C43

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Omnisciente

Distante.

Era la palabra perfecta para describir la actitud de Megumi luego de la feria, regresó a casa con más dudas que respuestas.

"¿Por qué estaban hablando de mí? ¿A qué problema con los Zenin se refieren?"

No quiso hablar del tema con Sukuna pues sin importar nada él haría lo que quisiera, incluso si eso significaba jamás contarle una sola cosa, pero tenía fe en una persona, Panda.

"— Escuché a unas personas hablar de mí... dijeron que había problemas entre Sukuna y los Zenin por mi culpa, ¿Sabes algo? —"

Y la naturalidad con la que Panda respondió destruyó parte de su confianza.

"— ¿Qué? No hay nada sucediendo amo, seguro escuchó mal —"

Sintió como si no tuviera ni un amigo en realidad.

"¿Cuántas veces me habrá mentido antes?"

Se preguntó viendo a los ojos del cocinero con desilusión y apartarse fue inevitable, Megumi ya casi ni iba a la cocina ni quería preguntarle muchas cosas, hace días que solo conversaba libremente con Reiji.
Sabe que ni le entiende pero era reconfortante, extrañamente se sentía escuchado y la compañía dejó de ser solo el pequeño viéndole, ahora ya daba sus primeros pasos y andaba de un lado a otro.

Sukuna era otro caso, el alfa obviamente notó el cambio en la actitud del omega más no se molestó en indagar. Eso no significa que no le frustre. Cuando Megumi era arisco entonces él era todavía menos accesible.

Sacó provecho con apartar al bebé de la habitación, ahora eran solo ellos dos por las noches, no es que antes le haya preocupado mucho la presencia de Reiji pero ahora menos.

[Flashback]

Sukuna no esperó ni hizo preguntas y se fue contra Megumi mientras este estaba desnudo cambiando su ropa, fue casi instintivo, un antojo.
Tocó, beso, mordió y manoseó todo lo que quiso esa blanda y pálida piel que le hacía salivar antes de doblarlo contra la mesa e invadirle.

La frialdad del omega se rompió al instante transformándose en un desastre de gemidos tanto placenteros como de dolor.
Por ese momento dejaría preocupaciones de lado enfocándose en complacer y ser complacido, no le caería mal distraerse con sexo, Sukuna sabía cómo hacerlo ver estrellas y vaciar cualquier pensamiento.

— Levanta el culo — ordenó gruñendo — inútil... — una fuerte nalgada resonó.

— P-perdón... — habló en voz cortada por gemidos.

— Deja de disculparte y hazlo bien — otra nalgada, la piel ya estaba más que enrojecida e irritada siendo marcada por las manos y dientes del mayor.
Una visión placentera para sus ojos, ver las marcas ya sean de sus manos, azotes o dientes lo hacían sentir poderoso, dueño del omega frente a él, las lágrimas que derramaba eran por él, él le hacía suspirar y gritar, no sabe qué haría sin su precioso omega, no se imaginaba un solo día sin tocarle y probar sus labios.

— ¡N-no tan fuerte! — cuando era doloroso le resultaba imposible mantenerse en posición y no tensarse, a Sukuna no le importaba su gran tamaño y lo forzaba por más apretado que estuviese.
Parecía que pidió más, el agarre del alfa se intensificó y ahora hasta empujaba la mesa con cada embestida, entre más quejas escuchaba se ponía más duro, sus encías cosquilleaban como perro hambriento y las manos se le movían casi por sí solas.

Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora