CAPÍTULO 33: Posesión

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Issac Sackler

A ninguna chica le gusta el chico bueno, aun si dicen que es así, aun si se esfuerzan por enamorarse poniendo sus intenciones en él, no lo hacen, no gustan, no se enamoran, no lo idolatran ni lo ven como el correcto.

A todas las chicas les gusta el chico malo, aun si dicen que realmente no, aun si les hace daño hiriéndolas hasta dejarlas en pedacitos, ellas lo hacen, gustan, se enamoran, lo aman con todo lo que poseen porque es el correcto.

Y no comprendo porque todas las mujeres asumen que para tener amor hay que sufrir, que para tener amor hay que llorar, suplicar e ir por la vida siendo rechazados por que están buscando.

Buscar.

El amor no se busca.

El amor no toca a la puerta o tal vez sí.

El amor no es como un cuento.

El amor no es ese libro, ni esa película, mucho menos esa serie e historia.

El amor no es más que un dolor incontrolable de lo que debemos hacer o dejar de hacer para alcanzar la paz y la felicidad que aseguramos merecernos una vez que alguien ha pisoteado las pizcas de felicidad que cubrían nuestros cuerpos.

El amor se encuentra sin buscar.

El amor se presenta de formas enigmáticas.

El amor se idealiza siempre que se peguen los pies en la tierra.

El amor se basa en la verdad de lo que sentimos, de quienes somos, de que hacemos.

Pero a nadie le interesa el amor.

A nadie le interesa ello cuando puedes conseguir besos, sexo y caricias con un poco de dinero o un poco de belleza. A nadie le importa que haya un chico bueno sentado al final de la disco esperando a la correcta, porque a toda mujer se le hace la idea de que aquel chico bueno es solo un ser que no puede hacer nada bueno.

Hay motivos que complican una realidad y es que para muchos la ficción ha dominado sus cabezas, les ha hecho creer que, si ven un chico de anteojos, probablemente sea bueno con las matemáticas, si ven a una chica con falda, quizás es una cualquiera, si ven a alguien maquillado, es gay, si ven a alguien que ha subido de peso, esta obeso.

Si ven a un chico tranquilo, probablemente no sepa follar, o eso asumen ¿cierto? Que un chico bueno no es como el chico malo que la acorrala contra la puerta, sino que la lleva a citas, que el chico bueno no va a decirle cosas sucias durante el sexo, sino que va a repetirle que la ama.

Creen que el chico bueno es un santo cuando en verdad, la faceta de chico bueno no le queda a nadie. No hay chicos buenos, no hay chicos perfectos, no hay nadie que sea exactamente como el personaje maravilloso de un libro que ha sido editado y ha pasado de borrador en borrador por una revisión y edición manipulada.

El chico bueno, como se lo pinta, es malo.

El chico malo, como se lo pinta, es malo.

Aquí la cuestión es ¿Qué tan capaz es una persona de explotar las ideas de alguien a tal punto de descubrir las partes más recónditas de sus ideas?

¿Por qué asumirías que el chico bueno no va a hacer todo lo que el chico malo te hace? Ni siquiera lo has visto, ni siquiera le has hablado, ni siquiera le has preguntado y créeme, una sonrisa y una rosa no significa que vayamos a dar un anillo, solo es búsqueda. Solo es asumir que por al menos dos segundos hemos "encontrado a alguien".

O eso se aparenta.

Deslizo la punta de mi nariz sobre su brazo acariciando su entrepierna con mi mano. Palpo la humedad extendiéndose, pegándose a sus muslos y sus pliegues reaccionando a mi toque.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora