Canción del capítulo: Delicate - Taylor Swift
Pov: Jeon Jungkook
Era más o menos las 9:30 de la noche cuando íbamos por nuestro segundo plato de brochetas de cordero. Por lo que percibo, a Amanda le encantan demasiado.
Yo, por otro lado, ni siquiera he terminado la mía. La razón es simple: no puedo dejar de observar a Amanda.
Definía cada parte de su rostro con disimulo. Primero empecé por su cabello negro, atado en una cola alta, con algunos mechones rebeldes que a veces caían sobre su rostro y que ella retiraba con una sonrisa. Luego, mis ojos se detuvieron en sus cejas bien arregladas, bajé hasta sus ojos, viendo las pequeñas pero largas pestañas, y me perdí en el color de sus ojos: un lindo tono entre café claro, casi miel.
Seguí bajando hasta sus mejillas regordetas, que la hacían ver más tierna de lo que ella aparenta.
Y luego, mis ojos se posaron en sus labios. Ah, aquellos labios delgados, pero bien proporcionados, en un color rosa pálido que ahora se mezclaba con la salsa de las brochetas. Solo pensaba en probarlos y sentir su sabor contra los míos, deseando jamás soltarlos.
Sin querer, seguí viéndola hasta que escuché su voz llamando mi atención.
-Ey, Jungkook, ¿estás bien? -me preguntó, mientras su mano se acercaba a mi rostro.
Demonios... espero que no me haya atrapado observándola demasiado.
-Eh, ¿qué pasa? -pregunté, desorientado.
-Que si te encuentras bien -repitió, con una mirada de preocupación.
-Sí, solo estaba pensando en algo, no tiene importancia -le sonreí, tratando de ocultar mi nerviosismo.
-Oh, está bien. Otra cosa: ¿te vas a comer esa brocheta? -señaló la última, y yo negué con la cabeza.
-Si quieres, cómetela. Yo iré a pagar -asintió y tomó la última brocheta, dándole un mordisco que hizo que mis pensamientos se descontrolaran.
Alcé la mano y un mesero vino con la cuenta. La pagué, y mientras esperábamos a que terminara, no podía dejar de pensar en cómo se veía disfrutando de la comida.
Con los platos vacíos y sin ninguna migaja, nos levantamos para salir del restaurante.
Nos montamos en el auto y comenzamos el recorrido hasta la casa de Amanda.
50 minutos después...
Aparqué enfrente de su casa y ambos nos bajamos. Ella se adelantó hasta la puerta mientras yo aseguraba el auto, y luego la seguí.
-Pasa, antes de que te vayas, deberías tomar al menos un vaso de agua a modo de agradecimiento -sonrió, abriendo la puerta y entrando en su casa.
-Está bien -respondí, mientras la seguía, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo.
Comencé a recorrer la casa con la mirada, absorbiendo cada detalle. Mis ojos se detuvieron en unas fotos en la encimera de la cocina. Sonreí al ver a Amanda en diferentes lugares, siempre rodeada de amigos y risas.
Después de unos minutos, apareció con una sonrisa y un vaso de agua en las manos. Me lo extendió y agradecí.
Tomé un trago largo, y cuando le devolví el vaso, noté que ella me observaba.
Su mirada estaba fija en mis labios, y antes de que pudiera reaccionar, ella apartó la vista, sonrojándose ligeramente.
-¿Te gusta el agua? -preguntó, tratando de romper el silencio.
-Sí, es refrescante -respondí, sonriendo mientras me acercaba a la cocina.
Ella se dio la vuelta, y en ese momento, me encontré demasiado cerca de ella.
Retrocedió un poco, pero quedó atrapada entre la encimera y yo. La tensión en el aire era palpable.
Desvío la mirada, tratando de poner su atención en otra cosa que no sea en la situación en la que ahora estamos enredados.
-¿Por qué estás evitando la mirada Amanda? ¿Te pongo nerviosa? -pregunté, mientras una minúscula sonrisa se formaba en mis labios.
El simple pensamiento de que ella se este comportando de esta manera por mi, causa que una descarga de adrenalina recorra mis venas.
Volteó a mirarme después de mi pregunta.
- ¿Quién? ¿Yo? ¿Por qué lo estaría? - respondió tratando de que la voz le saliera normal.
- No lo sé, tu dices que no lo estás, pero tú cuerpo como que no está de acuerdo con tus palabras - me acerque un poco más viendo cómo se inclinaba un poco contra la encimera.
Coloqué cada uno de mis brazos a sus costados quitándole la oportunidad de escapar.
Ella subió esos hermosos ojos color miel hacía los míos. Es como si estuviera buscando alguna señal o motivo por el cuál está situación no debería seguir.
Tenía miedo, y lo sabía porque no quería no solo salir lastimada ella.
Sin embargo, le demostraría que en mis planes nunca estarán lastimarla a ella y Emily.
Me aseguraré de borrar de esas inseguridades y miedos por culpa del bastardo que la abandonó.
Ambos nos quedamos mirándonos por un rato, luego fuí yo quién dió el primer paso despegue mis ojos de los suyos para desviarme hacía sus labios.
Sin poder resistirlo más, la atraje hacia mí, colocando mis brazos alrededor de su cuerpo. Sentí su respiración rápida y pesada, lo que me emocionó aún más.
Y en cuestión de segundos, atrapé sus labios con los míos en un simple toque. Los moví lentamente, y para mi sorpresa, ella comenzó a corresponder. Sus manos se posaron en mi pecho, disminuyendo la distancia entre nosotros. Colocando mis manos en su espalda baja inclinandonos un poco tratando de profundizar el contacto con nuestros labios.
Cambiamos de lugar, y la levanté suavemente, colocándola en la encimera mientras continuábamos besándonos.
Pero, al final, lo inevitable sucedió: nos separamos por falta de aire, generando un chasquido. Juntamos nuestras frentes, tratando de recuperarnos. Sonreímos, pero de repente, una sombra de duda cruzó mi mente.
-¿Jungkook, sucede algo? -preguntó, notando mi cambio de actitud.
-Creo que fui demasiado rápido, no pensé si estabas segura de esto -balbuceé, colocando un poquito de distancia entre los dos.
Ella se rió suavemente, y eso me sorprendió.
-Pensé que era algo más importante. Si no te hubiera correspondido, ¿estarías aquí en mi casa? -me miró con una sonrisa tranquilizadora.
Al acercarme, tomó las solapas de mi chaqueta de cuero logrando lo que ella quería; tener mi rostro a solo milímetros del suyo.
-Estoy segura de esto porque lo quiero, no porque me sienta obligada. Además, es algo que he estado deseando hace rato -me dijo, sonriendo.
-Entonces, no debo preocuparme, ¿cierto? -pregunté, buscando su confirmación.
-No -negó con una sonrisa, y en un impulso, se aventó hacia mis labios, besándolos de nuevo.
Fue la sensación más espectacular que he tenido en mi vida. Quería que ese momento se quedara grabado para siempre.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
