C32

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Omnisciente

— ¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara? — susurró el peliblanco en su oído.

— ¿Eh? — volteó y sonrió casi por inercia — No es nada —

— ¿Es por Sukuna? — seguía hablando en voz baja — deja de pensar en él, es la fiesta de nuestro hijo —

— No es eso — mintió.
Estaba feliz, todos los invitados se la pasaban felicitándolo y aclamando la llegada de Yuta, recibió incontables regalos y elogios; la fiesta era un éxito.

La comida exquisita, los vinos eran caros y finos, decoración extravagante, entretenimiento distinguido con hermosas y bellos bailarines, música suave y elegante.

Había algo que no le dejaba disfrutar plenamente, la ausencia de su hermano dolía, no había respondido a sus anteriores cartas pero esta vez era distinto, se trataba de el nacimiento de su bebé, quería celebrar junto a él o al menos saber que estaba ahí. Poco ayudaba el hecho de que varias personas preguntaron.

Por otro lado, Satoru estaba en los cielos, orgulloso, ego enaltecido y una sonrisa de oreja a oreja presentando a Yuta como su mayor logro y Yuuji notó como el alfa intentaba mantener al bebito despierto con tal de seguir presumiéndolo por todos lados.

— ¿Si no es eso entonces qué? — no estaba enojado, solo quería que Yuuji lo disfrute, que conviva y ande sonriente como es su costumbre.

Antes de que pudiesen seguir conversando un sirviente caminó hacia ellos.

— El señor Sukuna ha llegado — los ojos del omega brillaron al contrario del alfa que frunció el ceño sorprendido.

No esperaba ver a su cuñado ahí por nada del mundo y aunque no lo diría por respeto a Yuuji tampoco es como que quisiera que Sukuna esté ahí, no le agradaba sentirse retado.

Porque cuando estaba en una misma habitación con aquel hombre era como una batalla de egos.
Sukuna a pesar de ser rudo, antipático y amargado, es muy inteligente, diplomático y tiene una presencia demandante, podrá no ser querido por muchos pero eso no quiere decir que no es influyente, importante y autoritario.
Solo con estar presente domina la sala.

La diferencia es que Satoru es un hombre agradable, alegre y gracioso. Lugar donde estaba había risas, es coqueto y aunque actuaba un poco despistado era perspicaz y filoso, le era fácil entrar en cualquier lado con esa confianza y seguridad.

Pero el miedo domina más que el amor.

La gran parte de personas en ese lugar debían dinero y favores a Sukuna, la otra trabajaba estrechamente con Satoru.
Era como tener a dos reyes en una sola habitación.

Al haber llegado tarde y con la sorpresa de que haya asistido, aquella pareja se llevó la atención de los invitados apenas fueron vistos.

Sukuna llevaba a Megumi a su lado, ambos vistiendo elegantes y lujosos, acompañados de sirvientes propios. El alfa con un gesto duro y serio tan característico de él, casi como si estuviera aburrido y desinteresado; el omega parecía inexpresivo y su mirada iba por todos lados rápidamente en un intento de tranquilizarse a sí mismo.

Sentía las miradas, veía como algunos susurraban e intentaban ver a su bebé, no era una sensación de miedo o peligro, pero estaba muy nervioso.

Reconoció algunos rostros y eso solo le incomodaba más. La primera vez que asistió a una celebración iba como un sirviente de Sukuna, esta vez va como su omega y sabe que no muchos le veían de buena forma.
No podía arrepentirse, tuvo que convencer a su alfa para asistir y quejarse no era una opción ahora, no quería molestarlo.

Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora