Omnisciente
— ¿Quedó bien? — Megumi mostró su plato a Panda, mismo plato donde habían algunos mochi.
— Si, amo — el omega notó la monotonía de la respuesta, casi como si fuera automática.
— Di la verdad — a pesar de que Megumi trate al cocinero como un compañero más que como un sirviente este no se atrevía a tomar toda la confianza con él.
No es su culpa, no tiene nada en contra de Megumi, más no quería darle razones para enojarse a Sukuna.
— Eh... — se sonrojó y aún así intentó ser suave con su crítica — la consistencia podría ser mejor, pero no es nada mal para ser la primer vez que los hace por su cuenta — esta vez el menor sonrío poquito — y seguramente saben bien —
— Gracias — respondió de vuelta — ¿Puedes cuidar a Reiji? Quiero llevarle a Sukuna — hablando del bebé, siempre lo acompañaba en la cocina.
Al inicio era complicado y Megumi solo observaba con su pequeño en brazos, eso por sí solo era una tarea cansada, terminaba entumido por cargar a Reiji que cada vez era más pesado.
No podía hacer mucho con manos y mente ocupadas.
Optó por pedirle a su alfa algo que le facilitara esto, lo que sea. Sukuna pareció quitarle importancia con sus típicas respuestas.
"Es tu bebé, ¿te vas a quejar hasta por cargarlo?"
Megumi no insistió ni respondió y a los pocos días apareció una nueva cuna en la cocina siendo la solución perfecta, su alfa no le ignoró.
Ahora podía aprender, preparar alimentos él mismo sin preocuparse tanto por su pequeño que siempre estaba ahí en su nueva cuna, rodeado por sus juguetes y en compañía.
Panda lo vio sin saber qué decir, era algo extraño que decir de un bebé pero su mirada era intensa, no era intimidante pero sí curioso — Será rápido, ya sé que Reiji se pone inquieto si no estoy —
— Está bien, amo — no tenía otra opción.
Era como si Megumi no supiera que su puesto en esa casa es el segundo más alto, él es una de las autoridades; seguía preguntando en vez de solamente exigir, pedía en vez de ordenar y no se atenía a que le hicieran todo.
No entendía que sus peticiones por más cordiales que sean son órdenes para los sirvientes.
Algunas veces Panda creía ver al muchacho entusiasmado por iniciar un nuevo trabajo, ese chico que conoció hace tiempo.
Megumi fue rápido hasta el despacho de Sukuna entrando sin avisar, el alfa no levantó la cabeza y ninguno dijo alguna palabra.
Dejó el plato justo frente a él y apenas así tuvo su atención.
— ¿Qué? —
— Yo los hice — el desinteresado gesto del alfa no cambiaba — Y... — se llenó de vergüenza de forma repentina, ni él sabía por qué — quería que los probaras —
— No me gustan los dulces — movió el plato para apartarlo de enfrente.
— Al menos una mordida, creo que son los que me han salido mejor — insistió viéndolo a los ojos — y-ya sé que estás ocupado y... — no supo que más decir y la mirada naturalmente pesada de su alfa siempre le intimidaba — está bien... perdón — decidió dejarlo ahí, ese día no jugaría con la paciencia del mayor y menos por algo tan simple.
Justo cuando iba a recoger el plato Sukuna lo agarró de vuelta. Dio un bocado y masticó sin problemas — ¿Cómo sabe? — hizo una mueca luego de tragar.
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
Fan-FictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
