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Omnisciente

— Antes de que vayas a la cocina o hacer lo que sea — Megumi justo terminaba de vestir a Reiji — Ya esta lista la otra habitación para que lleves todas las cosas del bebé —

— ¿Eh? — entrecerró los ojos sin entender.

— Si — levantó los hombros — ya es hora de que tenga su propia habitación — al omega no le gustó la idea ni un poco.

— No, ¿Por qué? — vio a la carita del bebé antes de levantarlo en brazos — él está bien aquí — lo agarraba casi como si se lo fuesen a arrebatar, eso hizo reír a Sukuna.

— ¿Por qué? — repitió — Cada vez jode más y apenas puedo dormir —

— No digas eso... — frunció el ceño — y yo soy el que lo cuida por las noches —

— Pues anoche no fuiste tan bueno en lo que haces...

[la noche anterior]

Megumi ya no sabía qué hacer con Reiji, como era común el bebito despertaba en las noches ya sea por hambre o simple busca de atención, claro, no era el mejor para pedirlo, lloraba y gritaba entre berrinches.

"Lo sacó de su papá"

Aún así el omega se levantaba rápido y le atendía sin frustración ni quejas, era increíblemente paciente y cuidadoso cuando se trata de su hijo.
Solo que esa noche Reiji tenía otros planes, ¿Cuáles? Ni idea.

Fue alimentado, apapachado, su ropa cambiada y demás sin ser suficiente, no paraba de llorar y la paciencia de su padre llegó al límite.

— ¡Megumi ya calla a ese niño! — gruñó desde la cama.

— No sé qué tiene — lo mecía para arrullarlo, tanto que ya hasta tenía los brazos entumecidos.

— ¡Pues has algo! — con su insomnio más descontrolado que nunca apenas llevaba a lo mucho una hora durmiendo esa noche — ¡No ha dejado de chillar como animal! —

— ¡Ya hice de todo! — Sukuna se sentó en la cama amenazando con levantarse.

— ¡Entonces sácalo si no quieres que yo mismo lo calle! — el omega no dio más respuesta y se guardó el coraje saliendo de la habitación para ir a cualquier otra parte de la casa.

No iba a jugar con su alfa ni un poquito, después del último castigo hace unas semanas no le quedaron ganas de ponerlo a prueba, vaya, aquella noche fue más que larga, no se pudo sentar por días, los azotes ardían como quemaduras y no fue nada suave en la cama, arruinar la racha de paz que llevaba sería una tontería.
Obviamente no hacía falta algún grito, regaño o tacto descuidado, eso era lo de menos, Megumi ya se había acostumbrado a la naturaleza de Sukuna.

— No eres un animal... eres perfecto — susurró abrazando a su pequeño sin dejar de hacerle cariños, deseaba regresar a la habitación y romper cualquier cosa en la cabeza del alfa. Cuando se trata de su amado Reiji hasta las más simples burlas lo ponían a la defensiva — él es un idiota...

[actualidad]

— Tu también podrías ser un poco más paciente... es un bebé — habló en voz baja pero segura.

— Pues he sido lo suficiente como para que siga durmiendo aquí — se acercó — Yuuji comenzó a dormir a solas desde bebé y a lo que escuché, yo no duré ni una semana en la misma habitación que mis padres, Reiji ya puede tener su propio lugar —

Megumi seguía con el ceño suavemente arrugado — aparte no le falta mucho para empezar a caminar — Reiji ya daba unos cuantos pasos, claro, siendo sostenido y guiado, era cuestión de poco para que ande por su cuenta — eso significa que será aún más molesto —

Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora