Omnisciente
Megumi no aguantó la duda e incertidumbre ya que algunos días habían pasado desde la fiesta donde recordó la cada vez más pronta llegada de su celo.
A este punto sus síntomas estaban cada vez más presentes y no había hablado con Sukuna al respecto ya sea porque lo olvidaba o simple vergüenza.
Pero al fin había pensado en una excusa y forma de decírselo, esperó a que su bebé tomara su siesta para dejarlo bien abrigado en su cuna.
Fue por la casa como un fantasma, sin hacer ruido, en silencio, mirada algo baja evitando cualquier tipo de contacto.
Rara vez hablaba con los sirvientes, no le gustaba, eran desconocidos para él y no se tiene que ser muy inteligente para reconocer las opiniones que tienen de él.
Recuerda esa vez en que fue llamado "puta", cuando apenas él mismo era un sirviente así como nota la forma en que lo ven con lástima.
De cualquier forma Megumi se sentía incómodo y odiaba eso.
Así que se limitaba a lo mínimo, había veces en que solo les respondía asintiendo o negando con la cabeza y ellos tampoco lo presionaban.
Tampoco hay que ignorar que Sukuna es más que rápido en darse cuenta de las cosas, en su presencia los trabajadores procuraban ni siquiera ver a Megumi de más y no causar ni un tipo de molestia.
Megumi llegó hasta la oficina de su alfa donde entró sin pedir permiso antes y cerrando la puerta detrás de sí mismo. Sukuna ni levantó la mirada sabiendo que se trataba del omega siendo que nadie más se tomaba la libertad de simplemente aproximarse a él y menos de interrumpirlo mientras trabaja.
— Reiji está dormido — no tuvo respuesta de vuelta, el alfa seguía viendo entre hojas y libros — Espero no duerma mucho para que descanse por la noche —
Silencio — El desayuno de la mañana estuvo muy bueno... ¿Comiste algo? —insistió a pesar de que aparentemente no tenía ni un poco de la atención del mayor.
— No —
— ¿Quieres que te traiga algo? Estoy seguro de que Panda cocinó lo suficiente — no tuvo respuesta — También tengo algunos dulces de los que me diste el otro día —
— ¿Qué quieres, Megumi? — esta vez le miró a los ojos — ¿No ves que estoy ocupado? —
— Solo quería conversar... —
— ¿De qué? — levantó los hombros — Más vale no sea una estupidez — el omega se quedó callado unos segundos preguntándose si debería de hacerlo o no.
Siente como su celo comenzaría en cualquier día, cualquier momento, si ya estaba ahí iba a aprovechar — Habla, ya interrumpiste... ¿O solo venías a estar ahí parado? —
— ¡No! — respondió enseguida — No hemos hablado de mi celo — Sukuna rodó los ojos — Podría pasar hoy o mañana... no sé, pero estoy preocupado, tengo que cuidar de Reiji y... —
— Reiji no va a ser descuidado, no te preocupes por eso — devolvió la mirada a las hojas y con eso la única excusa de Megumi se fue a la basura.
— ¿Y yo? — jugaba con sus propias manos estando algo apenado — ¿Qué pasará conmigo? —
Sukuna suspiró para luego reír, no era una risa relajada o de diversión, parecía desesperado.
— ¿Qué? — su mirada se clavó en Megumi de forma intensa, casi retándolo a seguir hablando — ¿Qué va a pasar? ¿Eres tonto? —
— Y-ya se lo que va a pasar... pero no quiero que sea como aquella vez —
— ¿Cómo fue esa vez? —
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
FanfictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
