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Pov: Jeon Jungkook

3 SEMANAS DESPUÉS...

Habían pasado 3 jodidas semanas desde que Paolo Wang mandó el video con la invitación que desestimáramos la misión contra su organización, lo que tiene a la agencia patas arriba, literalmente.

Cada día, al llegar, el caos era palpable: 5 o 6 agentes corrían de un lado a otro, llevando carpetas y papeles. La tensión se sentía en el aire, como un resorte a punto de romperse.

Desde el suceso del video, Amanda había estado encerrada en su burbuja, obsesionada con encontrar la ubicación de la mansión de Wang. Ni siquiera había salido de su oficina para comer o ver a su hija. Emily me llamaba con frecuencia, preocupada por su madre. Su voz apagada me desgarraba el corazón.

Me preocupaba, ya que había desarrollado un cariño especial por Emily. Joder, hasta podía apostar que ella me veía como una figura paterna. Pero no quería hacerme ilusiones; no podía forzarla a verme así.

Cada vez que pasaba por la oficina de Amanda, la encontraba sumergida en papeles. Así que, sabiendo que no había comido, tomé un par de vasos de café y unos emparedados que le gustaban y caminé hacia su oficina. Toqué la puerta y recibí el "pase" habitual.

Al entrar, me sorprendió su aspecto. Tenía el cabello desordenado, gafas de marco negro sobre la nariz y ojeras que parecían más profundas que nunca.

-Desde hace cuánto no comes o descansas, Amanda? -le pregunté, tratando de mantener la calma.

-Desde hace unas dos semanas -susurró, como si no quisiera que la escuchara.

Amplíe mis ojos al escucharla.

- Si sabes que eso es dañino para tu cuerpo ¿verdad? Te estás desgastando física y mentalmente tratando de encontrar una pista sobre donde se podría estar escondiendo Wang, y no eres la única, pero créeme cuando te digo que así como lo estás haciendo no te hace ningún bien - empecé a reprocharle como si ella fuera mi hija y yo su padre.

- Tienes que descansar.

-Es que no puedo...

-Ah, no, esta vez no me voy a tragar esa excusa tan barata. Mírate: tienes más ojeras que un bendito oso de anteojos y el cabello hecho un nido de pájaros. Hasta tienes que usar gafas porque tu vista está cansada.

-Sabes, Emily me ha llamado como 15 veces en estas tres semanas preguntándome por ti y si estabas bien. ¿Sabes qué le tuve que decir? -le pregunté, y ella negó con la cabeza.

-Le tuve que mentir, diciendo que estabas en una misión y que la señal no llegaba a donde tú estabas.

Bajó la cabeza, y suspiré. Tomé sus mejillas, obligándola a mirarme.

- Linda, sé que es importante atrapar a este tipo, pero debes pensar también en tu bienestar. No ves que esto también afecta a Emily y a mí. Me duele verte así.

-Lo siento -murmuró, con un tono de arrepentimiento que me hizo sentir un poco mejor.

-Está bien, pero ten en cuenta que la próxima vez, y espero que no haya otra, debes pensar en ti y en quienes te rodean. Sabes que cuentas con nosotros para ayudarte. No cargues con todo el trabajo sola. Así que, mejor descansa y come algo. Yo me encargaré de esto.

Asintió, se quitó las gafas y tomó el vaso de café y el emparedado para irse al sofá frente a su escritorio. Antes de irse, se acercó a mí y dejó un pequeño beso en mis labios.

-Ah, se me olvidaba -dije antes de que se sentara-. Deberías ir a visitar a Emily. Debe saber que estás bien.

Ella asintió, esbozando una pequeña sonrisa.

-Está bien, esta tarde iré, pero... ¿me acompañarías?

Asentí, y ahora sí me dediqué a revisar los documentos en su escritorio. Mientras lo hacía, sentí que la tensión comenzaba a disiparse un poco.

Mientras hablábamos, el ambiente se volvió un poco más ligero. La conexión entre nosotros era palpable, y aunque la misión seguía acechando, sabía que juntos podríamos enfrentarlo todo.


CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora