Pov: Jeon Jungkook
No sabía cuántas horas llevaba colgado de esas cadenas frías, pero lo cierto era que ya no sentía mis muñecas; el dolor era un eco distante, reemplazado por un cansancio abrumador que me consumía hasta el alma. El hambre y la sed me golpeaban con fuerza, pero lo peor era esa sensación de vacío, de estar completamente solo, abandonado a mi suerte en esa oscuridad opresiva.
Mis ojos estaban clavados en el piso de concreto, como si encontrar alguna señal en esas grietas fuera la única manera de aferrarme a la realidad. Apenas recordaba los golpes, porque fueron pocos, contados con los dedos, pero cada uno había dejado una marca profunda en mi cuerpo y en mi espíritu.
De repente, un sonido distante, pasos firmes que resonaban en el pasillo. Mi cuerpo, colgado e inmóvil, no reaccionó, como si ya no tuviera fuerzas para nada más. La puerta se abrió con un chirrido sordo, y luego se cerró de golpe, aumentando el eco de aquellos pasos que se acercaban sin prisa.
Un par de zapatos perfectamente lustrados apareció frente a mí. La voz que siguió era fría, cruel.
-Agente Jeon Jungkook -dijo, y aunque intenté no mostrar nada, mi corazón se aceleró.
Antes de que pudiera reaccionar, sentí un tirón brutal en mi cabello que me obligó a levantar la mirada. Frente a mí estaba el ser más repugnante que he visto en mi vida, con una sonrisa torcida y ojos llenos de maldad. Su agarre en mi cuero cabelludo era tan fuerte que casi sentí que me arrancaba la piel.
-Cuando yo te llame, tienes que mirarme a los ojos, ¿entendido? -su voz era un cuchillo afilado, pero no respondí. ¿Para qué? No iba a darle el placer.
-Veo que no piensas responder -dijo con desprecio-. Supongo que te afectó demasiado el video que le mandé a tu novia, ¿verdad?
-No te atrevas a tocarla, hijo de puta -siseé, con todo el odio y rencor acumulado.
Él rió, un sonido frío y cruel.
-Ahora sí hablas. Bueno, como no me dijiste nada interesante sobre ella, tuve que usar métodos más antiguos. Amenazarla contigo fue la manera perfecta para que viniera a mí.
-Muy pronto me desharé de ella, y luego de ti -me advirtió, con la voz cargada de satisfacción perversa.
Su sonrisa se ensanchó, y apretó la mandíbula con furia contenida.
-¿Y qué te hace creer eso? -lo provoqué.
Sin esperarlo, un golpe seco y crudo aterrizó a mi costado haciendo gritar de dolor.
Maldita sea, sentí como algo se quebraba dentro de mi cuerpo, seguro fue una costilla.
-A-antes de que le toques un solo cabello, ella estará apuntando a tu cabeza y acabará con tu miserable vida -prometí, viendo cómo su rostro se tornaba rojo de rabia.
-Eso lo veremos, amigo. Por ahora, aguanta hasta que llegue el momento en que quieras que acabe con tu vida. Ese día será el último que la veas -dijo, soltando mi cabello de golpe.
Un golpe brutal en el abdomen me dejó sin aire y escupí sangre. Él se alejó sin mirar atrás, dejándome colgado en la oscuridad.
Ten cuidado, Amanda... por favor.
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Pov: Amanda Park
El video se reproducía en mi mente una y otra vez, mientras lágrimas silenciosas surcaban mi rostro. La culpa me devoraba por dentro; sentía que era responsable de todo este caos que ponía en riesgo a Jungkook, a mi hija, a todos.
Mi mente giraba frenéticamente, buscando alguna solución, alguna salida, pero solo encontraba escenarios oscuros: yo muerta, Jungkook desaparecido, la incertidumbre aplastándome el pecho con cada latido.
Lo amo con todo mi ser, y si eso significa sacrificar mi vida para que él sobreviva, lo haré sin dudar. Si en el peor de los casos no logro salir viva, sé que Jungkook y sus amigos cuidarán a Emily como si fuera lo más sagrado.
Aún encerrada en el baño, intentando ordenar mis pensamientos, me lavé la cara con agua fría y respiré hondo antes de salir.
Frente a los seis pares de ojos que me observaban, mostré en la pantalla de la computadora la mansión donde tenían a Jungkook, una fortaleza oscura que, según mis sospechas, escondía un sótano infernal.
-No sé qué hacer. Me siento acorralada -confesé, derrotada.
-No tenemos otra opción que darle lo que quiere -dijo uno.
-¿Así que te vas a rendir? -intervino Yoongi con desprecio.
Lo miré fijamente.
-¿Quieres que me quede de brazos cruzados mientras torturan a Jungkook? ¿Eso quieres? -exploté.
-¿Y qué harías tú en mi lugar? ¿Cómo le dirías a la familia que Jungkook está muerto? -me desafió Min.
-Amanda, cálmate -intentó calmarme Namjoon.
-No puedo. Estamos al borde del abismo. Si no llego el miércoles, matarán a Jungkook. Y si voy, me matarán a mí, y luego a él. Eso es lo que quiere -mi voz temblaba, pero no me rendiría.
-Eso lo sabemos. ¿Pero qué lograrás pensando así? ¿Dónde esa capitana que me dió la paliza de mi vida al subestimarla? -gritó, y sus palabras me callaron.
Las lágrimas brotaron, amargas y desesperadas. Apreté mi pantalón y solté unos sollozos.
-Todo es mi culpa. Si hubiera prestado atención, nada de esto estaría pasando -susurré, escondiendo mi rostro en mi cabello.
-Nada de esto es tu culpa -dijo Taehyung, acercándose y poniendo su mano en mi hombro-. Elegiste este camino para hacer justicia. Deberías estar orgullosa de estar aún de pie.
Los demás se unieron a su apoyo, y sus palabras fueron como un bálsamo.
-No estás sola. Juntos encontraremos la manera de salvar a Jungkook.
Secando mis lágrimas, respiré profundo.
-Tienen razón. Planeemos cómo rescatarlo y cómo acabar con ese hijo de puta.
-¡Así se habla, jefa! -celebró Hoseok.
Prepararé cada paso, Wang. Tu sonrisa y tu organización están a punto de desaparecer. Aunque sea lo último que haga en esta vida.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
