C30

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Omnisciente

Era una mañana tranquila con un buen clima, Megumi ya llevaba un rato con la única compañía de su bebé, Sukuna le acompañó a desayunar y después mencionó que tenía que ir al pueblo.

No dijo el porqué y tampoco invitó al chico, de cualquier forma su respuesta habría sido negativa, a Megumi no le gusta salir.

La vida del omega era aburrida, solo se dedicaba a su hijo, no es que no lo quiera, simplemente no hay mucho que hacer, al menos antes perdía tiempo en otras cosas como encargándose de la limpieza pero ahora no había algo que le distraiga aparte de su hijo y alfa.
Aquellas últimas veces que Sukuna vio a Megumi intentar ser de ayuda con labores domésticas como al inicio que llegó a ese lugar, le arrebataba las cosas y lo terminaba regañando.

Sukuna no permitía que Megumi tuviese alguna otra responsabilidad aparte de su familia, o sea, solo Reiji y él.
Por ahora el bebé dormía mientras el pelinegro se dedicaba a observar sus pequeñas facciones, memorizando su rostro dejando suaves caricias, era tan parecido a su alfa y con su tamaño ya se esperaba que fuese tan grande como él en un futuro.

La serenidad del silencio cesó cuando la puerta fue abierta y Sukuna entró siendo acompañado por otro hombre de más baja estatura, Megumi reconoció un poco su rostro pero no sabría decir quién era.

Solo miro a los ojos de Sukuna con confusión.

— Ven... — ordenó el alfa, una vez estuvo más cerca Megumi vio que aquel hombre cargaba una caja de madera en sus brazos — necesitas nueva ropa — entonces el omega supo de quién se trataba.

Era ese sastre con el que fue hace tiempo, esta vez Sukuna lo llevó directo a casa con tal de no molestar a Megumi con salir.

Pocos momentos después el sastre tomaba las medidas en el cuerpo del omega que hacía lo posible por aguantar su incomodidad, no le era nada común tener tan cerca a otro alfa, sintiendo como ocasionalmente este tocaba ciertas partes de su cuerpo como lo eran sus brazos, cintura y abdomen mientras hacía su trabajo.

Lo único que daba un poquito de paz y seguridad era que Sukuna observaba sin apartar la mirada ni un segundo.

Megumi ya no era el mismo joven flaco de un inicio, durante y después de su embarazo todo su cuerpo estaba ahora un poco rellenito, no estaba ni cerca de ser gordo pero si era una diferencia significativa.
Se veía realmente bien, su piel era suave y blanda, sorpresivamente Sukuna no había hecho ningún comentario grosero ante su aumento de peso, sin embargo, Megumi presenció y escuchó lo que el mayor decía sobre Yuuji, llamándolo "gordo", "asqueroso", "cerdo".

No deseaba que el alfa lo vea o critique de la misma manera, quería sentirse bonito y deseado así que a pesar de su belleza había momentos de inseguridad.

— ¿Cuál será el color de las prendas? —

— Negro y ro... — Sukuna no terminó de hablar.

— Azul — interrumpió el omega con voz suave.

Hubo un silencio en la habitación, el sastre parecía ni respirar, todos conocen la fama de Sukuna, de alguna forma u otra los rumores siempre salían de esa casa.

— No te preguntaron a ti — Sukuna le veía confundido, Megumi nunca interrumpía y muchos menos frente a otras personas.

— Quiero que sean azules... — insistió — al menos una — el alfa rodó los ojos, seguía viendo al omega con ese mismo gesto.

— Azules serán... — Megumi hizo una pequeñita sonrisa ante la respuesta del mayor.

El sastre continuo su trabajo, de vez en cuándo paseaba su mirada por el rostro del omega, su fina nariz, profundos ojos que expresaban todo lo que su rostro ocultaba, largas pestañas, mejillas ahora un poco infladas y con ese tono de vitalidad en sus ruborizados pómulos y labios, el negro y hermoso cabello que apenas llegaba a sus hombros, hacía tiempo que no lo cortaba.

Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora