Omnisciente
La noche fue pesada para Megumi, no fue nada que no haya sucedido antes, pero eso no le daba paz.
Tenía la pequeña "ventaja" de que Sukuna no era tan violento y agresivo como anteriores veces.
Algunos sirvientes, quienes notaban esto, susurraban que su amo solo lo hacía por cuidar del bebé que el omega estaba esperando, les costaba creer que el señor Sukuna simplemente se haya "enamorado".
Algunos hasta reían al hablar de eso entre ellos mismos.
Incluso Megumi creía que el alfa solo lo hacía por egoísmo.
No le reclamaría o preguntaría la verdadera razón, no tenía sentido.
Por la mañana el pelinegro pudo disfrutar de un cálido baño a solas, tardando más de lo común, encontrando paz en el silencio y el calor del agua.
Poco a poco comenzaba a "acostumbrarse" a esa nueva vida, era fácil sentirse bien ante los lujos, pedir algo y que más de una persona haga lo necesario para satisfacerle, no tener que siquiera preocuparse o pensar en el precio de sus deseos antes de pedirlos. Por otro lado se encontraba lo negativo, su propio alfa, que a pesar de comenzar a comportarse más suave, su lengua seguía siendo afilada y era cruel con sus palabras, su nivel de capricho no se fue y seguía esperando que todos agachen la cabeza ante él.
Una vez terminado su baño, el omega se vistió con ropa cómoda y sencilla para ir hasta su habitación.
Sukuna estaba ahí en silencio, no dijo alguna palabra ante la presencia del omega, aun así el menor sentía algo raro.
Megumi no rompió el silencio, pero su mente entró en caos cuando vio a esa negra mesa que estaba en la habitación.
Sobre ella y justo en el centro, estaba esa taza oscura en la que Yuuji le había dado el té una noche antes.
Su mirada viajó hasta Sukuna, encontrándose con esos ojos rojos ahora viéndole de vuelta, el gesto en el rostro del mayor era duro y su mirada penetrante.
— ¿No piensas hablar? — Megumi ya había apartado su mirada del alfa, pero este seguía viéndole directo.
— ¿Mmh? — fingió no saber de lo que el otro le hablaba, sentir su mirada sobre él solo le ponía más nervioso
— No soy un estúpido, Megumi — el alfa comenzó a caminar hasta la mesa, donde tomó la taza acercándola a su propia nariz aspirando el fuerte olor que seguía en esa taza — ¿Bebiste esto? —
El pelinegro no reaccionaba, hacía unos segundos que parecía ni siquiera moverse, solo miraba hacia abajo con un gesto de preocupación y tristeza.
No quería ser castigado — ¿Bebiste esto? — insistió subiendo más la voz.
— S-si... — respondió casi temblando — f-fue un té que me dieron, di-dijeron que me tranquilizaría — usaría su propia ignorancia como un arma.
Ahora Sukuna tenía una sonrisa en el rostro, más no expresaba felicidad, sus ojos eran de furia.
— ¿Quién? — se acercó al omega que no retrocedió — Mírame a los putos ojos Megumi — el chico levantó la mirada lentamente, tan solo la mirada de su alfa le hacía querer llorar y sentirse asustado — ¡¿Quien te dio esta mierda?! — reventó la taza contra el piso sacándole un susto más al menor.
Sukuna no estaba preocupado, no es ningún imbécil, sabe que un estúpido té no desharía lo que ya tenía más de un mes preparándose, pero ahora sabía que alguien intentaba impedirlo, alguien dentro de su propia casa.
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
FanfictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
