Omnisciente
— ¿Querrá que le prepare un té especial al joven Megumi? Amo — preguntó Panda a Sukuna en voz baja.
¿A qué se refería? Bueno, si es que él omega terminaba embarazado después de su celo tal vez el alfa no quiera tener un hijo.
Aparte las probabilidades eran altas, Sukuna pasó todo el celo del chico con él y por todos los ruidos que se escuchaban en la casa, era obvio que tuvieron relaciones muchas veces.
— No — respondió seco al entender, al alfa no le importaba embarazar a Megumi, al contrario, era lo que quería.
De esa forma Megumi jamás se podrá alejar de él — prepara suficiente comida — ordenó a lo que Panda asintió lentamente volviendo a la cocina.
O al menos eso pretendió, pasó solo por la cocina recogiendo la tetera y una pequeña taza de porcelana llevándola a escondidas hasta la habitación de Yuuji.
Eso ya era común, cada que el joven amo salía con Satoru, Panda le preparaba un té para librarse de cualquier consecuencia no deseada.
Asegurándose que nadie le veía entro a la habitación del menor encontrándolo acostado en su cama, envuelto en cobijas y almohadas.
Se sentía triste.
— Joven amo... — llamó en voz baja viendo como el omega se asomaba lentamente entre las cobijas, se veían sus ojos rojos e hinchados — Aquí está su té, si tiene malestares puede avisarme — decidió no molestar a Yuuji.
Siempre que salía con Satoru volvía más alegre, esta vez era diferente y no quería hacer más preguntas.
Salió de la habitación y él omega se quedó viendo a esa tetera, estaba bastante pensativo sin dejar de observar con detenimiento.
No lo bebería.
Dejará que suceda lo que tenga que suceder y no sería él quien lidie con las con las consecuencias por sí mismo, no podía olvidar como se sintió la noche anterior, el como se sintió tan poco valorado, utilizado y con poca dignidad.
Él no había hecho nada más que amar a Gojo, darle lo que quería cuando se lo pedía, que la única vez que le pidió algo a cambio, que quiso amor de su parte se lo haya negado le lastima.
No beber ese té será la última prueba que pondrá sobre Satoru y su último acto de amor propio.
[...]
— Ya no llores amor... — Sukuna acariciaba el cuerpo de Megumi que no dejaba de soltar lágrimas.
Se sentía asustado después de lo que pasó en la noche anterior, recordaba todo y ahora su cuerpo dolía mucho.
Tenía grandes moretones gracias a los golpes que recibió, marcas de mordidas por todo su cuerpo, algunas tan fuertes que llegaron a sangrar, su cuello, muslos, brazos y demás estaban marcadas con las grandes manos de Sukuna.
El alfa no se detuvo ni un poco, si quiso hacerle daño al omega lo hizo.
Sukuna ya había limpiado las heridas y vendado las marcas, ahora estaba cuidando de él como si no fuese él mismo quien provocó todo eso.
Megumi empujó a Sukuna cuando este lo quiso agarrar por la cintura.
— N-no... — pidió en voz baja.
— No te haré daño — acaricio las manos de Megumi, mismas que lo detenían de acercarse más — te amo... — besó el puente de su mano con suavidad — gracias por entregarte a mi — se acercó para besar sus labios con delicadeza.
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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)
FanfictionLos monstruos también aman, amor cruel y violento.
