Omnisciente
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en poco más de dos meses, no fueron rápidos ni insignificantes, de hecho, para la satisfacción de Sukuna la barriga de Megumi creció.
El médico dio buenas noticias, el omega estaba esperando a su segunda cría.
¿Cómo se sentía él? Le era difícil ponerlo en palabras, no estaba triste pero si nervioso, aún se sentía inexperto en todas esas cosas, recuerda lo mucho que su barriga creció con Reiji, lo pesado y agotador que era el simple hecho de existir, la resaca física y emocional, imposible olvidar el dolor del parto, sentía que iba a morir y estaba más que asustado.
Si tenía algún malestar no lo decía, supo reconocer algunos síntomas que fueron como en su primer embarazo pero ocultó esto de Sukuna hasta que ya era obvio que su barriga estaba un poco abultada y no precisamente por comer demasiado, al hacer la revisión médica ya no tenía sentido esconder nada.
Intentaba mantenerse positivo a pesar de que su miedo era una sombra siguiéndole por todos lados. Aprovechaba que su panza aún no era grande y estorbosa para continuar con su rutina con normalidad, simplemente se sentía y veía un poquito más lleno.
Le gustó ver a su alfa feliz, lo trató bien y esas noches interminables de sexo ya no eran comunes ni tan demandantes.
Le llevó de muchos tipos de flores y adornos para que eligiera, esa área del jardín ahora se veía linda y llena de vida, cubierta con flores, pequeñas estatuas de animales, algunos peces en el estanque de agua, varias áreas de descanso y demás.
Por lo que Panda le dijo todo eso estaba costando bastante dinero que Sukuna nunca le echó en cara y ni siquiera le mencionó lo que se gastaba, si el omega pedía algo en ese mismo día estaba ahí sin importar lo costoso que sea, su alfa le estaba consintiendo.
Pero había otra cosa, en su miedo la necesidad de ver a Toji creció, hace meses no ve a su papá y no le gustaba ni mencionarlo, desde la última vez que lo visitó Sukuna hizo todavía más claro su desagrado hacia su suegro y no lo quería ver por ahí. Lo extraña mucho, Reiji había crecido tanto en esos meses y le gustaría haber compartido los momentos con su padre.
— ¿Puedo pedir algo? — esperó a que el pelirosa estuviese desocupado, los días anteriores fueron tranquilos, obvio, Sukuna sigue siendo Sukuna, no hacían falta los regaños, burlas y algún jalón o agarre brusco pero Megumi cada vez sabía más cómo evitarlo.
— Si — el alfa cargaba a Reiji en brazos, el pequeño intentaba agarrar el rostro de su padre pero este no le dejaba teniendo satisfacción al escuchar esos berrinches juguetones del menor.
— Me gustaría ver a mi papá — dijo en voz baja.
— ¿Mmh? — si lo había escuchado, solo le estaba dando una segunda oportunidad para retractarse.
Sukuna no tenía ni la más mínima pizca de aprecio por Toji, de alguna forma u otra no dejaba de ser una piedra en su camino y sabe que eventualmente aquel hombre sería un problema.
Toji y Sukuna jamás tendrían una buena relación, ni siquiera una de mera tolerancia y fingir que se llevan bien.
No lo quería cerca de su omega ni de su hijo.
— Quiero ver a mi papá — repitió en un tono más claro pero igual de dócil.
Hubo silencio, la mirada de Sukuna sobre Megumi era incrédula, casi sorprendido ante la petición.
— Creí que era obvio que ese bastardo no es bienvenido aquí — desde ya el omega sentía una especie de hormigueo en su espalda — ¿Para que lo necesitas? —
— N-no... nada — negó con la cabeza, reconoce esa mirada en su alfa, solo eso bastaba para hacerle sentir pequeño e indefenso ante el peligro — Solo quería verlo pero ya... olvídalo —
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
FanfictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
