Epílogo

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Hinata está sola en su nuevo departamento vacío, sentada junto a la ventana, observando y esperando. Aguardando un momento. Lo único que oye es el ruido de su horno, que no para de cocinar bizcochos. Esta tan feliz...

Era un departamento de un dormitorio gracias a un subsidio del Estado. Estaba amueblado en lo que ella consideraba estilo moderno encontrado en la calle.

Sabe que la vida de adulto resultaba en ocasiones ser así. Muchas veces unos se salían con la suya y otros tenían que esforzarse mucho más para lograr lo que querían.

Había pasado ya un año y medio desde la última vez que vio a Naruto, la última vez que compartió latidos junto a él. Y ahora tiene todo lo que siempre quiso, gracias a él.

Todavía piensa en él. A diario. Cuando va a trabajar y cuando está con su familia. En cada parte. Incluso en las abejas que van en busca de su miel.

Hace ya dos meses que él no le había vuelto a escribir.
Ni un correo. Ni un mensaje. Ya no más llamadas por FaceTime. Estaba furiosa...

¿Cómo se atrevía? Aún lo amaba. ¿Cómo es capaz? Se lamenta, con el corazón angustiado, después de todo lo que le ha prometido, después de todas sus palabras. Es indignante. ¿Cómo es posible que no le haya dado una explicación? ¿Cómo deja de escribirle de la noche a la mañana?

Hinata sabe que eso siempre echaba a perder todo. Ahora se lamenta de haberlo dejado ir.

Pensando que eso tenía que ser el final de todo, su móvil se encendía a su lado: ¿un mensaje?
Se vuelve hacia un lado, vacilando si mirar.
El corazón comenzó a latirle a medida que se acercaba a la mesita de noche y miraba el nombre en la pantalla. Intento que la desesperación no la controlara.

Cuando tomó el móvil entre sus dedos temblorosos, no le hizo falta más que echar un vistazo, y saber de quién se trataba.

Rizos de oro :
Hinata:
Tal vez solo estás demasiado cautelosa, pero te escribo para informarte que todo está resuelto. Siento que ya ha sido suficiente tiempo lejos de ti.

Los pelos se le pusieron de punta. Y no se imagino porqué el mensaje había sonado como si llevara tiempo tratando de comunicarse con ella. Confundida, ingreso en la bandeja de entrada de su correo y no vio nada diferente. Deslizando y deslizando, abajo y abajo; a lo último, en el lugar de los mensajes de spam, una tilde en rojo marcaba una hilera de correos sin leer. Toda ella tembló. No podía creer lo que estaba viendo.

De: Naruto Uzumaki <Narutonamikaze@gmail.com>
Fecha: El mar, 27 febrero. 2021 a las 15:30.
Asunto: Te ofrezco...
Para: <HyugaHinata@gmail.com>

Hinata.

Como no puedo imaginarme que haya mucho en Los Ángeles que te interese, solo puedo suponer que tú continua ausencia en nuestro chat se deba a mí. Te ofrezco: ven a enfadarte a una distancia más cercana.

Empezaba bastante inquietante. Y contiene pocas palabras pero excelentes detalles. ¿Cómo no lo había visto antes?
¡Tonta Hinata, eres una tonta! Llevándose una mano a la cabeza, pensó que pasaría el resto de sus días mortificándose y molesta por no haber encontrado esos mensajes mucho antes. Él le había ofrecido visitarlo. Dios mío, ¿cómo era que recibiendo poca correspondencia no le cayeran esos correos?

Apartó los demás mensaje, y abrió el siguiente, llena de curiosidad y ansiosa.

De: Naruto Uzumaki <Narutonamikaze@gmail.com>
Fecha: El jue, 29, febrero. 2021 a las 10:25.
Asunto: Deja de ignorarme.
Para: <HyugaHinata@gmail.com>

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