré a todos y dije:

-Es hora de ponernos serios, señores. Debemos acabar con todo esto de una vez.

-¿Qué haremos? -preguntó Jungkook, igual de serio.

-Lo que debimos hacer hace mucho tiempo: cazar a este hijo de puta. -Todos asintieron, y la determinación se apoderó de nosotros mientras nos preparábamos para actuar.

Créeme cuando te digo, Wang, tu juego del gato y el ratón llegará a su fin. Y yo me aseguraré de eso.

### CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora