Omnisciente
Naoya vio como Toji tomaba dinero de la ropa en el piso, no hizo reclamos, no se sorprendió y tampoco le molestaba, era nostálgico y nomás con pensar en todo lo que hicieron horas antes su miembro se endurecía y le invadía una satisfacción que iba más allá de lo físico, era deseo que no entendía razones y sufría de un hambre insaciable.
Tuvieron sexo hasta el cansancio, ambos estaban llenos de marcas, moretones, mordidas, sudor y semen, parecían animales desenfrenados, Toji no se detuvo hasta quedar dormido, Naoya aguantó incluso cuando se volvió doloroso, no le importaba con tal de sentir a ese alfa de nuevo, verlo dormir a su lado, escuchar sus molestos ronquidos, olfatear su masculino aroma mezclado con el alcohol y la rudeza tan característica en él.
— Bastardo... — rompió el silencio — ¿Cuando nos veremos de nuevo? — y ni tonto iba a permitir que eso fuera cosa de una sola noche.
— Cuando tengas con qué pagar — respondió con una media sonrisa a la vez que se vestía.
— No te vayas aún — pensó en cómo acomodar sus palabras — Te tengo una propuesta —
— No quiero tener nada relacionado contigo — seco y directo — a menos que sea tu culo — Toji ni de broma buscaba ni quería ningún tipo de relación con nadie, menos con otro alfa, siempre los vio como una delicia más, nunca con romanticismo.
— No es eso, imbécil — gruñó ocultando que esas palabras dolían aún siendo consciente de que algo mas allá jamás sucedería a menos que volviese a nacer como omega — asesina a Sukuna... no me importa lo que pidas a cambio, no te niegues, hasta le harías un favor a tu estúpido hijo — no había otra solución más rápida que esa.
— No tengo hijos — Naoya frunció el ceño, de todas las respuestas que se imaginó esa no era una de ellas — Megumi le pertenece a ese animal y la verdad ya no me importa, así de idiotas son los omegas — a pesar de decirlo con desinterés había resentimiento, coraje y una decepción que nublaba su juicio.
La última vez que vio a su retoño este le dio la espalda sin dudarlo, solo le reclamó y se había vuelto frío, Megumi ya no es su niño, dejó de serlo en el momento en que puso pie en aquel lugar, Toji estaba harto y cansado de la situación, le dio libertad así como un escape que su hijo decidió no tomar, nuevamente fue abandonado por las personas que amaba y decían amarle, ¿Qué otra respuesta más clara que esa? La lealtad de su hijo yacía con Sukuna — no tengo nada que hacer en este tonto jueguito, no me interesa lo que pase con él, con su hijo o esposo... — se acercó a la cama — así como tampoco me importan sus mierdas de clanes, busca a otra persona para ese tipo de trabajos —
A pesar de ser palabras crudas Naoya estaba mas que complacido con escucharlas, tal vez no resultaba como él quería pero Toji nuevamente estaba solo y sin propósito, dicho propósito que él podría darle, vio la oportunidad de tomar a su alfa de vuelta.
— Te espero aquí... mañana — se medio enderezó en la cama dejando salir bajos gruñidos, todo su cuerpo dolía como si una horda de caballos le hubiera pisoteado.
— Mañana estaré ocupado — el rubio entrecerró los ojos desde ya comenzando a molestarse.
— ¿Ocupado con qué? ¿O quién? — Toji sonrió agarrándole de la barbilla.
— Eso no te incumbe... — se agachó acercando sus rostros — casi olvide que eres un ridículo enfermo de celos — la inestabilidad mental de Naoya llegaba a ser un encanto, a veces.
— Te hará bien recordar quién te dio esa cicatriz... —
[recuerdo]
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
FanfictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
