Dicen que cuando pides un deseo: a veces esta el demonio. Para joderte la vida, solamente.
Una historia tan divertida y dramática tiene muchos demonios y hay que estar alerta a no caer en sus garras.
Por suerte, no hablamos de uno literalmente; Hi...
El agente de policía menea la cabeza resignando, controlando las imágenes que tiene ante sí. Pero, no era nada nuevo para él. Un agente de policía de ese estatus había visto cosas peores.
Sin embargo, aún no parecía convencido de quién era el culpable. No había suficiente pruebas de que la persona que había abusado de Hinata fuera Naruto. Pero Hiashi insistió tanto en hacer una averiguación y en tantos papeleos que los oficiales ya cansados, aceptaron.
Querían interrogar a Naruto y pedirle unas cuantas explicaciones, y enfrentarse a unos cuantos cargos. Los oficiales, esperaron a su supervisor, en cuanto se abre la puerta del despacho todos ven al oficial con gesto serio en la entrada.
Kiba tenía expresión de que había hecho algo muy malo y que la culpa se lo estaba comiendo vivo. En ocasiones trato de mirar a Hinata como si quisiera pedirle disculpas con la mirada. Pero, estaba tan decepciona y rabiosa, que probablemente acabaría cometiendo un asesinato frente a los oficiales.
Sin embargo, la inunda un temor que le produce náuseas.
—Soy el agente Maito Gai —se presenta el oficial, enseñándoles la placa—. ¿Puedo pasar? —pregunta respetuosamente y en voz baja.
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—Ha llegado tarde —responde Hiashi, furioso—. He llamado a la comisaría hace par de minutos —tiene la sensación de que estaban tomando el asunto como algo sin mucha importancia.
—Tarde, lo que tenía que tardar —contesta el agente Gai.
Sara lo hace pasar y ella misma luego se deja caer en un sillón blanco como si le fallaran las piernas, sin siquiera mirar la cara del oficial. Quiere posponer todo lo posible que la interroguen y sepan la verdad.
En ese momento, se acerca a Naruto. Hinata apenas puede respirar. Siente que se le rompe el corazón en mil pedazos.
—Agache la cabeza, joven Uzumaki —dice el agente, poniendo una mano suave en su hombro.
Naruto inclina la cabeza hacia su regazo, sintiendo que el cuerpo le tiembla de la ira. Hinata por su lado, siente que se va a desmayar. Todo lo que estaba ocurriendo era como si su mundo esta a punto de desaparecer.
Tras un momento Naruto alza la mirada; no tiene idea de lo que le espera, pero sabe que no puede ser bueno.
Lo peor de todo, es que los policías habían llamado la atención y habían estudiantes por todo el pasillo. El vestíbulo desbordaba de alumnos que se asomaban para saber que ocurría.
Sara de pronto empezó a llorar de forma histérica. Naruto y Hinata intercambiaron miradas preocupadas, e intentaron interpretar la actuación de la descerebrada de Sara.
—Tranquila, querida —le dijo un oficial alto qué pasó a su lado y le tocó el hombro con gesto comprensivo.
—Esto es horrible —gemía Sara forzadamente mientras sus hombros tiritaban.