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Pov: Amanda Park

Era de mañana cuando el sol decidió irrumpir en mi habitación, enviando rayos dorados que se filtraban por las cortinas, interrumpiendo mi descanso placentero. Con un suspiro resignado, supe que no volvería a dormir y me levanté, pero mi movimiento fue detenido por un par de grandes y fuertes manos que abrazaban mi cintura, presionando mi espalda contra el cálido pecho de mi acompañante.

Una sonrisa se dibujó en mis labios. Sin querer despertarlo, retiré suavemente sus manos y me levanté de la cama. Miré de reojo a Jungkook, que se revolvía en las sábanas, buscando la comodidad del sueño perdido. Sabía que en cuanto se diera cuenta de que no estaba a su lado, se levantaría. Tomé una bata de baño y me adentré al baño, lista para darme una ducha y comenzar el día con energía y determinación.

Despojándome rápidamente de mi ropa, entré en la ducha y abrí la llave, dejando que el agua, perfectamente balanceada entre caliente y fría, cayera sobre mí. El sonido del agua chocando contra el suelo era casi hipnótico mientras tomaba el jabón y comenzaba a restregarlo por mi piel. Cada burbuja que se formaba era un pequeño momento de paz que disfrutaba.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que no noté la presencia de alguien más en la ducha hasta que sentí aquellas manos familiares sobre mis caderas. Una risa escapó de mis labios al darme cuenta de que Jungkook estaba detrás de mí, abrazándome con ternura.

-No me parece divertido que cuando me levanto no te encuentre a mi lado -murmuró con voz ronca, sus labios rozando mi lóbulo y luego bajando a mi cuello.

-Para mí sí lo es -respondí entre risas.

-Con que muy graciosa, ¿eh? No deberías reír tan temprano, cariño. Esa sonrisa burlona puede borrarse en un instante -me amenazó con tono juguetón, acercando su cuerpo al mío-. Sin embargo, aún no me las cobraré. Ahora, eso ya no importa. ¿Cuáles son los planes para hoy?

Me di la vuelta para quedarme frente a él.

-Lo primero en mi plan sería recorrer la ciudad. No toda, al menos algunos lugares como bares o discotecas. Son sitios donde los mafiosos suelen ir, y sería raro que Paolo no lo hiciera. La idea es observar y detallar dónde podría transitar Wang o, en el mejor de los casos, hacer algún negocio, y nosotros estar cerca para recopilar evidencia.

Asintió, aunque su expresión mostraba dudas.

-Tienes razón, pero respecto a que él tenga que salir de su mansión para concretar un negocio... Sabes que puede llamar a sus lacayos para que hagan su trabajo sucio sin moverse de su casa. Eso sería como meterse en la boca del lobo. Conociéndolo, sería fácil llevar a cabo la captura, y cuando lo tengamos, él podría tener un as bajo la manga.

-No lo había pensado de esa manera. Entonces, debemos ser cuidadosos con nuestros movimientos. Un solo paso en falso, y todo el caso que hemos construido en contra de Wang se iría al traste. Pero primero, tengo que terminar de bañarme -le dije, alzando una ceja mientras sonreía.

-¿Y por qué no mejor yo te acompaño para ahorrar agua? -apretó más su agarre en mis caderas, acercando su rostro al mío.

-Está bien, pero que sea rápido... -y no pude terminar la frase porque sus labios se estamparon contra los míos.

Se separó un momento para decir:

-Mejor deja de hablar y aprovechemos este tiempo antes de que los chicos lleguen. Estoy seguro de que no quieres dar explicaciones de por qué salimos del baño juntos -sonrió, triunfante, y sin esperar más, unimos nuestros labios de nuevo.

El beso era húmedo por el agua que caía sobre nosotros. Nuestras lenguas se entrelazaron en un juego de pasión, haciendo que el momento fuera aún más excitante. Sus manos bajaron a mis piernas, sosteniéndolas para enrollarlas en su cintura. Mis manos buscaron su espalda mojada, aferrándome a él para mantener el equilibrio.

Deslicé una mano por su cabello, acariciando sus hebras húmedas mientras nuestros cuerpos se movían juntos. Mi espalda chocó contra la fría pared de azulejos de la ducha, y al sentir el contraste, solté un pequeño gemido en medio del beso, lo que provocó que Jungkook se separara, no sin antes morder suavemente mi labio inferior.

Sus besos descendieron por mi cuello y clavículas, sacándome suspiros que trataba de amortiguar mordiendo mis labios. Era una mezcla del cielo e infierno; la sensación de sus labios sobre mi piel era embriagadora. Subió nuevamente para encontrar mis labios y robármelo todo, y aunque la falta de aire comenzaba a ser un problema, jamás me separaría de esos labios.

Una hora después...

Después de una hora "bañándonos", finalmente salimos para vestirnos y comenzar el día. Para no llamar demasiado la atención, nos pusimos ropa de civiles, pareciendo una simple pareja de viaje que necesitaba despejarse del trabajo.

Una vez listos, esperamos a que los chicos aparecieran para compartir el plan de trabajo del día. No tuve que esperar mucho; a los 30 minutos estaban todos en mi habitación, ya bañados y vestidos.

-Muy bien, lo que haremos hoy es que Jungkook y yo saldremos de "tour" por la ciudad para ver qué puntos suele visitar Wang o, en el peor de los casos, enviar a sus lacayos a hacer su trabajo sucio mientras estamos fuera. Yoongi, tú te encargarás de hackear las cámaras de seguridad para controlar lo que pase dentro y fuera del hotel. Jimin, tú harás lo mismo con las cámaras de tránsito, para monitorear si hay movimientos sospechosos en las calles.

-Los demás revisarán archivos para encontrar pistas sobre la ubicación de la mansión de Wang -asentí mientras todos aceptaban las tareas asignadas. Sin más que decir, Jungkook y yo salimos de la habitación, listos para comenzar nuestra misión.

Lo único que esperaba era que todo este operativo llegara a buen término, y que todos saliéramos ilesos de esto.

Pero...

No siempre las cosas salen como uno desea, ¿verdad?




CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora