Pov: Amanda Park
Todo este tiempo que he pasado junto a mi familia ha sido, sin duda, lo mejor que me pudo haber pasado. En ningún momento imaginé que volvería a abrir mi corazón a alguien, ni que encontraría una pareja con quien compartir no solo mis días, sino también mis sueños y miedos. Siempre pensé que podía hacerlo todo sola: criar a mi hija, manejar mi trabajo, enfrentar la vida sin apoyos. Pero aquí estoy, con Jungkook, y me doy cuenta de que la vida tenía otros planes para mí.
Él llegó sin avisar, con esa calma y fuerza que solo él tiene, y me mostró que no todo se puede lograr en soledad. Desde el primer momento supe que estábamos destinados a encontrarnos, porque su presencia es constante, un ancla firme que me sostiene. No puedo negar lo feliz que soy a su lado, ni el amor inmenso que siento por mis hijas, ese amor que es mi aire, mi razón para seguir adelante.
Aquella tarde, estaba en la cocina de nuestra casa, preparando el almuerzo mientras esperaba que Jungkook regresara del trabajo. Mis hijas, Emily y Nataly, seguramente estaban jugando juntas en la sala; sabía que Emily cuidaría de Nataly con ese cariño protector que solo una hermana mayor puede tener. Perdida en mis pensamientos, no sentí cuando él me abrazó por la cintura, y el susto me hizo pegar un pequeño salto.
-Jamás me acostumbraré a que me tomes así por sorpresa, Jeon -le dije, todavía con la espalda vuelta hacia él.
-Y yo jamás me cansaré de tomarte desprevenida -respondió, riendo mientras dejaba un beso suave en mi cuello.
-Muy gracioso -ironice, bajando la llama del fogón para poder darle la vuelta y enfrentar su sonrisa.
-Ya sabes, en esta familia nunca está de más una broma o un chiste.
-Ajá, ¿cómo te fue? -pregunté, acariciando sus brazos con una sonrisa.
-Bien, aunque cansado. Pero lo mejor es que ya estoy aquí y puedo disfrutar con mi familia -me sonrió y me acerqué para darle un beso en los labios.
Sus manos rodearon mi cintura con firmeza, acercándome más a su cuerpo. Mis manos subieron a su cuello, y mis dedos se enredaron suavemente en la nuca de su cabello. El beso se intensificó, como una pelea juguetona entre nuestras lenguas, cada uno queriendo ganar sin rendirse. De repente, sus manos descendieron por mis glúteos hasta mis muslos, levantándome suavemente para que mis piernas se enredaran en su cintura mientras me sentaba en la encimera. Nuestros cuerpos quedaron pegados, las caderas rozándose apenas, llenas de una electricidad contenida.
Bajé mis manos por sus hombros hasta su chaqueta de trabajo, empezando a desabotonarla lentamente, cuando una voz infantil nos interrumpió.
-¡Mami! ¡Papi! -gritó Nataly, corriendo hacia Jungkook, que la levantó en brazos de inmediato.
-¿Cómo está la princesa de la casa? -preguntó él, cubriéndola de besos en las mejillas.
-Muy bien, papi. ¿Y tú? -respondió la niña, con una sonrisa radiante.
-Bien, mi princesa, gracias por preguntar.
-¿Vendrás a jugar con nosotras? -Nataly miró a Jungkook con esos ojos grandes y tiernos que no se pueden negar.
Jungkook intentó resistirse, pero terminó cediendo.
-Está bien, en un rato voy, ¿sí? -susurró con una sonrisa derrotada.
Ella asintió, bajando de sus brazos y gritando a Emily que papá jugaría con ellas.
-Parece que la historia se repite -comenté, riendo-. Antes eras tú y Emily, ahora soy yo con Nataly.
-No te preocupes, amor, te acostumbrarás -me respondió, frunciendo el ceño con una sonrisa.
-Gracias por el consejo -bromeé, y él se rió conmigo.
-Ve a cambiarte y juega con ellas antes de que el almuerzo esté listo -le dije, dándole un último beso antes de terminar la comida.
-Está bien -respondió, subiendo las escaleras hacia nuestra habitación.
Horas después...
Después de un almuerzo lleno de risas, preguntas sobre el trabajo y la escuela, las niñas se retiraron a su cuarto para seguir jugando, mientras Jungkook y yo lavábamos los platos juntos.
-Esto me recuerda la vez que llegué así, de sorpresa, a tu casa y terminé quedándome a cenar con tu mamá y Emily -dijo él, sonriendo.
-Sí, ha pasado mucho tiempo desde entonces -respondí, recordando esa noche.
-Y no solo eso pasó esa noche -añadió con un tono coqueto, haciéndome sonrojar.
-¡Ay, ya! -le di un ligero golpe en el brazo, mientras él se reía-. No tienes que recordármelo.
-Está bien, pero nunca me arrepentiré de esa noche, ni de haberte conocido -susurró, acercándome a su cuerpo con ternura.
-Yo tampoco. Eres lo mejor que me ha pasado -le dije, sonriendo con todo el amor que sentía.
Nuestros labios se juntaron en un beso suave y lento, un lenguaje sin palabras donde cada gesto expresaba el profundo amor que compartimos.
Pero una vez más, el sonido de un celular nos interrumpió. Jungkook gruñó molesto y miré la pantalla: una llamada de la base militar.
-Buenas tardes, General -contesto, seria-. Sí, estoy con el brigadier ¿Qué necesita?.
Su rostro se tensó al escuchar la llamada, y le hice una seña para que guardara silencio.
-Bien, vamos para allá -dije al colgar.
-¿Por qué te llamaba el General? ¿Y por qué me mencionó? -preguntó Jungkook, confundido.
-Nos necesitan para un nuevo operativo. Quiere que lo dirijamos -respondí.
-¿Y las niñas? -preguntó preocupado, interrumpido por la aparición de Emily, que tomaba de la mano a Nataly.
-No se preocupen, yo me quedo con Nataly -dijo con una sonrisa confiada.
-¿Estás segura? -preguntó Jungkook.
-Sí, papá. Puedo cuidarme sola y proteger a Nataly si pasa algo.
-Muy bien. Nada de abrir la puerta a extraños, y si pasa algo, llamanos. Dejaremos todo para venir con ustedes -les recordé.
-La familia es lo más importante, ya lo sabemos -respondieron al unísono, sonriendo.
-Bueno, es hora de irnos, Jeon. El deber nos espera -le tomé del brazo y nos dirigimos al auto.
Jungkook se sentó al volante y arrancó en cuanto encendió el motor.
-Ahora recuerdo la primera vez que nos conocimos, cuando fuimos al operativo para capturar a Antonio Guerrero, ¿lo recuerdas? -pregunté.
-Cómo olvidarlo. Fue nuestro primer trabajo juntos, y desde entonces, siempre lo tendré presente -dijo, tomando mi mano y besando suavemente su dorso.
Lo que comenzó como un operativo complicado contra uno de los criminales más peligrosos de Asia terminó siendo el comienzo de mi vida junto al hombre que amo y la familia que construimos.
Nunca imaginé que ese día cambiaría mi destino para siempre. Y doy gracias a ese operativo, porque gracias a él conocí al amor de mi vida, con quien compartiré cada día de mi vida.
Fin.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
