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Pov : Amanda Park

Caminaba por los pasillos de la escuela de Emily, con su manita entrelazada a la mía, mientras ella se escondía detrás de mí, esquivando las miradas curiosas de los niños.

Los murmullos se intensificaban al verme en uniforme, con mi placa y arma en la cintura. Avanzamos un poco más hasta detenernos frente a la oficina del director. Con un toque firme en la puerta, escuché el "pase" desde adentro.

Al entrar, el director se levantó de su asiento y me saludó con un gesto amable, extendiendo su mano. Yo, solo por cortesía, la estreché.

-Buenos días, director-dije, manteniendo un semblante serio.

-Señorita Park, ¿qué la trae por aquí?-se sentó nuevamente, mostrando un aire de indiferencia.

-Voy al grano. Ayer, mi niñera llegó a mi trabajo diciendo que un compañero de clase de mi hija la golpeó y que, supuestamente, no es la primera vez que sucede. Este problema se ha estado presentando repetidamente-expliqué, sintiendo cómo la indignación comenzaba a burbujear dentro de mí.

-Oh, entonces es por eso-respondió, y su tono me hizo sentir que no le importaba.

-¿Cómo así que de eso se trata?-dije, con la voz elevada por la indignación-. ¡No ve que es un niño contra una niña!-mi irritación aumentaba al escuchar su desprecio.

-Señora Park, es solo un juego de niños-replicó, como si estuviera restando importancia al asunto.

-¡No! ¡No lo es!-exclamé, sintiendo cómo la frustración me invadía-. Esto es mucho más grave, ¿no se da cuenta de que lo que usted llama "juego de niños" puede llevar a que le golpeen un ojo o le quiebren un brazo?-fruncí el ceño, cada vez más enojada.

-Señora, por favor, no me hable así. Yo soy la autoridad aquí y sé que esto es peligroso, y que no-

-¿¡Usted qué va a saber de eso!?-interrumpí, sintiendo que ya no podía contener mi furia-. ¿Sabe qué? No voy a perder mi tiempo con usted. Prepárese porque esta tarde le llegará una demanda por negligencia escolar-con Emily detrás de mí, me dirigí a la salida, pero su voz me detuvo.

-¡No! Señorita Park, no creo que sea necesario llegar a esos términos, ¿no lo cree?-su tono era una mezcla de sorpresa y desafío.

-Claro que llegaremos a esos términos. Usted mismo no está midiendo las consecuencias de sus actos al ver que se trata de un tema muy delicado. Y por si aún le quedan dudas, como soy parte de la policía, esa demanda no tardará en llegar. En menos de una hora estará en su escritorio-dije, con firmeza.

-Que tenga un lindo día, señor director-salí de su oficina dejándolo con la palabra en la boca.

Mientras caminábamos hacia el aula de mi hija, me agaché un poco para hablarle:

-Mi niña, ten en cuenta esto: si alguien te vuelve a molestar, no dudes en decírmelo, ¿ok? Soy tu madre y me preocupo por ti. No te debe dar miedo cómo vaya a reaccionar; nunca me enojaría contigo, porque te amo mucho y eres lo más importante para mí-le sonreí, capturando su mirada.

-Está bien, mami-respondió, sonriendo. Continuamos nuestro camino.

Al llegar, toqué la puerta y la maestra apareció segundos después.

-Oh, señorita Park-

-Lo siento por la demora, tenía que ocuparme de un asunto con Emily-sonreí un poco apenada y ella hizo lo mismo.

-No se preocupe, aún no hemos empezado clases-asentí y me agaché a la altura de mi hija.

-Ya sabes, cariño, espero que te vaya bien-le di un beso en la mejilla y en la coronilla.

-Está bien, mami-ella me abrazó y, tomando la mano de la maestra, entró al salón.

Antes de que se cerrara la puerta, ella se despidió, agitando su manita frenéticamente. Yo imité su acción, sonriendo.

(...)

Después de seis largas horas en la oficina, me sentía exhausta. Buscar y leer documentos relacionados con este caso era agotador, y lo peor era que no encontraban nada útil.

Todos los archivos, casos y pistas que pudieran llevarme a una conclusión sobre Paolo Wang parecían no existir.

Llevé mis manos a la cabeza, masajeando mis sienes por el dolor de cabeza que comenzaba a formarse. Recosté mi frente sobre mis brazos, buscando relajarme un poco. Pero esa tranquilidad se interrumpió por un agradable aroma a café. Levanté la cabeza y vi un vaso humeante sostenido por una mano que ya reconocía muy bien.

Alcé la vista y vi a Jungkook, observándome con atención.

-Parece que necesita una buena taza de café para despertarse-dijo, llevando el vaso a sus labios.

-Sí, gracias-tomé el vaso y dejé que el delicioso sabor del café caliente cubriera mi garganta, sintiendo cómo la energía regresaba poco a poco.

-¿Necesita ayuda en algo?-preguntó, y asentí.

-Sí, si tienes tiempo-dudé un momento, pero él asintió con confianza.

-Claro, ¿en qué la puedo ayudar?-su tono era amable y profesional.

Le señalé las hojas regadas en la mesa, y él comenzó a revisarlas mientras yo encendía el computador, buscando en la base de datos archivos que pudieran ser relevantes.

Las horas de trabajo y la tensión acumulada parecían desvanecerse un poco en su compañía. A veces, solo la presencia de alguien dispuesto a ayudar podía hacer que el peso del mundo se sintiera un poco más ligero.

-Vamos a resolver esto-dijo Jungkook, con una sonrisa alentadora, y por un instante me sentí más optimista.

CONTINUARÁ.

OPERATION EASTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora