Omnisciente
Megumi abrió los ojos lentamente y tan rápido como despertó los recuerdos llenaron su mente y junto con esto algo imposible de ignorar.
Sentía que lo habian agarrado a palos, cansado era poco, su piel con marcas que no eran nada nuevo en realidad, moretones, mordidas, en algunas zonas era posible ver huellas de las grandes manos de su alfa.
La habitación olía a sexo puro, desorden por todos lados y a pesar de saber que estaba solo en la cama era como si Sukuna seguía sobre él, lo dejó totalmente impregnado con su esencia.
Sin ser muy brusco empezó a estirarse escuchando algunos de sus huesos tronar.
A pesar del cansancio y debilidad estaba satisfecho así como avergonzado, se recuerda a sí mismo actuando tan lascivo pidiendo por atención del alfa. Si, fue tosco más no llegó a extremos, no le hizo daño como la primer vez.
Estaba feliz de ser escuchado por Sukuna, el sexo jamás había sido tan placentero, ahora comprendía un poco esa fascinación con el celo.
— ¿Despertaste? — escuchó su gruesa voz, al parecer no estaba solo en la habitación.
Asomó su cabeza entre las cobijas viendo al otro comer con tranquilidad — ¿Cómo te sientes? —
Megumi volvió a acomodarse entre las cobijas.
— Cansado... — no solo eso, también había culpa.
Disfrutó su celo como nunca y eso no le era del todo gratificante, ¿Cómo podía solo pensar en su placer mientras su bebé estaba separado de él?
Durante el celo no cruzó su mente, solo pensaba en Sukuna, en lo mucho que lo deseaba y ama.
Le parecía egoísta ponerse a sí mismo como omega antes que a su hijo.
No haría reclamos, no era el momento y no molestaría al alfa. Sabe que todo depende de su propio comportamiento y si quería a Reiji de vuelta debe ser casi perfecto.
— ¿Tienes hambre? — el omega movió su cabeza de arriba a abajo y Sukuna se levantó del asiento para ir hasta la desordenada y si, sucia, cama — Primero vas a tomar un baño... ¿O te sientes bien así? — hizo una media sonrisa sin dejar de verlo a los ojos.
— No... — su cabello estaba más que alborotado, aún se sentía un poco pegajoso por el sudor y no solo eso, en su abdomen, pecho, espalda, muslos y nalgas había cierto fluido que para ese momento ya estaba seco.
Sukuna agarró las cobijas y las quitó de un jalón dejando al omega totalmente descubierto, se detuvo unos segundos admirando "su" gran trabajo antes de levantarlo cruzando un brazo por debajo de sus rodillas y otro por su espalda — Sukuna, m-me van a ver... — no tardó en agarrarse de los anchos hombros del mayor — ¡No! — se movió incómodo entre más se acercaban a la puerta.
— Cállate — rodó los ojos — ya hice que se fueran del camino —
— Al menos cúbreme... — Sukuna chasqueó la lengua a la vez que ignoraba su petición y salía como si nada al pasillo.
— Que no te van a ver — regañó — Algunos de estos sirvientes te vieron dar a luz no seas ridículo —
No le mintió, en todo el camino hasta el baño no se topó con ni una sola persona pero la vergüenza de ir con todo al aire ahí seguía.
El baño ya estaba preparado, la grande tina de madera con agua cálida se encontraba llena hasta la mitad y había inciensos que daban un aroma agradable.
Suspiró cuando el alfa se agachó para dejarlo sentado en el agua con suavidad, la sensación del agua contra su piel fue relajante, sus músculos ahora no estaban tan tensos y la incómoda sensación de tener el cuerpo sucio poco a poco se iba.
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
Fiksi PenggemarLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
