Pov: Amanda Park
Tal como le había propuesto a Jungkook antes del desayuno, una vez terminamos de comer me retiré a alistarme para pasar por su casa y que él pudiera cambiarse de ropa antes de ir juntos a la agencia.
Con mi uniforme impecable, la placa bien sujeta, el arma al cinto y el bolso colgado, bajé las escaleras donde Jungkook me esperaba. Salimos de mi casa sincronizados, con la confianza que da la rutina compartida, y nos dirigimos a su auto. El motor rugió suavemente mientras nos abríamos paso entre el tráfico matutino.
No tardamos más de 45 minutos en llegar a su residencia. Bajamos del vehículo y caminamos por un sendero de pequeñas piedras que crujían bajo nuestros pasos, hasta llegar al umbral de su casa. Sacó sus llaves y abrió la puerta, dejándome entrar primero. La luz del sol entraba por las ventanas, iluminando la sala y el comedor con un brillo cálido.
Observé la decoración con atención: paredes pintadas de un blanco inmaculado, muebles de cuero café que contrastaban con el tono claro de los pisos de madera. Algunos cuadros artísticos colgaban, pero lo que más llamó mi atención fueron las fotos enmarcadas de Jungkook con sus amigos, capturando momentos de camaradería y risas.
Subimos las escaleras hacia su habitación. Al abrir la puerta, me impresionó la elegancia sobria del cuarto: paredes azul oscuro que contrastaban con la madera oscura del mobiliario, desde la cama hasta el closet y el techo. Las cortinas gris oscuro apenas dejaban pasar la luz, y las sábanas, en tonos blancos y azulados, daban un aire masculino y sereno.
Jungkook se dirigió al closet y sacó su uniforme. Tomó una toalla y, antes de entrar al baño, me sorprendió con un beso breve y casto, como si fuera un ritual secreto antes de separarnos aunque fuera solo por unos minutos.
Sonreí y me senté en el borde de su cama, explorando cada detalle del lugar. Mi mirada se detuvo en una fotografía sobre la mesa de noche: un retrato familiar que parecía mostrar a sus padres y hermanos, reflejando la historia y raíces de Jungkook. Perdida en mis pensamientos, no noté cuando él salió del baño, ya vestido con su uniforme, con la toalla aún alrededor del cuello secando su cabello largo y húmedo.
Me levanté para ayudarlo a secar el cabello, deslizando mis dedos entre sus mechones para peinarlo a mi gusto. Su mano en mi cintura me acercó a él, y me regaló un beso agradecido que me hizo sonreír sin poder evitarlo. Nos separamos, y él tomó lo último que necesitaba: placa, arma y bolso. Juntos salimos de la habitación, bajando a la sala para prepararnos a salir hacia la agencia.
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Una hora después...
El tráfico en la ciudad era terrible, y nos tomó cerca de una hora llegar a la agencia, pero llegamos a tiempo. Bajamos del auto y nos adentramos en las instalaciones, caminando juntos hacia la sala de planificación, donde ya estaban reunidos los demás oficiales.
Me posicioné frente a todos y pedí silencio.
-Muy buenos días, chicos. Espero que hayan descansado bien, porque hoy debemos prepararnos para ejecutar el plan que nos llevará hasta Paolo Wang - dije, tomando un pequeño control remoto para encender la pantalla donde se mostraba el plano con la ubicación probable del criminal.
-Según la captura en la mansión donde producían la droga que iba a Tokio, el supervisor detenido nos proporcionó información valiosa. Gracias a su interrogatorio, sabemos no solo dónde están las pequeñas organizaciones de sus socios, sino también la ubicación exacta de Wang - la sala quedó en silencio, todos sorprendidos.
El factor sorpresa era nuestra mejor ventaja, pero la discreción era clave.
-Dividiremos a los 50 agentes en cinco grupos de diez. Cuatro se encargarán de las organizaciones menores, mientras mi grupo irá tras Wang. En caso de necesitar refuerzos, uno o dos grupos estarán en Bangkok - expliqué.
-Escogeré a los líderes de equipo, pero cada líder podrá elegir a sus integrantes. Yo lideraré el primer grupo. En una hora publicaré la lista de líderes. Para finales de mes, queremos a todos estos delincuentes tras las rejas, incluido el pez gordo - concluí.
-¡Sí, capitán! - respondieron al unísono, y di permiso para retirarse, excepto Jungkook y su grupo, que se quedaron conmigo.
-Como saben, ustedes están en mi grupo. Mañana a primera hora tomaremos un avión directo a Bangkok. Yoongi y Jimin, hagan las reservaciones para el hotel y la vigilancia - ordené, y ellos asintieron y salieron.
-Los demás, excepto Jeon, prepárense - dije, y con una mirada a Jungkook le pedí que me siguiera.
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Entramos a mi oficina y él cerró la puerta con seguro. Me senté en mi silla mientras él se acomodaba frente a mí. Suspire profundamente y no fue necesario decir nada; Jungkook rompió el silencio.
-¿Qué te preocupa? Te he notado rara desde que llegaste - dijo con voz suave.
Reí con un dejo nasal y cerré los ojos.
-Muchas cosas. Primero, este operativo. La magnitud del asunto es tal que algunos podrían no salir vivos, y los que tengan suerte podrían quedar con discapacidades - dije con sinceridad.
-La segunda es personal. No sé qué pasará con los chicos o con nosotros cuando esto termine. Seguramente tendrás que volver a la base en Busan, y no pensé en eso antes de empezar nuestra relación - confesé.
Él se acercó y me miró con calma.
-Quizás tengas razón sobre el peligro, pero estoy seguro de que todos saldremos vivos y Wang terminará tras las rejas para siempre - dijo, tomando mi mano.
-En cuanto a la segunda preocupación, no tienes que preocuparte - sonrió-. Antes de que empezáramos, pedí un traslado permanente a Seúl, y ayer me confirmaron que fue aprobado - sus palabras me llenaron de alegría.
Me levanté y lo abracé con fuerza.
-¿En serio? ¿No es una broma? - pregunté, separándome un poco para mirarlo.
-Nada de broma, cariño. Haré todo lo posible para no separarme de ti y de Emily - sus manos acariciaron suavemente mis mejillas.
-No sabes lo feliz que me hace esa noticia - repetí, abrazándolo de nuevo.
Nos separamos, y caminé hacia las ventanas, cerrando las persianas con cuidado para que nadie viera lo que sucedería a continuación.
-Con esta noticia, ¿no deberíamos celebrar? - propuse, sonriendo.
-¿Y cómo piensas celebrarlo? - preguntó con tono juguetón.
Me acerqué lentamente, posando mis manos en su cuello.
-No sé, ¿qué se te ocurre? - susurré.
Él me levantó, sentándome en el escritorio, y nuestras manos se entrelazaron.
-Muchas cosas. Pero no sé si estarás de acuerdo - dijo con una sonrisa traviesa.
-¿Temes que nos descubran? - jugué, rozando sus labios.
-No, me emociona lo arriesgado que es - sus manos me acercaron aún más.
Ambos sabíamos que estábamos cruzando una línea, y eso solo aumentaba la intensidad.
-No importa quién se meta en problemas, solo somos nosotros - susurré, tomando el cuello de su uniforme y acercándolo para un beso profundo y húmedo.
Lo que siguió, lo dejo a tu imaginación.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
