Canción del capítulo: Light Of Flame - SEVENTEEN
Pov: Amanda Park
Después de una deliciosa cena, el momento del postre llegó, y no era necesario decir que Emily se emocionó al ver que Jungkook estaba aquí y se quedaría un rato más.
La pequeña nos mantuvo entretenidos toda la noche, con sus charlas curiosas, preguntas sobre cualquier tema que le pasara por la cabeza y juegos de mesa que llenaron la sala de risas. Al final, el cansancio le ganó, y se quedó dormida en los brazos de Jungkook, quien la miraba con ternura.
Le dije a mi madre que no se preocupara por lavar los platos, que yo me encargaría. Ella asintió y se despidió, y mientras se alejaba hacia su habitación, Emily, aún dormida, se dejó llevar por Jungkook hasta su cama. Lo seguí, indicándole el camino, y cuando llegamos, abrí la puerta con cuidado.
—Voy a bajar a la cocina —le avisé, y él asintió. Entreabrí la puerta y, con curiosidad, observé cómo colocaba a mi hija suavemente en su cama. Con un gesto delicado, le acomodó las sábanas, cubriendo su pequeño cuerpo. Emily sonrió en su sueño, y Jungkook acarició su cabello con una dulzura que me hizo sonreír. Antes de que se diera cuenta de que lo estaba observando, bajé las escaleras con cuidado.
En la cocina, mientras lavaba los platos, una ola de felicidad me invadía al recordar la escena. El sonido del agua y el roce de los utensilios eran casi terapéuticos. De repente, sentí un par de manos en mi cintura y unos labios cálidos besaron mi mejilla.
—Hola —dijo Jungkook, colocándose a mi lado mientras yo seguía con la tarea. Nos sumergimos en un silencio cómodo hasta que, movida por la curiosidad, decidí hacerle una pregunta que llevaba tiempo en mi mente.
—Jungkook, tengo una pregunta que hacerte —le observé por el rabillo del ojo.
—Dime —su mirada se centró en mí, mostrando interés genuino.
—¿Desde cuándo te uniste a las fuerzas especiales de la policía?
—Ah... es una historia algo larga, pero te la resumiré —comenzó, dejando escapar una pequeña risa que contagiaba alegría—. Entré como cadete a los 19 años. Desde pequeño, siempre veía series y películas de policías, y decía que algún día sería como esos personajes. Esa pasión por hacer la diferencia me impulsó a luchar por lo que quería, y aquí estoy.
—Entonces yo tengo más experiencia —canturreé, alardeando un poco.
El se quedó confundido por un momento hasta que le conté la razón.
—Yo Comencé a los 17, siendo la segunda de tres mujeres en la academia. Muchos me decían que me diera por vencida, que este trabajo no era para una mujer, que era muy débil y dócil. Pero yo era bien terca como una mula y seguí adelante. Cuando quedé embarazada, las burlas aumentaron, por un corto periodo de tiempo dude y hasta me dió ansiedad por lo que decían. Llegué a pensar que ellos tenían razón, pero al final decidí que no iba a dejarlo. Quería luchar por el bienestar de mi pequeña, y aunque éramos solo nosotras dos contra el mundo, solo seguí.
—Siendo madre tan joven, aprendí que nunca hay que rendirse. Por más obstáculos que se presenten, hay que seguir adelante. Y mírame aquí, estoy ascendiendo y demostrando que soy fuerte — terminé de relatar, mientras terminaba de lavar los platos.
— Y no podría estar más orgulloso de ti. Es increíble lo lejos que has llegado. Aun siendo madre tan joven, jamás te diste por vencida. Eso demuestra lo gran madre y mujer que eres —se acercó a mí, envolviéndome en sus brazos.
Nuestros ojos se encontraron, y me sentí atrapada en el momento. Con un impulso, unimos nuestros labios en un beso lleno de necesidad. Mis brazos se enredaron en su cuello mientras sus manos recorrían mi espalda baja, subiendo lentamente hasta mis caderas.
Con un movimiento ágil, salté y envolví mis piernas alrededor de su cintura. Caminó con cuidado, besándome, hasta que llegamos a las escaleras. Subió escalón por escalón, evitando caídas, hasta que alcanzamos el piso superior.
Se detuvo frente a una puerta entreabierta, empujándola con su espalda mientras yo la cerraba con el pie. Me estampó contra la puerta, asegurándola con una mano, sus labios comenzaron a descender por mi cuello, dejando un rastro de besos suaves. Mis manos se enredaron en su cabello, deseando más de esa conexión que hacía tiempo no experimentaba.
Sus manos subieron por mi suéter, levantándolo lentamente mientras sus labios seguían explorando mi piel. Nos separamos un momento, y él retiró la prenda, lanzándola a un rincón de la habitación. Sus ojos se pasearon por mi torso descubierto, y yo no me quedé atrás; mis dedos se deslizaron por los botones de su camisa, desabotonándolos uno a uno.
Cuando finalmente nuestras pieles estuvieron al descubierto, la temperatura subió. Nuestras respiraciones se entrelazaban, cada roce era eléctrico. Jungkook mordió mi labio inferior, y el deseo se intensificó, llevándonos a un vaivén apasionado.
Con un movimiento ágil, quedé recostada en el colchón, con Jungkook encima. Sus manos se deslizaron a mi espalda, quitando el broche de mi sujetador, dejando mis pechos al aire. Sus labios comenzaron a recorrer mi piel, desde mis clavículas hasta el valle de mis senos, donde su lengua se detuvo en uno de mis pezones, haciendo que arquease la espalda de placer.
A medida que el tiempo pasaba, nuestra ropa desapareció por completo. La atmósfera se volvió densa y cargada de deseo. Cada roce, cada beso, nos acercaba más a un clímax inevitable. Jungkook comenzó a moverse dentro de mí con lentitud, disfrutando del momento.
—Shh... calla, cariño. No queremos que una pequeña intrusa se escabulla en este momento, ¿o sí? —susurró con voz ronca, mientras sus labios buscaban los míos.
Negué, incapaz de formular palabras, y nuestras bocas se unieron en un beso ardiente, donde nuestras lenguas danzaban al ritmo de nuestra pasión. Sus embestidas eran lentas y profundas, llenas de deseo, hasta que, sintiendo que ambos estábamos cerca, disminuyó la velocidad, haciéndolas más intensas.
Al llegar a mi clímax, un gemido escapó de mis labios, ahogado por nuestra conexión. Jungkook continuó moviéndose hasta que, después de unos momentos, se corrió dentro de mí, y un suspiro de satisfacción escapó de sus labios.
Juntos, unimos nuestras frentes, buscando normalizar nuestras respiraciones. Sentí cómo su miembro abandonaba mi interior, y un pequeño jadeo brotó de mí. Se recostó a mi lado, cubriendo nuestros cuerpos con las sábanas. Sus manos se deslizaron hasta mi cintura, acercándome aún más a él.
Nuestros rostros estaban tan cerca que podía sentir su aliento cálido. Lentamente, sus labios encontraron los míos en un beso suave y tierno. Mi mano acarició su mejilla mientras su mano tatuada se posaba en mi nuca. Nos separamos al escuchar un pequeño chasquido.
Me dio un beso en la frente y me abrazó, mi cabeza reposando en su pecho. Escuchando su respiración pesada y el latido tranquilo de su corazón, me dejé llevar por el sueño, una sonrisa dibujada en mis labios.
CONTINUARÁ.
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OPERATION EAST
Fanfictionun criminal muy peligroso de Asia, una agente madre soltera y apasionada por su trabajo, 7 chicos con el propósito de cumplir con su misión asignada, un amor que se formará a lo largo de su misión con el que no contaba. pero que estarían dispuestos...
