C15

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Omnisciente

Apenas Megumi dijo eso se intentó alejar pero no pudo, Sukuna le sostenía el brazo con fuerza, esto no solamente causo dolor al menor, también miedo.

— ¿Quien te crees para tomar esas decisiones? — dijo con una sonrisa de puro enojo — omega inútil — comenzó a jalarlo alejándolo de la puerta de la habitación,

Obviamente no dejaría ir a Megumi.

— ¡Déjame! — intentaba soltarse del agarre pero no podía.
Sukuna era mucho más fuerte, tanto que este ni siquiera batallaba para llevarlo por ahí como un muñeco.

Megumi no supo ni de dónde sacó la fuerza y el coraje pero con su mano libre lanzó un golpe directo al rostro del alfa.

No alcanzó a reaccionar lo suficientemente rápido cuando vio como Sukuna levantaba su mano en lo que se aproximaba.

De un golpe directo a la cara le hizo caer al piso.
Aguantando el dolor intentó gatear para alejarse del alfa, debió saber que no servía de nada.

Sukuna le agarró del cabello y con un solo jalón lo levantó, antes de que el menor pudiese gritar o algo así le cubrió la boca con la mano.

— Fuí bueno contigo a pesar de tu estúpida actitud y aún así crees que puedes ir en mi contra — hablaba en su oreja sin dejar de jalar su cabello.

Megumi ya comenzaba a llorar de dolor y miedo — Al parecer te tendré que enseñar a comportarte — y con la misma fuerza lo lanzó contra la cama.

Sukuna nunca tuvo aprecio o simpatía por los omegas y eso era notorio, de verdad no creía estar haciendo algo mal.
En su mente él jamás se equivocaba.

Si él daba órdenes se tendrían que seguir.

Megumi apenas se arrastró por la cama para alejarse lo más que podía cuando sintió la grande mano de Sukuna en su tobillo que lo jaló de regreso.

— ¡Sukuna, perdón! — pidió en desespero.
Estaba arrepentido de lo que hizo, no porque estuviese mal, sino por las consecuencias que traía consigo.

El mencionado no respondió y con bruscos jalones comenzó a quitarle la ropa dejándolo desnudo prenda por prenda.

Megumi se dio la vuelta para así al menos dar más pelea empujando el cuerpo del otro que ahora se posaba sobre él de forma demandante e intimidante.

Sabía que no tenía ninguna oportunidad en su contra, que no podía pelear sin salir perdiendo — ¡Ayu — ni siquiera pudo terminar cuando ya tenía la mano del alfa haciendo presión sobre su cuello, cortando su voz y respiración.

— Cierra la puta boca... — gruñó.

El pelinegro pataleaba y rasguñaba los brazos de Sukuna intentando liberarse pero no servía de nada, parecía que el alfa ni sentía esos golpes.

Miró a los ojos de Sukuna, tan rojos y llenos de furia, ahora no tenía esa sonrisa en su rostro, se le notaba realmente enojado.

Eso solamente incrementó el terror que Megumi sentía.

En su desespero y respirando cada vez menos dejaba rasguños en los brazos de Sukuna, rasguños tan fuertes que lastimaban a ambos, los dedos del menor dolían y en los brazos del otro se abrían heridas, sin embargo eso no le detenía.

Megumi extendió uno de sus brazos en busca de cualquier cosa que fuese de ayuda y para su suerte lo encontró.

Sintió sus dedos tocar algo frío, suave y sólido, había limpiado tantas veces esa habitación que supo lo que era.

Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora