Ash Hoffmann
La espera me desespera.
Camino de lado a lado haciendo muecas, las monjas no dejan de mirarme mientras intento elegir algún zapato o vestido de toda la poca colección que Bella me ha enviado.
Ya ha anochecido y las hermanas siguen sin poder ayudarme y no puedo ni imaginar la cara que pondrán cuando vean el verdadero vestido que tengo reservado para mi liberación de este lugar catolizado sobre como "no volverte una monja santa".
Si tan solo pudiera volver a los días de visita cuando Striker tenía que follarme dentro de los confesionarios para no ser escuchados o detrás del altar para no ser atrapados o echados como si estuviésemos cometiendo el peor pecado de todos.
Bueno, hasta ahora él ha sido lo único lindo de estar encerrada y eso que no hay nada lindo en toda esta mierda, ni siquiera mi propia existencia conviviendo con seres "puros sin cargos perversos". Ay aja, como si no me fijara en la forma que terminan viendo al sacerdote después de cada misa o cuando deben vestirse.
Uhm...puedo ser pecadora, pero se reconocer a las que no son santas.
Especialmente por la hermana más reciente que ha ingresado, hasta ahora no es capaz de confesar que la he pillado follando con una superiora, pero como decirlo, si me ha fascinado encontrar su "debilidad". Hasta se lo he contado a mi novio que ha quedado...creo que traumado con lo que le he dicho, pero ¿Qué coño? No pensé que ver a dos novicias —que no hacen nada malo, haciendo algo malo—, fuese tan tranquilizante.
Y a ellas ni las chispas, siguieron viéndome mientras se comían entre sí, tuve que desaparecerme porque creo que quisieron invitarme, pero buenoooo, yo prefiero a Striker, aunque eso no se lo voy a decir o terminara asumiendo que tengo sentimientos y es mejor reprimir el hecho de que puede andar por ahí molestándome.
Retiro el ultimo vestido "decente" que me queda en la maleta. Las dos novicias se me quedan viendo, asienten rápidamente al verme apuntar al verdadero vestido distrayendo a la otra monja superiora que prefiere el que le muestro. Trae mangas y una falda que me llega hasta los tobillos.
Es decir...de todos modos Striker lo va a romper o sino lo hare yo, pero ¿en serio? ¿en serio tengo que cubrirme las tetas? Si están aquí es para que sean vistas, no para ocultarlas. Nunca he sido participe de ocultar la belleza, ni lo que poseo.
En este lugar me han enseñado a amarme y a amar a unas ciertas figuras a las que le ponen velitas y florecitas, hasta me obsequiaron un rosario que termine usando para ahorcar a mi novio mientras me la metía sobre la mesa del altar de la iglesia.
Como sea, este vestido aburrido será y los tacones que no son tacones, sino que son sandalias reprimidas porque de seguro los dedos también son formas provocativas para los hombres. Como si las mujeres no nos la pasáramos viendo culos en la calle, yo miro de todo, sinceramente hay que ir preparados a la guerra.
La madre superiora carraspea ingresando a mi habitación. Esboza una sonrisa y suelto las prendas para ir a darle un abrazo. Ella ha sido la que más se ha preocupado por mi durante toda mi recuperación, nunca me ha dejado ni soltado, siempre repetía que era importante que volviera a casa tras haber estado en buenas manos y nunca nadie ha estado tan en lo cierto.
—Mañana te vendrá a recoger tu novio —me dice con una sonrisa —. Espero que hayas empacado todo, ya sabes para no dar segunda vueltas.
—No hay forma de que se olvide de nada —replica una de las novicias.
—Nosotras estamos ayudándola —añade la otra alzando el pulgar —. Vaya con Dios, madre superiora.
—Vale niñas, entonces volveré mañana por la mañana para despedirme —se me queda viendo y aprieta mi mano con suavidad.
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Odio ficticio
Romance"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
